Más polillas que nunca: qué hay detrás del fenómeno que sorprende a Tucumán

Los tucumanos observan por estos días numerosas polillas revoloteando alrededor de las luces de sus casas, en balcones y hasta en el microcentro de la capital. La percepción de que “hay más que nunca” se instaló con fuerza en la conversación cotidiana. Pero la pregunta es inevitable: ¿se trata realmente de una invasión? Para despejar dudas, la investigadora del Instituto de Entomología de la Fundación Miguel Lillo, Adriana Chalup, explicó en diálogo con LA GACETA que el fenómeno responde a factores climáticos y naturales.
“No debemos alarmarnos porque es una especie más que convive con nosotros por determinadas circunstancias, sobre todo climáticas”, señaló la especialista en Buen Día Verano. La especialista confirmó que se trata de una “explosión poblacional” de una polilla llamada Alicidota tucumanícola, cuyo nombre hace referencia, precisamente, al lugar donde fue descripta por primera vez en 1919, en Tucumán.
“Además de estar distribuida en la provincia comparte áreas con Salta y Jujuy, y llega hasta Buenos Aires”, detalló. Según explicó, esta especie se alimenta del tala y no causa perjuicios a cultivos. Su presencia actual en mayor número está directamente relacionada con las condiciones meteorológicas del verano.
“Tiene que ver con este verano tan húmedo y de temperaturas no muy elevadas. La humedad favorece que proliferen más”, indicó.
Las polillas invaden Tucumán.
¿Por qué se concentran en la ciudad?
Uno de los motivos por los que se percibe un aumento en zonas urbanas es la iluminación artificial. “Son migraciones y son atraídas por la luz de la ciudad. Por eso estacionan en puertas y ventanas. Las polillas son atraídas por la luz de nuestras casas”, explicó.
La investigadora recordó que antes eran frecuentes las llamadas “mariposas brujas”, grandes y oscuras, que generaban temor por mitos populares vinculados a la mala suerte. Sin embargo, hoy se observan menos.
“Los lepidópteros son muy sensibles a los cambios del medio ambiente porque están directamente ligados a la vegetación. Al reducirse las áreas naturales por cultivos, avances inmobiliarios o incendios, sus poblaciones también se ven afectadas”, dijo.
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¿Son peligrosas?
Otro de los temores habituales es el supuesto daño que podrían causar en la vista o en la piel. Chalup aclaró que las alas de las mariposas y polillas están cubiertas de escamas, el “polvito” que se desprende al volar, y que, en algunos casos, puede provocar una leve molestia ocular, pero no genera consecuencias graves.
“En algunos casos puede causar una molestia en la vista, pero no es lo común”, afirmó. También diferenció a las especies que pueden generar irritaciones cutáneas por pelos urticantes, como ocurrió en años anteriores en Corrientes, de las que actualmente se observan en Tucumán. “En el caso de esta polilla que está sobrevolando ahora en San Miguel, no es el caso”, dijo.
Más molestas que dañinas
La especialista distinguió además otras especies más pequeñas que suelen encontrarse en cocinas y supermercados, asociadas a productos almacenados o fibras textiles. Esas sí pueden generar contaminación de mercadería o daños en la ropa, pero pertenecen a otros grupos.
En cuanto a la especie que hoy llama la atención en la capital tucumana, el mensaje es claro: no se trata de una invasión peligrosa. “Es parte de los ciclos naturales. Algo favoreció a esta especie y seguramente está relacionado con el clima”, concluyó.







