MULTITUD. El Carnaval de Los Tekis reúne a miles de personas, entre los que se encuentran numerosos tucumanos y, por supuesto, gente todo el país.
Mucho antes de que toque la primera banda, se puede leer en un grupo de WhatsApp: “¿Quién va este año?”. En minutos, el grupo se llena de mensajes, pasajes, reservas y promesas de reencuentro. Algunos apenas se conocen, otros se vieron una sola vez. Sin embargo, cada verano, entre 30 y 40 jóvenes de distintas partes de la Argentina convierten esos chats en una hoja de ruta para viajar a Jujuy y vivir la fiesta como una experiencia colectiva.
La temporada se extiende de enero a marzo, con su punto más fuerte en febrero. Desde hoy hasta el lunes se realiza el Carnaval de Los Tekis en Ciudad Cultural, en San Salvador, con música y espectáculos masivos.
El Carnaval de Los Tekis nació a comienzos de los 2000 como una propuesta del grupo jujeño Los Tekis para vivir el carnaval con identidad bien norteña. Lo que empezó como una serie de recitales en San Salvador de Jujuy fue creciendo hasta convertirse en uno de los eventos más convocantes del país durante febrero. Además de Los Tekis, este año tocarán Luck Ra, Luciano Pereyra, Kapanga, El Chaqueño Palavecino, Q’Lokura y Los Nocheros.
Con el tiempo, el festejo se consolidó en la Ciudad Cultural y sumó invitados nacionales, comparsas y rituales tradicionales como el desentierro del diablo, mezclando folklore, pop y fiesta popular. Hoy es un clásico del carnaval argentino y un motor cultural y turístico clave para Jujuy.
En ese contexto, los grupos digitales funcionan como agenda, guía y red de contención. Allí se comparten datos, horarios, alertas y recomendaciones. Y también empiezan a cruzarse historias personales justamente en el Carnaval de Los Tekis, y también en los otros carnavales de Jujuy.
Una salteña
Para Estefanía Carranza (29), de Salta capital, el vínculo con la fiesta viene desde la adolescencia. “La primera vez que me llevaron tenía 14 años, fui con unos primos”, recuerda. Con el paso del tiempo, los viajes cambiaron de forma y de compañía, hasta que hace tres años, a partir de videos en TikTok, se consolidó un grupo propio. “Empezamos a compartir links, información, y así la gente se fue uniendo. Hoy somos entre 30 y 40”. El grupo reúne viajeros de Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Ushuaia y distintas provincias. “No todos se ven durante el año. Pero el encuentro seguro es en carnaval”, explica. La actividad en el grupo no se interrumpe: “Está todo el año activo. Muchos viajan para seguir viéndose. Yo recibí gente en Salta, otros se juntan en Buenos Aires”.
ESCENARIO. Las bandas que tocan en el carnaval hacen delirar al público.
“El Carnaval de Los Tekis es una experiencia completa, porque reúne bandas, artistas y grupos, y también recrea rituales tradicionales. Hacen su propio desentierro del diablo y la chaya del mojón, una ceremonia que consiste en honrar a la Pachamama, agradecer por lo vivido el año anterior, pedir prosperidad y renovar energías. El ritual se realiza en los mojones -lugares sagrados o límites geográficos- y se acompaña con bebidas, talco, serpentinas y música”, explica.
“Es una experiencia muy linda y distinta, que también vale la pena vivir. Lo ideal es disfrutar un poco de todo: recorrer los pueblos, participar del carnaval tradicional y también pasar por el de Los Tekis. Ir a ambos permite sumar vivencias y conocer las diferentes formas de celebrar”, agrega.
Un bonaerense
En ese entramado también participa Alejandro, de Buenos Aires que fue uno de los impulsores de estos viajes. “Yo comencé a subir videos a TikTok sobre el carnaval y empezamos a unir gente que viajaba sola”, cuenta. “Pensé: no quiero viajar solo, ¿por qué no compartir?”. Así nació un grupo que hoy conversa todos los días. “Nunca imaginé que se iba a sumar tanta gente”. Alejandro viaja por tercer año consecutivo y hace base en Tilcara. “Tenemos un itinerario libre, cada uno se suma si quiere”, explica. Para él, el valor está en el vínculo: “Hablamos en cumpleaños, comentamos estados, seguimos conectados todo el año”.
