JUAN JOSÉ SEBRELI. El libro de sus clases refleja su estilo coloquial.

RESCATE
REVOLUCIONES
JUAN JOSÉ SEBRELI
(Sudamericana – Buenos Aires)
A poco más de un año del fallecimiento de Juan José Sebreli (ocurrido el 1 de noviembre de 2024), se ha publicado el libro Revoluciones. Temblores de una historia inconclusa, que es una especie de libro póstumo del ensayista argentino. Decimos “especie de libro póstumo” porque en verdad es una serie de clases dictadas por él en los años 1996 y 1997 que han cobrado forma de libro por una feliz iniciativa de Marcelo Gioffré, albacea y coautor de dos obras con el ensayista, quien es el responsable de la edición, prólogo y notas del texto.
En el “Prólogo” se cuenta el dilema ante el cual se vio Gioffré con respecto a su estilo, ya que podía optar por pulir el estilo coloquial de las clases o “conservar esos visajes y latiguillos de la oralidad, la frescura, los tan típicos arrebatos sebrelianos que uno puede imaginar mientras lee estas páginas”. Afortunadamente, optó por la segunda opción, ya que en efecto puede reconocerse en el texto la clásica forma de expresarse oralmente del autor. Asimismo, debe hacerse notar que la mayoría de las notas al pie que Gioffré brinda son muy útiles pues permiten ahondar en aspectos de lo expuesto por Sebreli, pero cabe también mencionar que a veces su gusto por las anécdotas lo lleva a narrar algunas que podrían haberse omitido.
En cuanto a la estructura, la obra está organizada en dos partes, cada una de las cuales comprende diversas secciones que obran como una suerte de capítulos (en realidad no son tales, ya que mantienen la forma de clases). La primera de las partes, la más extensa, está dedicada a las revoluciones políticas, abarcando desde la Revolución Francesa hasta algunas de la segunda mitad del siglo XX. Allí, con su acostumbrado sesgo polémico, Sebreli caracteriza ácidamente a distintos líderes políticos: “En las vísperas de la Segunda Guerra Mundial no hubo dirigentes (…) capaces de pensar una estrategia inteligente y evitar el desastre. Los políticos que había eran mediocres absolutos como Neville Chamberlain”; “El propio Roosevelt, que era un gran político en el manejo interno (…) tenía pocas luces para temas más abstractos, para ideas más generales”.
Esa usual tendencia a la polémica por parte del autor no se limita por supuesto al tono crítico hacia algunos personajes, sino que abarca tanto a la caracterización de ciertos procesos políticos como a las posturas adoptadas ante otros: “Entramos ahora en un tema bastante peliagudo para mostrar que la Unión Soviética no era una sociedad socialista. El socialismo implicaría la inexistencia de clases sociales y en la URSS no desparecieron las clases”; “Este temperamento llegó a aberraciones tales como el aval al ayatollah Khomeini, que es lo más oscurantista y retrógrado que pueda imaginarse y fue respaldado por las izquierdas del mundo entero”.
Si bien todas las temáticas tratadas en esta primera parte son interesantes, posiblemente las secciones que resulten más atractivas al lector no sean aquellas que abordan procesos más conocidos (como la Revolución Francesa), sino algunos menos difundidos (como la primera Revolución China o las luchas internas de los republicanos durante la Guerra Civil Española).
En cuanto a la segunda parte de Revoluciones, en ella Sebreli aborda las “revoluciones sociales”, nombre bajo el cual figuran la revolución sexual, los movimientos estudiantiles de los sesenta, la cambiante moda de las vestimentas y las particularidades del cine. Si en la primera parte el ensayista adoptaba la perspectiva del analista político, en esta prima el punto de vista sociológico. Aquí, Sebreli aborda aspectos de la “vida cotidiana”, lo cual lleva a vincular toda esta parte con el texto más famoso del autor, Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964). Es decir, tres décadas después de su célebre obra, el ensayista vuelve a internarse en ese ámbito.
Si en la primera parte el autor caracterizaba con acidez a figuras y procesos políticos, en esta tampoco ahorra en juicios críticos sobre los temas abordados. Por ejemplo, refiriéndose al “mayo francés de 1968”, sostiene: “Predominaba la agitación y no el debate intelectual, que era pobre (…) Por ejemplo, se hablaba de la “tres M”: Marx, Mao y Marcuse. (…) [Marcuse] de pronto apareció como uno de los precursores del Mayo Francés, pero casi ningún estudiante había leído sus textos, porque requerían de un esfuerzo intelectual que no estaban dispuestos a realizar”.
Aunque Sebreli es usualmente catalogado como filósofo o sociólogo, cabe recordar que no siguió estudios universitarios regulares, sino que adquirió innumerables conocimientos de forma autodidacta. Por ello, no cabe en esta obra esperar una perspectiva académica, sino lo que es habitual en su ensayística, o sea, la mirada de un muy agudo observador de la realidad. Además, el hecho de que este libro haya sido pensado originalmente como una exposición oral y no como un texto escrito tiene un plus: la gratificante particularidad de hacerle sentir al lector que está escuchando otra vez la voz del ensayista.
© LA GACETA
CARLOS CÁMPORA.
PERFIL
Juan José Sebreli (Buenos Aires, 1930-2024) fue autor, entre otros libros, de Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964), Mar del Plata, el ocio represivo (1969), Los deseos imaginarios del peronismo (1983), El asedio a la modernidad (1991), El vacilar de las cosas (1994), Crítica de las ideas políticas argentinas (2002) y Dios en el laberinto (2016).







