
La empresaria Juliana Awada confirmó públicamente su separación de Mauricio Macri a través de un mensaje difundido en su cuenta de Instagram, donde ratificó el final de la relación y marcó los límites de privacidad que la familia mantendrá en esta nueva etapa.
“Hay procesos íntimos, personales que necesitan de tiempo, silencio y cuidado. Estamos cerrando una etapa importante en nuestra vida y vamos a tomar una pausa en este espacio para transitarla con respeto y calma. Gracias por acompañar desde el mismo lugar”, escribió Awada en su publicación, que rápidamente generó repercusión.
Según pudo saber el diario La Nación, la ruptura se produjo de común acuerdo y la decisión fue tomada antes de las fiestas de fin de año. A pesar de la separación, ambos compartieron las celebraciones en familia. Un día antes de la confirmación pública, Awada había publicado imágenes junto a su hija Antonia y amigos en la Patagonia. Por su parte, Mauricio Macri compartió por última vez una postal de Nochebuena y Navidad hace dos semanas, en la que aparecía junto a Awada, Antonia y Valentina Barbier.
Una historia que comenzó en 2009
La relación entre Juliana Awada y Mauricio Macri comenzó cuando él se desempeñaba como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Su primer encuentro tuvo lugar en septiembre de 2009, en el Ocampo Wellness Club, ubicado en Barrio Parque. En ese momento, la empresaria tenía 35 años y el dirigente 50.
Luego de una primera salida a cenar y un fin de semana en Tandil, la pareja consolidó el vínculo y meses después decidió convivir. El casamiento se celebró el 16 de noviembre de 2010, con la presencia de familiares y unos 400 invitados del mundo del espectáculo, el periodismo y el deporte. Iván Achával, Nicolás Caputo y Arturo Grimaldi firmaron como testigos del novio, mientras que Zoraida Awada, Pamela Marcuzzi y Marina Laurence lo hicieron por la novia.
Cuatro días más tarde, los festejos continuaron en la estancia La Carlota, en Tandil, una propiedad perteneciente a un familiar de Macri, donde compartieron un almuerzo y una celebración que se extendió hasta la madrugada. El 10 de octubre de 2011 nació Antonia, la única hija en común. Macri ya era padre de Agustina, Francisco y Gimena, fruto de su primer matrimonio con Yvonne Bordeu, mientras que Awada tenía a Valentina, de su relación anterior con el belga Bruno Barbier.
Mensajes, afecto y reconocimiento mutuo
Durante los últimos años, la ex primera dama mantuvo una presencia activa en redes sociales, donde solía dedicarle mensajes afectuosos a Macri en fechas especiales. Poco antes del traspaso de mando presidencial a Alberto Fernández, Awada le expresó públicamente su admiración.
“Siento una profunda admiración por vos. Esa es la palabra que mejor resume estos cuatro años. Desde lo personal, por lo que crecí a tu lado, por lo que aprendí y viví. Como argentina porque sé de tu entrega, tu compromiso, tu vocación y dedicación”, escribió entonces.
Macri también destacó en reiteradas ocasiones el rol de su esposa. En 2021, durante una entrevista en el programa La Noche de Mirtha, conducido por Juana Viale, reveló el apodo con el que la llamaba: “la hechicera”, y subrayó su importancia para desconectarse de la gestión diaria en la Quinta de Olivos.
“A las siete u ocho de la noche, cuando entraba a Olivos, yo me olvidaba. Fue gracias a la hechicera. Juliana fue increíble”, afirmó el expresidente. En la misma charla, describió su rutina nocturna de aquellos años: “Cerraba todo, no prendía la televisión y ponía Netflix. Hasta las siete de la mañana del día siguiente. Trataba de terminar el día y reconstituirme desde el afecto, el amor, la familia y los amigos”.







