Preocupación: Atlético Tucumán no dio señales positivas y sufrió a Instituto

Preocupación: Atlético Tucumán no dio señales positivas y sufrió a Instituto

El "decano" mostró una pálida imagen en Córdoba y perdió 3-0 por la segunda fecha de la Copa de la Liga.

SIGA SIGA. Mateo Bajamich vuela ante la salida de Manuel Roffo; Andrés Merlos estuvo atento a la jugada y marcó saque de arco. Foto: Ariel Carrera, especial para LA GACETA SIGA SIGA. Mateo Bajamich vuela ante la salida de Manuel Roffo; Andrés Merlos estuvo atento a la jugada y marcó saque de arco. Foto: Ariel Carrera, especial para LA GACETA

Ni la intensidad en la presión, tanto en la salida rival como post pérdida. Ni las buenas combinaciones en ataque. Ni la trepada de los laterales, ni la solidez de la defensa, ni el despliegue del mediocampo. Ninguna de esas señales positivas, que aparecieron esporádicamente en el debut ante Rosario Central, se vieron ayer en Alta Córdoba. Jugando un muy mal partido, Atlético Tucumán cayó 3-0 con Instituto por la segunda fecha de la Copa de la Liga.

¿En qué acertó el equipo de Diego Dabove? En apostar a un equipo sólido, ordenado. No mucho más que eso. El plan de juego propuesto salió a la perfección, manejó los tiempos, y además, algo clave: golpeó en los momentos justos. Desde la simpleza, edificó su clara superioridad sin necesidad de ser un equipo construido para dominar abrumadoramente a los rivales, aunque ayer lo terminó siendo.

¿En qué fallaron los dirigidos por Favio Orsi y Sergio Gómez? En casi todo: la defensa no dio garantías, el mediocampo fue superado, y en ataque no generó casi nada. Pero sobre todo, en jugadas particulares que fueron claves, y que terminaron encaminando el resultado a favor de los cordobeses.

ESTA VEZ NO PUDO SER. Mateo Coronel gana en las alturas. El delantero ingresó con movilidad, pero no pudo cambiar el rumbo de una historia que estaba definida. Foto: Ariel Carreras, especial para LA GACETA. ESTA VEZ NO PUDO SER. Mateo Coronel gana en las alturas. El delantero ingresó con movilidad, pero no pudo cambiar el rumbo de una historia que estaba definida. Foto: Ariel Carreras, especial para LA GACETA.

Durante media hora, el partido fue aburrido. Sí, Instituto insinuó un poco más, y tuvo algunas chances de gol que no llegaron a ser claras. Y apenas cuatro minutos después de que Atlético encontró una buena combinación en ataque, la primera (y única), que derivó en un remate desviado de Joaquín Pereyra, cayó el primer baldazo de agua fría.

Tras un lateral en ataque ejecutado por Jonathan Bay, por la banda izquierda, Facundo Suárez le ganó de arriba a Nicolás Romero, y aunque la pelota parecía controlada, Francisco Flores se durmió, confiado en que la pelota llegaba a su arquero, o quizás en la aparición de Gonzalo Paz, que estuvo ocupado en contener a Romero, y Damián Puebla, más despierto que todos, anticipó a José Devecchi y definió al segundo palo para el 1-0 en 37'.

Gestos de calentura y desconcierto sobraron en Atlético. Otra vez, por una equivocación propia, arrancaba de atrás en el marcador. Y peor: justo antes del cierre del primer tiempo, otra situación evitable derivaría en el 2-0. Paz dudó en un pelotazo largo, falló en el cálculo al saltar a cabecear, y le dejó toda la banda derecha de ataque libre a Juan Franco. El lateral sacó un centro que pasó cerca de Devecchi, que prefirió no arriesgarse a salir, y tras un remate y un rebote en Flores, Suárez sólo tuvo que empujarla abajo del arco. Un golpazo demoledor.

PAGÓ LOS PLATOS ROTOS. Gonzalo Paz domina la pelota ante la marca de Guido Mainero. El defensor de Atlético fue reemplazado en el entretiempo. Foto: Ariel Carreras, especial para LA GACETA. PAGÓ LOS PLATOS ROTOS. Gonzalo Paz domina la pelota ante la marca de Guido Mainero. El defensor de Atlético fue reemplazado en el entretiempo. Foto: Ariel Carreras, especial para LA GACETA.

Sin respuestas en ninguna de las líneas, la dupla rompió el esquema en el entretiempo, y metió tres cambios para parar un equipo más ofensivo, y algo desbalanceado. Pero, pese a la insinuación de los primeros momentos en cancha, ni Mateo Coronel ni Mateo Bajamich pudieron cambiar el rumbo. Los segundos 45' sólo fueron una larga agonía hacia un final que ya parecía definido desde hace rato: un triunfo local. Incluso, el local, con la comodidad del resultado, manejó los tiempos a su antojo, aprovechando la desesperación de un "decano" totalmente roto, y encontró el 3-0 a poco más de 10 minutos para el final, por intermedio de Braian Cuello, que se aprovechó de una pasiva defensa tucumana, tras una buena combinación en ataque, para desatar la locura en las tribunas.

La temporada es larga, y hay tiempo para corregir el rumbo. Sin embargo, su paso por Córdoba le deja a Atlético muchas dudas y pocas certezas, una de ellas muy clara: jugando así, pelear el ingreso a copas, y la clasificación a cuartos de final de Copa de la Liga, que son los objetivos planteados por el plantel y el CT, parece casi imposible.

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