Humor, familia y salas llenas: el verano imparable del Oficial Gordillo en Carlos Paz

Con funciones colmadas, doble horario y un público que lo sigue fielmente, Miguel Martín vuelve a ser protagonista de la temporada teatral en Córdoba.

Hace 1 Hs

Miguel Martín vuelve a marcar presencia en la temporada teatral de Villa Carlos Paz. El Oficial Gordillo, su personaje más querido, arrancó un nuevo verano con “Choriando al Futuro”, un espectáculo que combina carcajadas, guiños generacionales y reflexiones tan simples como profundas sobre la vida cotidiana.

“Estamos igual que el año pasado en cantidad de espectadores”, celebra el humorista durante una conversación con LA GACETA. Y no es para menos: el teatro, con capacidad para 1.000 personas, viene registrando funciones casi colmadas, dobles horarios y un público que responde función tras función. “Anoche estuvo llena, antenoche también, y hoy tenemos doble función”, enumera, como quien pasa lista a una buena racha.

La temporada, claro, no es solo escenario. Las jornadas empiezan tarde y terminan de madrugada. “El promedio son las tres o cuatro de la mañana”, admite entre risas, mientras cuenta en LG Verano sobre las galas, invitaciones de colegas, eventos y encuentros que forman parte del ritual veraniego de Carlos Paz. “Uno se engancha, va, comparte, y cuando te querés dar cuenta ya es de día”, dice.

IMAGEN GENTILEZA / LA VOZ DEL INTERIOR IMAGEN GENTILEZA / LA VOZ DEL INTERIOR

El nombre del espectáculo no es casual. Choriando al Futuro juega con el humor pícaro que caracteriza a Gordillo, pero también con una referencia directa a una película que marcó a Miguel desde chico. “Soy muy fanático de Volver al Futuro. Me dejó un mensaje muy fuerte”, explica. Desde allí surge una reflexión que atraviesa el show; y es la importancia de poner límites y animarse a decir lo que molesta. “No podemos volver al pasado para ayudar a nuestros viejos, pero sí podemos cambiar nosotros hoy”, señala.

En ese recorrido personal, el humorista no esquiva hablar de sus inicios, del desgaste de hacer cinco o seis shows por noche y de cómo aprendió -con ayuda terapéutica- a valorarse y a ordenar su trabajo. “Antes pensaba que si cobraba más no me iban a llamar. Y no: te llaman igual. Hacés menos, ganás más y dormís tranquilo”, resume.

Esa cercanía con la gente es otra marca registrada. Miguel responde mensajes en redes, escucha pedidos y piensa promociones familiares. “El show es para toda la familia. Muchos vienen con los chicos porque no tienen con quién dejarlos”, cuenta. Por eso, en algunas funciones los niños entran gratis o hay descuentos especiales. “No se trata de abusar, se trata de que la gente pueda venir”.

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