Eclipse anular: en Tucumán se percibió de forma tenue, pero el fenómeno volvió a despertar asombro

Aunque en la provincia el fenómeno apenas pudo advertirse, la doctora en Física, Olga Pintado, explicó por qué se vio mejor en el extremo sur del país y qué condiciones astronómicas deben alinearse para que ocurra.

Hace 4 Hs

Aunque en Tucumán el eclipse anular de Sol apenas pudo advertirse con claridad, el fenómeno astronómico que se produjo esta mañana volvió a captar la atención de quienes madrugaron, siguieron la transmisión por televisión  o en redes sociales. En el país, el evento se observó de manera parcial en la Patagonia y tuvo su mejor visibilidad en la Antártida, pero también en el norte argentino generó curiosidad y preguntas.

La doctora en Física, Olga Pintado, explicó a LA GACETA en detalle qué fue lo que ocurrió en el cielo y por qué en nuestra provincia no se pudo apreciar con la misma intensidad que en el extremo sur.

“Este fue un eclipse anular porque la Luna gira alrededor de la Tierra en una órbita levemente ovalada. A veces está más cerca y otras más lejos. En este caso estaba un poco más lejos y no llegó a tapar completamente al Sol”, señaló. Esa diferencia de distancia hace que, en lugar de oscurecerse por completo, quede visible un anillo luminoso alrededor de la Luna, el llamado “anillo de fuego”.

Pintado explicó que el fenómeno solo puede producirse cuando el Sol, la Luna y la Tierra se alinean en un mismo plano. “La órbita de la Luna está inclinada respecto al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol. El eclipse se da únicamente cuando la Luna está exactamente sobre ese plano y proyecta su sombra sobre la Tierra”, indicó.

Esa sombra no cubre todo el planeta, sino una franja específica. “Lo que vemos es la sombra que proyecta la Luna sobre la Tierra. No abarca toda la superficie y por eso el eclipse se ve en algunos lugares y en otros no. Además, a medida que la Tierra gira, la sombra se va desplazando”. En esta oportunidad, esa franja favoreció principalmente a la Antártida y al extremo sur del país, dejando a Tucumán fuera de la zona de mayor impacto visual.

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Sobre la frecuencia de estos eventos, la física aclaró que pueden calcularse con exactitud, aunque no se repiten de manera periódica. “Tienen que darse tres condiciones al mismo tiempo: que el Sol, la Luna y la Tierra estén alineados. Eso no ocurre frecuentemente y tampoco de manera regular”.

En cuanto a los posibles efectos, descartó cualquier influencia directa sobre las personas. “En realidad no hay efectos sobre nosotros. El único impacto real es en los animales que se rigen por la luz solar: creen que se hace de noche, aparecen las lechuzas y otros se van a dormir hasta que vuelve la claridad”, explicó.

También insistió en la importancia de no mirar el Sol sin protección adecuada. “El Sol emite radiación que no vemos, como ultravioleta e infrarroja, que puede dañar los ojos. Aunque uno crea que no está llegando, sí está llegando”, advirtió. Las radiografías, vidrios ahumados o anteojos de sol comunes no sirven. Solo son seguros los filtros especiales, como los de lámina mylar o las máscaras de soldador de alta densidad.

De cara al calendario astronómico, Pintado adelantó que el próximo eclipse de Sol será en agosto y se verá en el norte de Europa. Además, destacó que en agosto de 2026 se producirá el eclipse más largo del siglo, con más de seis minutos de duración en su punto máximo.

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