A fuego lento: así construyó Tucumán Central su triunfo ante Talleres de Perico tras el diluvio

El partido que empezó ayer bajo el agua terminó hoy con festejo completo: el "Rojo" fue superior en la reanudación y, gracias a un gol agónico de Damián Ovejero, selló un 2-0 que lo deja muy bien parado para la revancha en Jujuy.

AL GALOPE. Bruno Medina intenta sacarse la marca de su rival. El delantero convirtió en las últimas tres instancias decisivas del Regional AL GALOPE. Bruno Medina intenta sacarse la marca de su rival. El delantero convirtió en las últimas tres instancias decisivas del Regional DIEGO ARÁOZ / LA GACETA
Diego  Caminos
Por Diego Caminos 19 Enero 2026

Tardó en llegar, pero al final hubo recompensa. Tucumán Central cocinó a fuego lento su victoria sobre Talleres de Perico en el primer “chico” de la final de la Región Norte del Regional Federal Amateur. El duelo de ida se jugó en dos tiempos diferidos debido a que la lluvia se había adueñado del protagonismo el domingo, forzando la suspensión. El “Rojo” ganó por la mínima en cada jornada, redondeando un 2-0 que lo deja bien parado de cara a la vuelta en Jujuy.

El conjunto de Villa Alem fue superior en ambos tramos de esta singular “serie” y lo más importante es que logró plasmar esa superioridad en la red en momentos  anímicos clave: ayer, con un cabezazo de goleador de Bruno Medina para abrir el camino, y hoy, sobre la hora, con otro testazo inatajable del defensor Damián Ovejero.

Walter Arrieta pareció quedar conforme con lo visto el domingo, por lo que repitió la misma base que estaba consiguiendo el triunfo antes de que la terna arbitral decidiera suspender el encuentro.

La columna vertebral se mantuvo intacta: Daniel Moyano volvió a ser el dueño del arco; Franco Barrera, Julio Escobar y Patricio Krupoviesa se erigieron como los guardianes de la última línea; mientras que Franco Flores y Matías Smith funcionaron como pistones por las bandas, apoyando a Matías Perdigón y Víctor Castaño (reemplazante del suspendido César Abregú) en la batalla del medio. Arriba, el tridente ofensivo compuesto por Medina, Diego Velárdez y Nelson Martínez Llanos volvió a ser una pesadilla para la defensa jujeña. Ese 3-4-3 elástico le dio un rédito enorme al DT; el “Rojo” ensanchó la cancha y saturó los espacios cuando Talleres intentaba salir.

A base de potencia ofensiva y volumen de juego, el local había logrado imponerse el domingo y tras la reanudación la tónica fue similar. A la postergación climática se le sumaron cerca de 40 minutos de demora administrativa: la ambulancia no llegaba al estadio, lo que por reglamento impedía el inicio del cotejo.

Mientras Soledad González, presidenta de la institución, gestionaba frenéticamente la solución teléfono en mano, la ansiedad y el nerviosismo crecían en las tribunas, transformando la espera en un suplicio para los hinchas.

Cerca de las 17.40, el juego se reanudó. Restaban 45 minutos, que se dividieron en dos tiempos de 22 y 23, respectivamente. La pelota volvió a rodar con el 1-0 a favor de los locales. Por cuestiones logísticas y laborales, los 250 “allegados” de la visita que habían copado la tribuna el domingo, ayer se redujeron a cerca de 60.

Sin embargo, los jujeños no fueron los únicos que sufrieron las consecuencias del parate. También lo sintió el espectáculo. Tal vez por la demora, por un campo de juego que estaba pesado, o por ese extraño formato de “mini tiempos”, el fútbol tardó en despegar en Villa Alem. Se podía jugar, pero la intensidad no parecía la de un duelo decisivo. Los equipos dudaban, se estudiaban demasiado y les costaba entrar en ritmo de competencia real.

La primera etapa de la reanudación pasó algo desapercibida, con algunos desbordes interesantes de Smith por izquierda y arremetidas de Medina por derecha, que quedaban sólo en eso. Talleres, obligado por el resultado adverso, avisaba con tiros de media distancia de su número “10”, Matías Ruiz, algunas trepadas del veloz Nicolás Herrera (ex Bella Vista) y la jerarquía inoxidable de Diego Magno, que a los 41 años intentaba dar el golpe necesario para encontrar el empate.

Así llegó el tramo final, con sensaciones encontradas para el “Rojo”, que era superior y ganaba, pero que sabía que el 1-0 era una ventaja exigua para viajar a Perico. Por eso, Arrieta decidió arriesgar. Mandó a su equipo a buscar otro gol que diera mayor margen de maniobra; y ahí el partido se rompió, y se tornó de ida y vuelta.

Faltando 15 minutos, el DT movió el banco con una lectura perfecta del desenlace. Ingresaron Carlos Juárez y Damián Ovejero, dos nombres que terminarían siendo determinantes. El ex Graneros se paró de enganche para manejar la pelota parada y así el “Rojo” lo fue llevando contra su arco al “Expreso”. Y en la última jugada del partido, la estrategia dio sus frutos. Un centro quirúrgico de tiro libre de Juárez encontró la cabeza de Ovejero, que se elevó más que todos y clavó el 2-0 que desató la locura absoluta en Villa Alem.

Ahora sí, la tarde fue redonda. El resultado deja buenas sensaciones en Tucumán Central aunque, claro, la serie está abierta. La vuelta se jugará el domingo en la ciudad jujeña; y ahí se definirá finalmente al campeón de la Región Norte que accederá a la finalísima por el ascenso al Federal A. Por el momento, el “Rojo” viaja con la valija llena de ilusión y dos goles de ventaja; lo que no es poca cosa.

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