El fenómeno de Worldcoin y el valor de nuestra privacidad

El fenómeno de Worldcoin y el valor de nuestra privacidad

El fenómeno de Worldcoin y el valor de nuestra privacidad

Una distracción. Los contratiempos, las distancias, las obligaciones. Un cóctel ideal para que cualquier persona pierda su documento de identidad. Puede pasarle a cualquiera y, cuando finalmente asumimos que esa tarjeta celeste ya no está en nuestras manos, de inmediato se despliega una serie de trámites y sucesos burocráticos que hay que cumplir. Al fin de cuentas, ese pequeño plástico certifica que somos quienes decimos que somos. Así funciona, al menos hasta ahora, nuestro sistema de identificación.

Sin embargo, hay una empresa que intenta cambiar ese protocolo analógico que en cuestión de poco tiempo podría quedar obsoleto o convertirse en un viejo recuerdo. Se trata de Worldcoin, una empresa fundada por Sam Altman, el mismo CEO de Open AI, compañía que creó ChatGPT. Este nuevo proyecto ya está recolectando datos de personas en 24 países y asegura que tiene el registro de más de dos millones de usuarios. Argentina está incluida en el listado de países y se estima que son más de 200.000 suscriptores que ya entregaron sus datos a la empresa.

Pero no solo de datos se trata. El principal producto de Worldcoin es una criptomoneda que utiliza la tecnología blockchain, una base de datos compartida y descentralizada que registra todas las transacciones. Es la misma tecnología que está detrás del bitcoin. Pero a diferencia de las criptos tradicionales, esta empresa está poniendo énfasis en el modo en que cada usuario se identifica y lo hace a través de datos biométricos que está recolectando en todo el mundo. En Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Río Negro ya se puede ver filas de gente frente a una bola plateada. Ese aparato, encantador y futurista, se encarga de escanear el iris de las personas con el fin de verificar luego su identidad. Es la forma que tiene la empresa, según indican en sus comunicados, de certificar que es una persona real, pues el objetivo de Worldcoin es construir la base de datos más grande de seres humanos auténticos.

¿Pero por qué la gente hace filas para escanearse el ojo? ¿Por qué le están entregando sus datos biométricos a una empresa que tiene apenas meses de existencia? Pueden ser múltiples los motivos, pero quizás la razón más importante sea porque luego del registro, la compañía le regala al usuario 20 tokens de su criptomoneda, es decir, unidades de pago que equivalen a 50 dólares. Algunos argentinos aseguran que ya pudieron cobrar entre 20.000 y 30.000 pesos. Seguramente en estos días, posdevaluación, la renta será mayor y las filas más largas aún.

Curiosamente, por primera vez las autoridades están reaccionando rápido. La Agencia de Acceso a la Información Pública informó la semana pasada que está llevando adelante una investigación sobre el tratamiento de datos personales que realiza Worldcoin en Argentina, con el objetivo de verificar las medidas de seguridad adoptadas en el marco de la protección de la privacidad de las y los usuarios de la aplicación digital. La investigación analizará minuciosamente los procesos y prácticas en relación con la recopilación, almacenamiento y uso de datos personales, para identificar posibles afectaciones a los derechos reconocidos por la Ley 25.326.

El proyecto de Worldcoin es, hasta ahora, controversial en todo el mundo. Hay países como Kenia, que ya lo prohibió y otros en Europa, como España y Alemania, que están advirtiendo sobre la privacidad de sus datos. En Argentina, la voz de alerta ya la dio la Fundación Vía Libre. Beatriz Busaniche, una de sus referentes, sostuvo en una entrevista televisiva que se está poniendo en riesgo un aspecto central de la seguridad de las personas, ya que la información otorgada por los datos biométricos es irremplazable. Esa información es exclusiva de las personas y si es filtrada, sería muy riesgoso para la comunidad. Según expertos, el escaneo del iris no es casual, ya que ofrece un error estadístico cada 100 billones de escaneos; allí radica el interés de Worldcoin.

Según la empresa, el proceso de registro es seguro y se protegen los datos personales de manera criptográfica. Sin embargo, una investigación reciente del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), aseguró que la compañía no transparenta todavía los procesos de recolección y protección de datos. Además, los expertos indicaron que toma más datos de los que declara, y usa estrategias de marketing engañosas para manipular a las personas que se prestan al escaneo.

Analógico y rudimentario, el documento de identidad puede ser reemplazado las veces que sea necesario. El ojo no, es unívoco. Allí reside la preocupación, una más que sumamos en este tren llamado progreso.

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