El fenómeno del tenista sin revés: qué opinan los entrenadores tucumanos

La técnica poco habitual de Lucas Herrera Sánchez abrió un debate en los clubes de la provincia, donde formadores analizaron ventajas, límites y proyección de un estilo que rompe con lo tradicional.

TÉCNICA SINGULAR. Lucas Herrera Sánchez juega sin revés y ejecuta derechas con ambas manos. TÉCNICA SINGULAR. Lucas Herrera Sánchez juega sin revés y ejecuta derechas con ambas manos.
05 Enero 2026

La técnica de Lucas Herrera Sánchez abrió una conversación que llegó hasta Tucumán, donde entrenadores formadores miran el fenómeno con curiosidad, análisis y una cuota de cautela. El chico nacido en Alemania, hijo de madre argentina y padre chileno, que juega sin revés y resuelve todos los golpes con derechas alternando de mano, obliga a repensar algunos dogmas del tenis tradicional.

En el circuito juvenil ya dejó de ser una rareza viral. Compite, gana y se sostiene en torneos de alto nivel. A partir de ahí surge la pregunta que también se hacen en los clubes tucumanos: ¿es una ventaja o un recurso difícil de sostener cuando el juego se acelera?

Desde Lawn Tennis, Juan José Vargas puso el foco en el desarrollo corporal y neurológico del jugador. “Es impresionante el manejo de las lateralidades y el equilibrio entre ambos hemisferios”, dijo. “Tiene una muy buena lectura de la pelota, toma bien la distancia y acomoda el cuerpo con claridad en cada intención de juego”, explicó. “En un deporte multidireccional, donde en un mismo punto aparecen muchas formas de resolver, el análisis, la decisión y la ejecución entre golpe y golpe lo hacen un jugador distinto”, agregó.

Vargas entiende que no se trata de un revés ausente, sino transformado. “El golpe dominante en el tenis moderno es el saque y la derecha, y él tiene dos derechas”, señaló. “No por eso el revés deja de estar trabajado; creo que ahí hay una ventaja clara”, afirmó. También marcó el principal interrogante a futuro. “Cuando le jueguen una pelota muy rápida, no sé si va a tener siempre el tiempo necesario para cambiar de mano”, advirtió.

La mirada de Gonzalo Álvarez, entrenador de San Martín, sumó contexto y proyección. “Se viene hablando de qué pasaría si este tipo de técnica se vuelve cotidiana”, expresó. “Hoy tiene 14 años y está jugando en nivel junior; hay que ver si lo puede trasladar al profesionalismo, donde la pelota va mucho más rápido y hay menos tiempo para el pasaje de una mano a la otra”, analizó, coincidiendo con Vargas.

Álvarez recordó que hubo antecedentes de jugadores ambidiestros, aunque con matices. “Existieron tenistas que usaban ambas manos, como el francés Fabrice Santoro, pero ninguno jugó de manera sistemática con derecha en los dos lados”, remarcó. “Si logra sostenerlo en el tiempo, sería único”, sostuvo. Y concluyó con una mirada formativa. “Yo aprovecharía su fortaleza en la derecha, que hoy hace mucho daño; tiene dos derechas y eso es una ventaja”, cerró.

El caso del alemán despierta interés, también prudencia. En Tucumán, los entrenadores afirman en que el tiempo y la evolución marcarán si esta forma de jugar se convierte en una ventaja estructural o en una singularidad difícil de sostener. Por ahora, su tenis invita a mirar distinto y a aceptar que, incluso en un deporte tan codificado, todavía hay espacio para lo inesperado.

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