PRESENTACIÓN. Nahuel Gallardo habló sobre su llegada a San Martín desde el fútbol ecuatoriano. Foto de Matías Vieito/LA GACETA.
Hay regresos que no responden a la nostalgia, sino a la convicción. Volver al fútbol argentino, después de un año afuera, no siempre significa retroceder. A veces es elegir el lugar correcto para empezar de nuevo. Nahuel Gallardo llega a San Martín desde ese lugar: con rodaje, con madurez y con la sensación íntima de haber tomado una decisión pensada. No por el apellido que lo acompaña desde chico, sino por el presente que construyó lejos y ahora quiere validar en casa.
El mercado de pases sigue activo en La Ciudadela, pero hay incorporaciones que se explican más por lo simbólico que por lo inmediato. Gallardo, lateral izquierdo de 27 años, viene de disputar una temporada completa en Delfín de Ecuador, en donde fue titular casi permanente, sumó minutos, confianza y continuidad: 30 partidos oficiales, un gol y tres asistencias no dicen todo, pero ayudan a entender por qué hoy vuelve con otra postura, otra seguridad y otro discurso.
“Obviamente que el objetivo principal es el ascenso”, explicó en sus primeras horas como jugador del “Santo”. “Venía manejando otras posibilidades, pero sentí que esta era la decisión más acertada. Más que nada por el club, por lo que significa San Martín. Es un club grande de la categoría, con historia, con gente, y por ese lado fue bastante sencillo decidir”, dijo Gallardo, que no habló de dudas. Habló de elección.
San Martín no le resultaba ajeno. Lo conocía de antes, aunque nunca había pisado el estadio como jugador. “No tuve la oportunidad de jugar en La Ciudadela, pero al club siempre lo tuve muy presente”, reconoció Nahuel. Y esa cancha, esa gente, ese contexto fueron parte del proceso que terminó de inclinar la balanza.
EN FAMILIA. Nahuel Gallardo (primero a la izquierda) posa junto a su padre y sus hermanos.
La influencia del “Muñeco”
El apellido Gallardo, inevitable, vuelve a escena. Nahuel lo carga desde que empezó a jugar. Se formó en River, debutó en Primera en 2017 y lo hizo con su padre, Marcelo Gallardo, como entrenador. Una postal imborrable, pero también una marca que lo acompañó durante toda su carrera. Con el tiempo, entendió que no podía escaparle. Tenía que convivir con eso y construir su propio recorrido.
Y lo hizo lejos de la comodidad. Defensa, Colón, Once Caldas, Sarmiento, Independiente Rivadavia. Préstamos, cambios, adaptaciones. En el medio, títulos importantes y planteles campeones, pero también etapas donde la continuidad no aparecía. Ecuador fue, en ese sentido, un punto de inflexión.
“Me fui a Ecuador a buscar continuidad, minutos, confianza. Jugar partidos, sentirme importante”, explicó. “Por ahí en el fútbol argentino no venía teniendo tantos minutos y eso te va sacando ritmo. Allá pude jugar mucho, incluso en una posición distinta a la que estaba acostumbrado, más como carrilero por izquierda. Me sentí cómodo y eso te da confianza”, aseguró en un mano a mano con LA GACETA.
San Martín apunta justamente a capitalizar ese presente. Andrés Yllana necesitaba reforzar el lateral izquierdo y sumar variantes para un torneo largo y desgastante. Gallardo llega para competir, para aportar recorrido y para sostener el ida y vuelta por la banda. Él lo entiende así. “Uno viene a sumar desde donde le toque, con muchas ganas y con actitud. Eso no va a faltar”, aseguró.
PARENTESCO. Nahuel Gallardo es hijo de Marcelo, actual DT de River Plate. El lateral izquierdo viene de jugar en la Primera de Ecuador.
En ese sentido, el primer contacto con el cuerpo técnico fue positivo. “No hablamos tanto, pero sí pude sentir cómo estaba todo para recibirme, cómo venía el grupo, y después hablar un poco con el técnico y el cuerpo técnico. La verdad que las sensaciones fueron muy buenas”, contó.
Pero en la decisión hubo algo más. Algo íntimo. Familiar. El consejo de siempre. “Cuando les comenté que había tomado la decisión de venir acá, tanto mi familia como mi viejo me dijeron que le dé para adelante”, reveló. “Él (Marcelo) me habló mucho del club, de la gente, del estadio. Me dijo que es un club grande, con una hinchada muy reconocida y con una cancha que se hace sentir. Él tenía a San Martín muy presente”, dijo sobre “Muñeco”.
Claro; Marcelo Gallardo fue parte del proceso, sin imponer ni presionar. “Siempre me da consejos. Me dice cómo me vio, qué le pareció un partido u otro. Eso fue siempre así, desde chico”, explicó Nahuel. Incluso, la posibilidad de que su padre vuelva a pisar La Ciudadela aparece como algo latente. “Es la idea. Cuando tenga la oportunidad, seguramente venga. A veces el calendario y el trabajo lo complican, pero ojalá pueda estar”, pidió el defensor.
EN LA CIUDADELA. Nahuel Gallardo no ocultó su alegría al posar con la camiseta de San Martín.
Regreso al país
La vuelta al fútbol argentino también tuvo que ver con lo cotidiano. “Se extraña mucho el día a día, los mates, el vestuario, el compartir”, confesó Gallardo. “Eso afuera no lo encontrás. Son cosas muy nuestras, muy argentinas, que ayudan mucho a formar grupo, y en esta categoría eso es fundamental. Lo que más me llamó la atención es el grupo que se está armando. Es muy sano, muy unido, y eso ilusiona”.
Sobre el hincha de San Martín
El fanático de San Martín es un factor determinante y, Gallardo no le esquiva. “Sé que el hincha de San Martín es exigente, que se hace sentir”, dijo. “Yo vengo de River, sé lo que es jugar con presión. Hay que tomarlo para el lado positivo y tratar de tener siempre a la gente de nuestro lado, porque va a ser fundamental”, agregó.
Hoy, lejos de Núñez y del ruido permanente, Gallardo llega a San Martín con una idea clara: escribir su propia historia. No desde la herencia, sino desde el presente. Con minutos en la mochila, con decisiones tomadas y con el desafío de responder en una cancha que no perdona, pero que también empuja.








