DONALD TRUMP. Foto de archivo.

La tensión entre Estados Unidos y las naciones europeas continúa en aumento luego de que el presidente norteamericano, Donald Trump, reiterara su intención de anexar por la fuerza Groenlandia, una isla estratégica del Ártico. En respuesta, varios países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) comenzaron a desplegar contingentes militares para realizar operativos en coordinación con Dinamarca.
Las ambiciones de Trump por tomar el control de la isla más grande del mundo quedan afirmadas en su discurso donde sostuvo que “iba a hacer algo en Groenlandia, les guste o no”, durante una conferencia de prensa con ejecutivos petroleros.
Dinamarca advirtió que un ataque a Groenlandia terminaría con la OTAN y, por ese motivo, decidió ampliar su presencia militar en la región en coordinación con Alemania, Suecia, y Noruega. En paralelo, Canadá y Francia anunciaron su intención de abrir consulados en Nuuk, la capital del territorio ártico, una señal diplomática que refuerza el interés internacional y la creciente atención sobre la estratégica isla.
La OTAN es una alianza militar histórica integrada por 30 países europeos, junto con Estados Unidos y Canadá. Su fundamento central es la defensa colectiva. Cualquier agresión contra uno de sus miembros se considera un ataque contra el conjunto. Bajo este marco, las advertencias de Estados Unidos sobre Groenlandia generan una fuerte preocupación en el bloque.







