
El ejercicio resulta fundamental para controlar los niveles de azúcar en sangre. Crédito:Getty Images. EatingWell Design.

Mantenerse activo es, sin dudas, una de las mejores medicinas para el cuerpo. Sin embargo, cuando se trata de controlar la glucosa, la ciencia empezó a notar que no solo importa qué hagamos, sino cuándo lo hagamos. Aunque cualquier movimiento cuenta, investigaciones recientes sugieren que existe una "ventana de tiempo" ideal para potenciar los beneficios sobre nuestra salud metabólica.
El control del azúcar en sangre es un proceso vital. Normalmente, el cuerpo produce insulina para que las células absorban la glucosa y la conviertan en energía. Pero cuando hay resistencia a la insulina, el azúcar permanece en el torrente sanguíneo. Es aquí donde el ejercicio se vuelve un aliado fundamental, ya que los músculos consumen esa glucosa como combustible durante la actividad.
Los beneficios de entrenar por la tarde o noche
Según un análisis publicado en el medio especializado, EatingWell y revisado por la nutricionista Mandy Enright, la evidencia científica actual indica que realizar actividad física por la tarde o por la noche podría ser más efectivo para combatir la resistencia a la insulina que los entrenamientos matutinos. El motivo principal es que estos horarios suelen coincidir con las comidas principales del día, que es cuando más glucosa se libera al torrente sanguíneo.
Un estudio destacado en la publicación reveló resultados sorprendentes: los participantes que se ejercitaron por la tarde lograron una reducción del 18 % en la resistencia a la insulina, mientras que aquellos que lo hicieron por la noche alcanzaron una disminución del 25 %. En contraste, quienes entrenaron por la mañana no mostraron cambios tan significativos en este marcador específico.
La constancia por encima del reloj
Pese a estos datos, los especialistas advierten que la efectividad real depende de la sostenibilidad del hábito. Si tu agenda solo te permite caminar temprano, sigue haciéndolo. La actividad física a cualquier hora del día es beneficiosa. De hecho, hacer ejercicio por la mañana podría ser la mejor opción si te resulta difícil integrar el ejercicio en tu rutina diaria, ya que quienes se ejercitan por la mañana tienden a ser más constantes.
Además del horario, la intensidad y el tipo de ejercicio juegan un rol clave. No hace falta correr una maratón; incluso pequeñas acciones cuentan. Las investigaciones demuestran que caminar apenas dos minutos después de comer puede generar un impacto sustancial en la regulación de la glucemia, ayudando al cuerpo a procesar mejor los alimentos ingeridos.
Qué tipo de actividad elegir para tu rutina
Para obtener resultados integrales, lo ideal es combinar distintas disciplinas. Los ejercicios aeróbicos, como caminar, nadar o andar en bicicleta, mejoran la salud cardiovascular y reducen el azúcar a largo plazo. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza —usando pesas o bandas— es esencial para desarrollar masa muscular, lo que facilita que las células capten la glucosa con mayor eficiencia.
Finalmente, no hay que subestimar el poder del yoga y los estiramientos. Estas prácticas ayudan a reducir el cortisol, la hormona del estrés que a menudo desequilibra los niveles de azúcar. El ejercicio es solo una de las muchas maneras saludables de reducir el azúcar en sangre. El sueño, las hormonas y los medicamentos también afectan.








