El matrimonio inesperado entre Apple y Google: un anuncio que redefinirá el futuro de la IA

Apple acaba de reconocer que los modelos de Google son los mejores para potenciar sus proyectos.

La fusión histórica entre Google y Apple. Foto: Apple La fusión histórica entre Google y Apple. Foto: Apple
Por Luisina Acosta Hace 2 Hs

Apple y Google compiten directamente en varios sectores y, en términos pragmáticos, podría decirse que son rivales. Sus sistemas operativos son dos de las fuerzas más pesadas del mercado tecnológico, al igual que su hardware, plataformas de descarga y, por supuesto, sus asistentes digitales: el Asistente de Google (amenazado por la llegada de Gemini, aunque su reemplazo tardará en ocurrir) y la ya conocida Siri. Pero quizás esa rivalidad haya terminado para siempre y las potencias se hayan unido para crear algo que aún no podemos imaginar.

En el invierno de 2010, el columnista de The Economist escribió un brillante relato en Intelligent Life sobre la competencia entre Google y Apple, donde manifestó un panorama que para ese momento parecía descabellado pero que proponía una gran apuesta: “Las empresas podrían haber sido una pareja perfecta: los magníficos dispositivos de Apple ejecutando los milagrosos servicios de Google". Y aunque esta era una exclamación frustrada para la época, en 2026 no parece más que una realidad inminente.

Apple se juntará con Google para potenciar su IA 

Apple anunció que utilizará el modelo de IA Gemini de Google para potenciar una Siri más personalizada que llegará este año. "Tras una evaluación exhaustiva, Apple determinó que la tecnología de IA de Google proporciona la base más sólida para los Modelos Fundacionales de la compañía y está entusiasmada con las nuevas e innovadoras experiencias que ofrecerá a los usuarios de la marca", anunciaron ambas firmas el lunes.

Este acuerdo, calificado por la cadena CNBC como “una colaboración plurianual”, permitirá a la firma de Cupertino integrar la tecnología en la nube y la potencia de procesamiento de Gemini en sus futuros modelos. El objetivo es bastante simple: inyectar vida a Apple Intelligence, el ecosistema que promete transformar a Siri en una asistente que finalmente comprenda el contexto personal del usuario y ejecute acciones complejas en su nombre.

A pesar de que Apple pasó el último año puliendo su propia IA, el camino no fue sencillo. Tras admitir retrasos en marzo pasado por la complejidad del desarrollo, la firma advirtió que no era necesario reinventar la rueda si Google ya tenía el motor más veloz. Gemini 3, lanzado en noviembre con un rendimiento que lo posicionó en la cima de los rankings globales, será el encargado de alimentar funciones críticas como las "Respuestas de Conocimiento Mundial", permitiendo que Siri ofrezca resúmenes inteligentes basados en la inmensidad de la web.

Un rompecabezas de empresas aliadas 

La alianza no llega sola, sino acompañada de una reestructuración interna que marca el fin de una era. John Giannandrea, quien fuera el jefe de Inteligencia Artificial de Apple, dejó su cargo el mes pasado tras los traspiés sufridos por Siri en años anteriores. Su lugar fue ocupado por Mike Rockwell, el cerebro detrás de las Vision Pro, lo que sugiere que la empresa busca trasladar esa experiencia inmersiva y fluida al campo de la IA generativa.

Sin embargo, Apple no parece dispuesta a jurar lealtad eterna a un solo aliado. Si bien el acuerdo con Google es un hito, Tim Cook ya dejó claro que la firma planea integrar más modelos en el futuro. Tras coquetear con OpenAI y explorar colaboraciones con Anthropic y Perplexity, la estrategia de la manzana mordida es convertirse en un gran "hub" donde convivan las mejores inteligencias del mercado bajo el estándar de seguridad de su Private Cloud Compute.

Aquel columnista de The Economist que en 2010 soñaba con dispositivos magníficos y servicios milagrosos finalmente puede ver su profecía cumplida. La rivalidad no murió, pero en la carrera por la dominación tecnológica de 2026, Apple y Google entendieron que, a veces, para que el usuario gane —y las cuentas sean más abultadas—, los gigantes deben aprender a compartir el mismo techo.

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