
La Cámara Federal de Casación Penal decidió, por mayoría, no habilitar el receso de enero para tratar los reclamos presentados por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner respecto a sus condiciones de detención. Con dos votos contra uno, el máximo tribunal penal del país desestimó la urgencia de los pedidos, postergando cualquier resolución sobre su situación procesal hasta que se retome la actividad judicial habitual en el mes de febrero.
La ex mandataria, quien cumple prisión domiciliaria en su departamento del barrio de Constitución tras la condena en el caso Vialidad, buscaba flexibilizar las restricciones impuestas por el tribunal oral. Entre sus principales pedidos se encuentran el retiro de la tobillera electrónica de control y la eliminación de los límites de tiempo para permanecer en la terraza de su vivienda, medidas que actualmente forman parte de su régimen de detención.
Además de las limitaciones físicas, la defensa de Fernández de Kirchner cuestionó el régimen de visitas que rige sobre su domicilio. La ex presidenta solicitó que allegados recurrentes, como el ministro de Justicia bonaerense Juan Martín Mena, no tengan que pedir autorización judicial previa para ingresar. Asimismo, el planteo incluía un pedido para que no se limitara ni la cantidad de personas ni la frecuencia de los encuentros en su residencia.
Decisión judicial
La decisión de mantener el receso fue impulsada por los camaristas Guillermo Yacobucci y Ángela Ledesma. En su fundamento, los magistrados señalaron que la cuestión planteada no se encuentra comprendida en los supuestos de excepción de la Cámara y que la defensa no aportó argumentos “concretos y objetivos” que acreditaron una urgencia tal que justificara interrumpir la feria judicial de enero.
En contraste, el juez Mariano Borinsky votó en disidencia, siendo el único integrante del tribunal de feria que demostró que el recurso debía atenderse de forma inmediata. Para Borinsky, el planteo encuadraba en las normativas que disponen la habilitación del receso cuando está en juego la libertad de las personas o cuando se acredita una necesidad imperiosa de tratamiento, criterios que no fueron compartidos por sus colegas.
¿Cómo sigue el caso?
Al no haberse habilitado el tratamiento excepcional, el expediente será remitido a la Secretaría General de la Cámara para su posterior tratamiento en febrero. Una vez finalizado el receso, la causa volverá a manos de la Sala IV, integrada por el propio Borinsky junto a Diego Barroetaveña y Gustavo Hornos. Cabe destacar que estos dos últimos magistrados ya han votado anteriormente de forma contraria a planteos similares de la ex jefa de Estado.
Este escenario ratifica que, al menos durante lo que resta del primer mes del año, las condiciones de reclusión de Cristina Fernández de Kirchner se mantendrán inalterables. La resolución final sobre el uso del dispositivo electrónico y el flujo de visitas políticas en su hogar quedará sujeta a la decisión de los jueces naturales de la causa, quienes retomarán el análisis del caso una vez reiniciado el calendario judicial ordinario.