Tucumana
Desde Tucumán, Carla Díaz (35), de Alderetes, también forma parte de esa red. Va al carnaval desde los 26. “En carnaval es cuando más se dan los reencuentros. Ves gente una vez al año y se generan amistades lindas, amores”. Carla destaca que el grupo funciona como punto de encuentro. “El año pasado conocí como 20 personas ahí. Este año quizás nos volvamos a encontrar”. Y agrega: “Hay gente que va por primera vez y el más viejo le va enseñando. Somos como unos ‘senseis carnavaleros’”.
CARNAVAL A PLENO. Los Tekis tienen sus propios rituales carnavaleros.
Más allá de la logística, encontrar el amor parece ser otra de las partes fundamentales del viaje. “Si en el momento surgió el amor en el grupo, lo que pasa en el carnaval, queda en el carnaval… y si surgen parejitas momentáneas para acompañarse durante carnaval, no más que eso. Hay gente que va a buscar pareja, pero encontrás de todo”.
La jornada de recitales y bandas posibilita una desconexión difícil de repetir en otro contexto. “Ahí te desconectás de las pantallas”, resume Estefanía. “No hay mucha señal; compartís, comés, tomás mate, caminás. Es conexión humana”.
Alejandro coincide: “Lo que más me atrae es el ambiente familiar, hacer amigos, compartir momentos”. Y Carla agrega: “Nunca vi peleas. Hay una armonía”. En ese clima también aparecen vínculos amorosos, aunque sin promesas eternas. “Sí, es amor de carnaval nomás. Conocí un año a un rosarino, pero dura poquito”, dice Carla entre risas. Aun así, todos coinciden en algo fundamental: el carnaval no es sólo una fiesta. “Para mí es el reinicio de mi año”, dice Estefanía. “No empieza en enero, empieza con el carnaval”.
El carnaval deja huella
Para Camila Escudero (26), enfermera de Buenos Aires, el carnaval fue también el inicio de una historia de amor. Hoy cursa 35 semanas de embarazo y espera a Candelaria, su hija con Moisés, a quien conoció en Jujuy.
El año pasado se había sumado al grupo por TikTok y viajó con su mamá y una prima. En Maimará se perdió entre la multitud y, mientras esperaba, se cruzó con él, Moisés. “Empezamos a hablar y pasamos todo el carnaval juntos”, recuerda. Al día siguiente volvieron a verse. Se intercambiaron contactos y, pese a la distancia -él en Salta, ella en Buenos Aires-, siguieron en contacto. Se reencontraron en Pascuas, en Córdoba, y decidieron apostar a la relación. “Nos vemos todos los meses”, cuenta. “Hablamos todos los días”. El plan ahora es mudarse a Salta tras el nacimiento de su hija.
El nombre de Candelaria también está ligado a Jujuy. “Me encanta Jujuy y siempre iba a la celebración de la Virgen el 2 de febrero, en Humahuaca. Fue ahí donde nos conocimos con Moisés”, explica. Además del amor, Camila valora el entramado humano que se generó alrededor del carnaval. “Conocí a Alejandro, a un chico de Santa Fe que se llama Santiago, y seguimos en contacto. Todos de distintas provincias”, cuenta. Este año no podrá viajar. “No llegaba con los tiempos, tengo muchos controles”, explica. Pero ya piensa en el regreso: “El año que viene iremos los tres con Candelaria”.
Cuando mira hacia atrás, todavía se sorprende. “No sé si fue destino. En otras circunstancias no nos íbamos a encontrar tanta gente… y justo coincidimos”, reflexiona. Camila va al carnaval desde chica. “Mi abuelo era de Humahuaca. Él falleció, pero seguimos yendo por costumbre”, explica. Ese vínculo familiar con el lugar terminó siendo el escenario de su propia historia.







