Las suricatas son animales increíblemente sociales y viven en grandes grupos conocidos como manadas o clanes. Los humanos comparten un nivel de moogamia similar a estas mangostas. Fuente: Getty Images/BBC News

Un grupo de investigadores puso a prueba la capacidad de los seres humanos de mantenerse fieles al lado de sus compañeros de vida. Los resultados no fueron del todo decepcionantes, aunque sin duda las personas estamos lejos de ser tan leales como otras criaturas, que son capaces de formar lazos para toda la vida.
Los humanos obtuvieron una puntuación sorprendentemente alta en el informe sobre los estilos de vida monógamos de las diferentes variedades biológicas. De acuerdo con la investigación del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge, las personas son superiores a sus parientes, los chimpancés y los gorilas, y mantienen una posición cercana a la lealtad de las suricatas.
¿Qué tan monógamos son los seres humanos?: tanto como las suricatas
En nuestra vida amorosa, nos asemejamos más a estas mangostas sociales y unidas que a nuestros primos primates, según sugiere una clasificación de fidelidad elaborada por científicos. Con un 66% de monogamia, los humanos están cerca de los primeros lugares pero distan mucho de la criatura más monógama. El primer puesto lo ocupa el ratón californiano, un roedor que forma uniones inseparables para toda la vida.
"Existe una liga de élite de la monogamia, en la que los humanos se encuentran cómodamente, mientras que la gran mayoría de los demás mamíferos adoptan un enfoque mucho más promiscuo para el apareamiento", afirmó Mark Dyble, investigador del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge a BBC News.
En el mundo animal, el emparejamiento tiene sus ventajas, lo que podría explicar por qué evolucionó de forma independiente en múltiples organismos, incluida la nuestra. Los expertos propusieron diversos beneficios para la llamada monogamia social, en la que las parejas se unen durante al menos una temporada de reproducción para cuidar a sus crías y ahuyentar a los rivales.
La monogamia en el mundo de los mamíferos sociales
Dyble examinó varias poblaciones humanas a lo largo de la historia, calculando la proporción de hermanos de padre y madre (individuos que comparten los mismos progenitores) en comparación con los medio hermanos (individuos que comparten la madre o el padre, pero no ambos). Se recopilaron datos similares para más de 30 mamíferos monógamos sociales y de otros grupos.
Los humanos tienen un índice de monogamia del 66% de hermanos de padre y madre, por delante de las suricatas (60%), pero por detrás de los castores europeos (73%). Mientras tanto, nuestros primos evolutivos se sitúan en la parte inferior de la tabla: los gorilas de montaña con un 6%, y los chimpancés con solo un 4% (al igual que el delfín).
En último lugar se encuentra la oveja de Soay, de Escocia, donde las hembras se aparean con múltiples machos, con un 0,6% de hermanos de padre y madre. El ratón californiano ocupó el primer puesto, con un 100%.
El ranking de los maíferos monógamos sociales
Entre los mamíferos monógamos sociales, los humanos quedaron en el cuarto puesto, mientras que el ratón californiano se lleva el primer lugar al más fiel. Siguiendo los datos del estudio, así queda conformada la escala de exclusividad genética entre las especies analizadas:
- Ratón californiano - 100%
- Perro salvaje africano - 85%
- Castor europeo - 72,9%
- Humanos - 66%
- Suricata - 59,9%
- Lobo gris - 46,2%
- Gorila de montaña - 6,2%
- Chimpancé común - 4,1%
- Delfín nariz de botella - 4,1%
- Oveja de Soay - 0,6%








