Foto: captura del canal de YouTube Quiero Cupcakes.
El inicio del verano no anula el deseo de postres. Por eso, las preparaciones que no necesitan cocción y, sobre todo, los postres helados, son las opciones salvadoras de los días de mayor calor. No es necesario abandonar por completo las dulzuras cuando la temperatura aumenta, porque hay platos como esta tarta de queso y arándanos que pueden servirse tanto después de las comidas como a la hora de la merienda.
La tarta de queso y arándanos tiene una textura cremosa que, acompañada con la base de galletas, queda increíble. La dificultad de siempre es cómo poner una capa superior de mermelada y que no se derrita o chorree al cortar la tarta. La influencer Pamela Sánchez Sotomayor, del canal de YouTube “Quiero Cupcakes”, compartió un paso a paso en detalle para hacer este postre helado.
Postre helado: cómo hacer una tarta de queso y arándanos
Para la base necesitarás:
- 150 gramos de galletas María o de vainilla
- 80 gramos de manteca
1. Triturá las galletas en una procesadora o metiéndolas en una bolsa zip y pisándolas con un rodillo. El objetivo es que quede con una textura muy fina y arenosa.
2. Una vez listas, pasarlas a un recipiente y derretir la manteca en el microondas en intervalos de 30 segundos. Mezclar la manteca derretida con las galletas trituradas.
3. Cuando la manteca esté bien incorporada y tengas una mezcla homogénea, presioná un poco la preparación. Si las galletas quedan prensadas, ya están listas para hacer la base.
4. Utilizá un molde de 18 centímetros de diámetro, preferentemente desmontable. Forrá la base con papel de horno o vegetal. Estirá la lámina todo lo necesario para que no quede arrugada. También podés usar una lámina de papel de horno para cubrir los bordes del molde.
5. Pasá las galletas trituradas dentro del molde y presionalas ligeramente con una espátula para formar una superficie lisa. Pero no presiones tanto como para eliminar absolutamente todo el aire de la galleta triturada.
Para el cheesecake:
- 300 gramos de arándanos
- 250 gramos de queso crema
- 250 mililitros de nata para montar
- 50 mililitros de agua
- 10 gramos de gelatina sin sabor o grenetina
- 100 gramos de azúcar
1)Agregá el agua a la gelatina para hidratarla. Remové bien y dejá reposar un mínimo de 5 minutos. En otro recipiente, poné los arándanos –asegurate de que no estén congelados– y el azúcar. Triturá hasta conseguir una mezcla homogénea.
2) En otro recipiente, batí el queso crema frío durante un minuto a velocidad media para que se vuelva más cremoso. También agregá la nata para montar fría y batí hasta que la mezcla esté un poco espumosa. No es necesario montarla, sino que tenga solo un poco de consistencia.
4) Cuando la gelatina haya absorbido toda el agua, derretila a fuego bajo o en el microondas y, cuando esté líquida, agregala al puré de arándanos. Agregá la mezcla de fruta a la mezcla de queso. Las dos deben estar frías para que se integren bien. Remové hasta que quede una preparación uniforme.
5) Pasá la mezcla al molde con base de galleta y alisá la superficie. Llevá la tarta al congelador por 10 minutos para que cuaje la superficie.
Cobertura opcional:
- 220 gramos de mermelada de arándanos
- 1 cucharadita de gelatina sin sabor
- Un chorrito de agua
1. Mezclá el agua y la gelatina. Dejá reposar cinco minutos.
2. Para conseguir una textura más fina, triturá la mermelada. Si preferís encontrar los trocitos de arándanos en la mermelada, entonces podés saltearte este paso.
3. Si la gelatina absorbió toda el agua, derretila en el microondas por unos segundos y mezclala con la mermelada. Mezclá y verté sobre la tarta con delicadeza. Recordá que el relleno no está completamente congelado.








