El informe de la OMS que podría cambiar para siempre la historia de la hoja de coca

Se espera que para el año próximo se defina si el vegetal sale de la lista de sustancias prohibidas. Un especialista destaca que, hasta hoy, no existen reportes de consumo problemático

“El coqueo es un tema muy controversial. Hay muy pocos estudios científicos que hablen sobre el uso de la coca y los problemas del consumo crónico. Y los que existen también son muy controvertidos”, explicó Ramiro Hernández, subsecretario de Extensión Social y Territorial de la Universidad Nacional de Tucumán y director de la carrera de Especialización en Drogodependencias.

El especialista señaló que existe una cultura asociada a este hábito en el NOA y, en menor medida, en el NEA, que no se repite en otras provincias del país. “Es una práctica milenaria que básicamente proviene de Bolivia y de Colombia, pero que se ha arraigado con el correr de los años, sobre todo en las provincias del norte”, sintetizó.

Hernández también se refirió a la contradicción legal que existe en Argentina. “Hay un decreto de la época de la dictadura que establece que no se puede importar ni comercializar la hoja de coca, pero su consumo está autorizado. Hay varios proyectos de ley que buscan modificar esa situación. De todas maneras, la controversia no es sólo en Argentina, sino a nivel mundial. Si bien en nuestro país las normas permiten el coqueo, la coca todavía figura dentro de las drogas prohibidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, comentó en una entrevista con LA GACETA.

El especialista se apuró en aclarar que no es lo mismo consumir hojas de coca que cocaína. “El vegetal tiene una proporción mínima de cocaína y no genera el mismo efecto que el estupefaciente, ya sea aspirado, fumado o consumido por otras vías”, señaló. “La hoja de coca contiene cientos de metabolitos y, al ingerirse por vía digestiva, muchos de ellos se destruyen. Por eso el consumo del estupefaciente no es deglutiéndolo, sino a través de otros mecanismos”, añadió.

ESPECIALISTA. Ramiro Hernández. ESPECIALISTA. Ramiro Hernández.

Hernández explicó que muchas personas suponen que, si el consumo de cocaína genera problemas cardíacos, lo mismo ocurrirá con quienes coquean. “Hay que tener en cuenta que para producir un kilo de pasta base se necesitan alrededor de cuatro toneladas de hojas de coca. Es falsa la idea de que, al coquear, el cuerpo genere cocaína”, insistió.

También destacó que, hasta el momento, no existen informes que indiquen que una persona pueda desarrollar un consumo problemático a partir de este hábito. “Es un estimulante del sistema nervioso central. Por eso se la utiliza en algunos casos para contrarrestar el mal de altura o la consumen personas que realizan largas jornadas de trabajo. En ese sentido, se puede hacer una analogía con el café: muchos lo toman para mantenerse despiertos”, comparó.

El profesional sí advirtió sobre un riesgo que pueden enfrentar los “coqueadores”. “En consumidores crónicos, durante un peritaje o análisis, puede aparecer la presencia de ecgonina, una sustancia que se asocia al consumo de cocaína”, explicó. Eso es lo que ocurre, por ejemplo, cuando los conductores son sometidos a controles con dispositivos que detectan estupefacientes.

En Tucumán se registraron varios casos de policías que no superaron esas pruebas por este motivo, como también ocurrió con el ex futbolista Walter Arseno, quien recibió una suspensión de tres meses tras asegurar que había tomado un té de coca antes de disputar un partido. “Luego, cuando se realiza un análisis cuantitativo, se puede diferenciar si se trata de una persona que consumió hojas de coca. Por eso se aplican estudios complementarios”, aclaró Hernández.

“Hace pocas semanas se llevó a cabo una reunión de la Organización Mundial de la Salud en la que se abordó el consumo de la hoja de coca, sus efectos y la conveniencia o no de retirarla del listado de drogas prohibidas. Se espera que los resultados estén listos el año próximo. Eso podría arrojar algo de luz sobre esta controversia”, concluyó el especialista.

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