IMAGEN TOMADA DE INFOBAE

El incendio forestal que azota a la provincia de Chubut mantiene a la región en una situación de “alerta permanente” y avanza bajo la presunción de haber sido provocado de manera deliberada. Así lo confirmó el fiscal general Carlos Díaz Mayer, quien informó que la investigación detectó la presencia de combustible en el área donde se habría iniciado el fuego, lo que refuerza la hipótesis de un hecho “intencional”.
“Nos tiene sin descansar, en vilo y en alerta permanente”, expresó el fiscal en declaraciones al canal A24, al describir el impacto personal y colectivo del siniestro que ya consumió 3.500 hectáreas de bosque nativo y obligó a la evacuación de miles de personas. Díaz Mayer reside en la zona y señaló que desde su propia casa, ubicada a poco más de mil metros de los focos activos, puede observar el avance del incendio. “Durmiendo poco y viendo a ver qué pasa con el fuego, a ver si avanza o no avanza para este lado”, relató.
También se refirió a la intensidad del fenómeno y al aspecto de la columna de humo: “No está blanca, está entre un gris y un poco más oscura, y es una quema permanente”, describió, dando cuenta de la magnitud del incendio que afecta a la zona de Puerto Patriada.
Según precisó el fiscal, el fuego se inició el lunes en un punto equidistante entre la localidad de El Hoyo y el acceso al lago de Puerto Patriada, a escasos metros del único camino de entrada y salida del lugar. Subrayó la gravedad de esa localización: “El que lo prendió sabía que ponía en riesgo a más de tres mil personas, ochocientos autos, toda la gente que estaba ahí”.
Díaz Mayer recordó que al momento de declararse el incendio se encontraba participando de una reunión de gabinete ampliado, convocada por el gobernador Ignacio Torres en la zona de Golondrinas. “Prácticamente todos los organismos nacionales y provinciales salieron corriendo en pos de lograr que no empiecen a bajar los autos de Puerto Patriada, porque por este camino único tenían que subir todos los móviles de emergencia”, explicó.
La rapidez del operativo resultó clave para evitar una tragedia mayor. “El intendente, el gobernador y todos los organismos dijeron: ‘Hay que salir corriendo ya a frenar para que no empiecen a bajar, porque no vamos a poder subir’”, relató el fiscal, quien advirtió sobre el riesgo extremo que se vivió en esas horas críticas. “En este caso podía haber matado a muchísima gente. Pensá que los números dicen que había tres mil personas, ochocientos autos. Imaginate el despiole que se hubiera generado”, sostuvo.
En relación con la investigación judicial, Díaz Mayer confirmó que los peritos hallaron indicios claros de acelerantes. “El perito encontró con un aparato para determinar la existencia de combustibles, vapores de combustible. Encontró en el lugar donde él cree que se inició la existencia de combustible y que eso fue lo que generó o que ayudó a que se haya prendido el incendio”, detalló. En ese sentido, remarcó que se trata de un acto “deliberado” e “intencional”.
Miles de hectáreas afectadas
El avance del incendio ya dejó más de 3.000 personas evacuadas y al menos diez viviendas destruidas en la localidad de Epuyén, de acuerdo con lo informado por el secretario de Bosques de Chubut, Abel Nievas. La emergencia obligó además a realizar cortes en la Ruta Nacional 40, un eje clave para el tránsito en la región cordillerana.
El fuego se inició el 5 de enero en cercanías de Puerto Patriada y del lago Epuyén, y se propagó con rapidez a través de matorrales y bosques andino-patagónicos. Las condiciones climáticas resultaron determinantes: la provincia atraviesa una sequía histórica, con temperaturas superiores a los 25 grados y vientos sostenidos de hasta 41 kilómetros por hora. Este escenario, según los análisis de Parques Nacionales y del Comité de Emergencias, dificulta seriamente las tareas de control.
En apenas 48 horas, las llamas llegaron a las puertas de Epuyén y El Hoyo, lo que forzó la evacuación masiva de residentes y turistas. El gobernador Ignacio Torres encabezó una conferencia de prensa en la que detalló el despliegue de un operativo de gran magnitud, con más de 300 brigadistas y voluntarios, además de recursos aéreos aportados por distintas provincias y por Chile. Entre ellos se destaca el Boeing 737 Fireliner, con capacidad para descargar hasta 15.000 litros de agua por vuelo.
La geografía compleja de la zona, marcada por pendientes pronunciadas y valles de difícil acceso, sumó obstáculos a la labor de los equipos de emergencia. A pesar del despliegue inédito de recursos, los frentes del incendio reaparecen incluso en áreas ya intervenidas por las cuadrillas, lo que da cuenta de la complejidad del combate contra el fuego.
La reapertura parcial de la Ruta 40 durante la tarde del viernes trajo un alivio momentáneo, aunque las autoridades mantienen un monitoreo constante ante la posibilidad de nuevos cortes. En paralelo, el Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta naranja por calor extremo en el oeste provincial y advirtió que los vientos podrían intensificarse durante el fin de semana, agravando aún más la situación.
La prioridad sigue siendo la protección de la vida y de los bienes, especialmente en zonas rurales y de reserva natural. Hasta el momento no se prevén lluvias significativas y solo se espera un descenso parcial de la temperatura recién el domingo, con una probabilidad de entre 10 y 40% de precipitaciones aisladas.
El impacto ambiental ya es contundente: 3.500 hectáreas fueron alcanzadas por el fuego, en lo que, según Abel Nievas, constituye “la peor tragedia ambiental en 20 años” para la provincia. El operativo continúa sin pausa y la población permanece en vilo ante un escenario que aún no tiene un final previsible.







