
Escándalo en la AFA: Estados Unidos investiga los movimientos millonarios en bancos norteamericanos
La pesquisa se apoya en documentación bancaria obtenida tras la intervención de la Justicia estadounidense y pone el foco en TourProdEnter, la empresa que recaudó fondos de la AFA en el exterior, y en un entramado de sociedades bajo sospecha.
DE MAL EN PEOR. Toviggino y Tapia, ahora en la mira de la Justicia de Estados Unidos

Un nuevo frente se abrió en Estados Unidos alrededor del manejo de fondos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Según reveló una investigación del diario La Nación, organismos del gobierno norteamericano comenzaron a recabar información y a realizar entrevistas en Buenos Aires y Miami sobre las operaciones financieras y bancarias vinculadas a la AFA en territorio estadounidense. Fuentes argentinas y de ese país confirmaron al medio que el interés está motorizado por agentes que responden al Departamento de Justicia.
El foco principal de esas averiguaciones apunta a TourProdEnter LLC, la empresa contratada por la AFA en diciembre de 2021 para centralizar la recaudación de ingresos internacionales. De acuerdo con documentación bancaria confidencial a la que accedió La Nación, esa firma concentró al menos U$S 260 millones que fueron depositados en cuentas de Bank of America, Citibank, JP Morgan y Synovus.
Las transacciones realizadas en el sistema financiero estadounidense podrían habilitar la apertura de una investigación criminal. Entre las figuras penales bajo análisis aparece la posible violación de la Sección 1346 del Código de los Estados Unidos, conocida como “fraude al deber de servicios honestos”, que sanciona esquemas financieros que privan a una organización de la lealtad de sus directivos mediante el uso de transferencias bancarias. A ese cuadro se suma la intervención de múltiples sociedades comerciales constituidas en Florida.
Un especialista argentino en derecho penal económico, bajo estricta reserva, recordó que “cualquier dólar que circula por un banco de Estados Unidos le otorga jurisdicción al país en materia de corrupción”, y trazó un paralelo con el caso FIFAgate, que puso contra las cuerdas a dirigentes como Joseph Blatter y Michel Platini. En aquella causa se investigaron sobornos por unos U$S 110 millones; y en este caso, los montos administrados por TourProdEnter duplican esa cifra.
El interés de las agencias estadounidenses no surgió de manera aislada. Según reconstruyó la investigación, hubo contactos con el Ministerio de Seguridad argentino, que ya en septiembre de 2024 había advertido a funcionarios de Estados Unidos sobre posibles focos de riesgo vinculados a la AFA, luego de una reunión con el empresario Guillermo Tofoni, quien impulsó los pedidos de información bancaria que permitieron acceder a datos hasta entonces confidenciales.
En ese momento, el FBI había considerado que la disputa entre Tofoni y la conducción de la AFA no reunía elementos suficientes para iniciar una investigación criminal. Sin embargo, el escenario cambió tras las revelaciones publicadas en el informe, que describieron una compleja ingeniería financiera y societaria con epicentro en Florida. Ahora, los agentes estadounidenses recolectan información como paso previo a evaluar si existen méritos para avanzar en una causa formal, en un contexto simbólico: Estados Unidos será sede central del Mundial que comenzará el 11 de junio.
La investigación periodística expuso que TourProdEnter operó como un verdadero “embudo” de ingresos internacionales, canalizando fondos provenientes de multinacionales como Adidas (U$S 60 millones) y Warner (U$S 40 millones) durante el período de cepo cambiario en la Argentina. El contrato firmado con la AFA (hallado durante un allanamiento) estableció que la empresa percibiera el 30% de todos los ingresos del exterior, además del 10% de los egresos vinculados a logística. El acuerdo fue aprobado el 9 de diciembre de 2021 con las firmas de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, apenas un día después de que Erica Gillette, esposa del productor teatral y exdiputado Javier Faroni, enviara la propuesta por correo electrónico.
Si bien parte de esos fondos se utilizaron para gastos operativos de la AFA, los registros bancarios analizados muestran otros destinos que despertaron alertas. Entre ellos, U$S 109,9 millones transferidos a una cuenta comitente en Islas Vírgenes Británicas, operada por Adcap Securities, firma regulada por el Banco Central del Uruguay, que defendió la legalidad de sus operaciones.
En paralelo, otros U$S 44,3 millones fueron girados a cinco sociedades (Marmasch, Soagu Services, Velp, Velpasalt y W Trading) que, según la investigación, no registran empleados ni actividad comercial verificable y funcionan desde un edificio que alquila oficinas por hora. Los titulares de esas firmas presentan perfiles que refuerzan las sospechas: ciudadanos argentinos con antecedentes financieros adversos, empleos en relación de dependencia o incluso beneficiarios de planes sociales.
Más datos que alimentan la sospecha de la Justicia
A esos movimientos se suman U$S 16,6 millones destinados a gastos suntuarios: aviones privados, yates, alquileres de lujo, vehículos de alta gama, caballos, diseño de interiores, servicios personales y entradas VIP. El informe detalló ejemplos concretos, como alquileres de villas en Ibiza y yates en el Mediterráneo por decenas de miles de dólares.
La ruta del dinero también alcanzó al círculo más cercano de la conducción de la AFA. Dos sociedades vinculadas al secretario ejecutivo Toviggino (SOMA SRL y Cabello SRL) recibieron cerca de U$S 500.000, y se detectó además una transferencia directa de U$S 40.000 a su pareja, María Florencia Sartirana, a fines de 2024. También aparecen 17 transferencias por U$S 340.000 a Alejandro Ezequiel Almaraz, hijo de José “el Brujo” Almaraz.
Frente a las revelaciones, la AFA emitió comunicados en los que denunció una “campaña de difamación” y defendió su vínculo con TourProdEnter. Sin embargo, tanto Tapia como Toviggino optaron por el silencio. Mientras tanto, el cúmulo de datos reunidos en la investigación comenzó a despertar el interés formal de agencias estadounidenses, que ahora observan con atención un entramado financiero de escala internacional.







