

La salida del poder de Nicolás Maduro genera varios interrogantes sobre la futura administración del gobierno venezolano. Lo que es seguro que el inicio de este proceso de cambio estará caracterizado por una fuerte injerencia de Estados Unidos en las decisiones, entiéndase Donald Trump.
Independientemente de la incertidumbre en esta coyuntura, la salida de Maduro no significará impacto económico alguno en los países de América latina con excepción, claro, de Cuba de gran dependencia de algunos “servicios” y del petróleo venezolano. Venezuela atesora la principal reserva comprobada de crudo a nivel mundial de acuerdo con informes de la EIA, Energy Information Administration. Con más de 300.000 millones de barriles o 300 billones de barriles (bb), solo produce 0,9 millones de barriles diarios (mbd), mientras que Estados Unidos con una reserva de 74 bb, (25% de Venezuela) es el mayor productor del mundo con 13,7 millones diarios,15 veces Venezuela.
Venezuela llegó a producir en los 90, antes del chavismo, hasta 3,5 mbd. Pero, para volver a conseguir esa producción sería necesario invertir del orden de los U$S 50.000 millones, dado el estado deplorable de equipos e instalaciones, y tiempo, entre 5 y 10 años. Por lo tanto, este episodio venezolano no incidirá en el precio del petróleo por ahora. Y solo lo haría de mediar esas ingentes inversiones y la evolución de un mercado de mediano y largo plazo condicionado por la transición energética, por más que Trump se fuerce en negar la incidencia antropogénica en el cambio climático.
Demás está decir que la industria petrolera estadounidense sería la principal beneficiaria de un revival petrolero venezolano, por cuestiones geopolíticas y por la necesidad de importar petróleo pesado, característico de Venezuela, para alimentar a las múltiples refinerías aptas para procesarlo ubicadas la mayoría en las costas del golfo de México, para los estadounidenses ahora Gulf of America.
Por ahora es prematuro el planteo de escenarios de reordenamiento económico para Venezuela, habrá que seguir de cerca la evolución socio política del país. Desde mi punto de vista posee muchos y variados recursos naturales y una memoria democrática que las dictaduras chavistas no ha logrado borrar en la mayoría de sus ciudadanos, por lo que puede volver a constituirse en un interesante aporte para el bloque geopolítico de occidente.







