“Fracaso definitivo”: pidió la quiebra el fabricante de aires acondicionados Electra y Fedders

Aires del Sur presentó la solicitud ante la Justicia tras negociar sin éxito la venta de hasta el 80% de su capital a un fabricante chino. La firma operaba en Tierra del Fuego.

Aires del Sur tiene una fábrica en Río Grande donde produce las marcas Electra y Fedders Aires del Sur tiene una fábrica en Río Grande donde produce las marcas Electra y Fedders
Hace 3 Hs

Quebró Aires del Sur (ADS), la empresa de capitales nacionales dedicada a la fabricación y comercialización de equipos de aire acondicionado bajo las marcas Electra y Fedders. La compañía presentó un pedido de quiebra directa ante la Justicia al declararse en “estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible” y admitir el “fracaso definitivo” de su plan de continuidad productiva.

La solicitud fue firmada por el presidente de la empresa, Roberto Ángel Ceretti, quien asumió el control en noviembre del año pasado. En el escrito judicial, la compañía sostiene que atraviesa una crisis “estructural”, producto de un esquema financiero que se tornó inviable en el actual contexto económico.

Aires del Sur contaba con una planta en Río Grande, Tierra del Fuego, donde producía los equipos de ambas marcas. En los últimos días, el establecimiento fue escenario de fuertes reclamos de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que exigía definiciones sobre la continuidad laboral y el pago de salarios adeudados correspondientes a febrero, además de vouchers previamente acordados. Los 140 trabajadores fueron finalmente desvinculados.

Cruces por la conducción y denuncias

Según pudo saber este medio, hasta noviembre pasado los empresarios Juan Pablo Guaita y Juan Ignacio Guaita habrían sido los propietarios de la firma. Un proveedor, que pidió reserva de identidad, denunció presuntas maniobras irregulares y una posible quiebra intencional. “Nos hicieron trabajar en doble turno para llevarse los equipos y venderlos”, aseguró.

La actual administración ofreció otra versión en su presentación judicial. Sostuvo que al asumir encontró “una estructura económica y financiera profundamente deteriorada”, basada en un modelo de financiamiento comercial deficitario que se agravó desde fines de 2023.

De acuerdo al escrito, el esquema habitual consistía en la preventa de equipos, la obtención de cheques diferidos, su descuento en el sistema financiero y la posterior compra de insumos importados. “El costo financiero del sistema superaba el margen operativo del negocio”, afirmó la compañía, que estimó que los costos de autofinanciación rondaban entre 25% y 30% anual, mientras que los márgenes netos del sector oscilaban entre 10% y 15%.

Negociación frustrada con un fabricante chino

En busca de una salida, el directorio inició en noviembre de 2025 negociaciones formales con el grupo chino Chigo para incorporar un socio estratégico. Las conversaciones incluyeron la posibilidad de vender el 100%, el 80% o el 50% del paquete accionario, con una inversión mínima estimada en USD 5 millones para adquisición de acciones y capital de trabajo.

El plan contemplaba reemplazar el esquema de financiamiento local por crédito de proveedor a 150 días y el envío mensual desde China de entre 7.000 y 14.000 kits para reactivar la producción durante 2026.

Sin embargo, la definición quedó supeditada a una futura visita del grupo asiático a la planta fueguina y evaluaciones posteriores. Según la empresa, esa dilación resultó incompatible con la urgencia financiera que atravesaba.

En paralelo, la firma presentó ante el juzgado un Plan de Continuidad Productiva Controlada para finalizar 4.000 kits ya importados y destinar los ingresos al pago de un proveedor (USD 500.000), salarios adeudados y un fondo indemnizatorio. El 19 de febrero, el tribunal rechazó la autorización solicitada.

La compañía afirmó que carece de capital de trabajo, no puede afrontar salarios vencidos ni acceder a financiamiento, y que se encuentra imposibilitada de sostener su operatoria.

Activos y contexto sectorial

En el expediente, Aires del Sur puso a disposición sus principales activos: la planta industrial en Tierra del Fuego —valuada por el Banco Nación en más de U$S 15 millones al tipo de cambio oficial vigente al momento de la tasación— y los 4.000 kits arribados al Puerto de Buenos Aires, cuyo valor potencial como equipos terminados rondaría los U$S 2 millones. Según la empresa, esos activos superarían el pasivo actual, incluidos los créditos laborales.

El caso se inscribe en un escenario más amplio de tensión para la industria manufacturera. La apertura comercial, la reducción de aranceles a productos importados y los elevados costos financieros modificaron la ecuación para el sector, particularmente en Tierra del Fuego, donde el régimen de promoción industrial enfrenta una etapa de redefinición.

Aunque el Gobierno prorrogó herramientas vinculadas al esquema fueguino, la menor protección frente a las importaciones obliga a las empresas a recalibrar su estructura productiva y financiera. En ese contexto, la caída de ADS suma un nuevo capítulo a la crisis que atraviesa parte de la industria nacional.

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