26 Julio 2024 Seguir en 


Estoy en un bar. Un chico down toma un café con leche con sus abuelos. Mientras dialoga con una servilleta hecha pájaro por alguna mano hábil. Sonríe y habla con su servilleta animadamente. Ángeles. Está con sus abuelos, pero realmente está solo, en su mundo menos cruel. Pero hay otro mundo, que funciona indiferente, soberbio y hostil. Somos sin lugar a dudas una pintura de Brueghel o Del Bosco. Nuestra brutalidad está relacionada directamente con nuestra falta de empatía, solidaridad, caridad y amor por los demás. Somos los enfermos de soberbia y codicia. Ratones desesperados por acumular lo que seguramente no podremos llevar. Mientras el chico sonríe, con muy poco.
Esteban Tortarolo
etortarolo@gmail.com