
EN BROOKLYN. El MDC es una cárcel cuestionada por sus condiciones de encierro y su extrema seguridad. FOTO TOMADA DE INFOBAE.COM

Tras una operación militar nocturna que alteró el equilibrio político regional, Nicolás Maduro fue trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos criminales ante la Justicia federal. Quedó alojado en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, una de las cárceles federales más conocidas y controvertidas del país. El penal funciona como centro de detención preventiva para acusados de alto perfil, como Ismael “El Mayo” Zambada, Joaquín “Chapo” Guzmán y Jeffrey Epstein, que se suicidó en una de sus celdas.
El MDC no es una prisión común. Ubicado en el barrio de Sunset Park, al sur de Brooklyn, su localización responde a una lógica operativa: se encuentra a escasa distancia de oficinas de la fiscalía federal y de dos tribunales federales, lo que permite reducir al mínimo los traslados externos. El complejo cuenta, además, con pasillos internos que conectan directamente el penal con edificios judiciales, una infraestructura diseñada para evitar exposiciones públicas cuando se trata de detenidos sensibles o de alto riesgo.
Las medidas de seguridad son uno de los rasgos más distintivos del MDC. El perímetro está protegido por barricadas de acero capaces de frenar un camión de más de siete toneladas, sistemas de vigilancia electrónica de última generación y cámaras con alcance de largo radio. El control interno es estricto y permanente, con monitoreo continuo de celdas y áreas comunes, en un esquema pensado para alojar a presos considerados peligrosos o con alto valor estratégico para el sistema judicial federal.
Actualmente, el MDC alberga a más de 1.300 reclusos. Entre ellos se encuentran figuras centrales del narcotráfico mexicano, como Rafael Caro Quintero, “El Mayo” Zambada y Néstor Isidro Pérez Salas, alias “El Nini”, todos extraditados a Estados Unidos y a la espera de juicio por cargos vinculados al tráfico de drogas y crímenes violentos. También permanece detenido el empresario chino Guo Wengui, conocido como Miles Kwok, condenado por soborno y lavado de dinero, y con vínculos políticos de alto nivel en el pasado reciente.
La lista de internos incluye además a Carrillo Fuentes, histórico capo del Cártel de Juárez; al fundador de la secta sexual NXIVM, Keith Raniere; y al estafador de criptomonedas Sam Bankman-Fried, condenado por fraudes estimados en al menos tres billones de dólares. El perfil de los detenidos refuerza la reputación del MDC como un espacio reservado para causas complejas y de alto impacto internacional.
Por sus celdas pasaron, en años recientes, figuras igualmente resonantes. “El Chapo” Guzmán estuvo detenido allí antes de ser trasladado a una prisión de máxima seguridad. También alojó al rapero Sean “Diddy” Combs y al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández. Una ex reclusa, la británica Ghislaine Maxwell, socia y cómplice de Epstein, denunció condiciones “inhumanas, crueles y degradantes” durante su detención y llegó a comparar su celda con la del personaje Hannibal Lecter en “El silencio de los inocentes”.
Las denuncias sobre la vida cotidiana dentro del MDC no se limitaron a Maxwell. El ex secretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, aseguró en una carta difundida por su abogado que fue testigo de homicidios y apuñalamientos dentro del penal. En 2024, el nombre de Luigi Mangione, acusado de asesinar al director ejecutivo de la aseguradora UnitedHealthcare, se sumó a la nómina de detenidos célebres. También pasaron por allí R. Kelly, Martin Shkreli —conocido como “Pharma Bro”—, Fetty Wap y otras figuras mediáticas.
En ese contexto, la llegada de Maduro al MDC vuelve a colocar a la prisión de Brooklyn en el centro de la escena internacional. Está acusado por la Justicia estadounidense de liderar el “Cartel de los Soles”, una organización incluida por el gobierno de Trump en la lista de grupos narcoterroristas. Las imputaciones abarcan conspiración para el narcotráfico internacional, narcoterrorismo, importación de cocaína a Estados Unidos y presuntos vínculos con organizaciones armadas como las FARC, con el objetivo de utilizar el narcotráfico como herramienta política.







