¿Y AHORA? Las investigaciones van desnudando las maniobras que se hicieron en la AFA durante la gestión Tapia-Toviggino.

Una compleja red de sociedades sin actividad real, facturación apócrifa y circuitos financieros informales permitió el desvío de millones de dólares vinculados a la AFA durante la actual conducción, según una investigación publicada por La Nación basada en documentación bancaria, registros societarios y fuentes en Argentina, Estados Unidos y España.
De acuerdo con esa reconstrucción, el esquema se apoyó en empresas constituidas en Miami que sólo existían en los papeles. Estas firmas emitieron facturas por supuestos servicios de “logística”, “consultoría” o “marketing digital” que nunca habrían sido prestados a la AFA. Bajo contratos globales de patrocinio, la entidad ordenaba a sus intermediarios internacionales (entre ellos TourProdEnter LLC) transferir fondos a esas sociedades, que luego eran reintroducidos en la Argentina a través de cuevas financieras de la city porteña, donde el dinero se entregaba en efectivo.
Siempre según la investigación periodística, el circuito tuvo como figuras centrales al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, y a Juan Pablo Beacon, entonces presidente ejecutivo del Consejo Federal. Ambos habrían coordinado pagos, mantenido contacto con operadores financieros y participado en la confección de parte de la documentación utilizada para justificar los giros.
La operatoria se desarrolló en pleno cepo cambiario, cuando la brecha entre el dólar oficial y el paralelo incentivaba maniobras para hacerse de divisas fuera del sistema formal. Entre las sociedades señaladas aparecen SCH Consulting Group LLC, MS Innovation Tech Corp, MLS Global Trading Corp, Arcofisa International Corp y Samtak LLC, todas registradas en Florida y con un mismo domicilio legal en Miami. En conjunto, emitieron facturas por casi U$S 3,8 millones de dólares.
Un análisis de esos documentos reveló patrones llamativos: formatos idénticos, errores de redacción repetidos, numeración inconsistente y concentraciones de facturación en lapsos muy breves. Ninguna de las facturas detallaba métricas básicas de prestación de servicios, como horas trabajadas u objetivos cumplidos, habituales en contrataciones corporativas.
Detrás de varias de esas sociedades figura Diego Martín Schrager, un argentino con antecedentes comerciales irregulares en el país, vinculado además a cooperativas y domicilios en el microcentro porteño señalados como puntos de operación financiera informal. En el caso de Samtak LLC, aparece Darío Francisco Samaniego, también argentino, cuyo perfil público no coincide con el de un consultor internacional de alto volumen.
En "cuevas" de avenida Corrientes terminaba el circuito financiero
La investigación identificó al menos cuatro cuevas financieras en la avenida Corrientes como nodos clave del tramo final del circuito. Allí, los fondos eran retirados en efectivo tras descontar comisiones, completando el recorrido del dinero desde el exterior hasta Buenos Aires.
Según el relevamiento periodístico, el esquema se apoyó en contratos reales de patrocinio con empresas internacionales, lo que otorgaba una apariencia legal a transferencias que luego se desviaban mediante sociedades interpuestas. Un engranaje sofisticado que hoy es objeto de análisis judicial y que profundiza la crisis institucional que atraviesa la conducción del fútbol argentino.







