Luces y sombras del carnaval peronista

Luces y sombras del carnaval peronista

Detrás de la movilización de Unión por la Patria se ocultan las fricciones naturales en la coalición gobernante. Las fricciones en el PJ tucumano son cada vez más frecuentes en medio de la puja de poder entre Manzur y Jaldo.

Luces y sombras del carnaval peronista

El avión carreteaba por la pista del Aeropuerto Internacional Teniente Benjamín Matienzo. Sergio Massa se fue de Tucumán con la sensación de que el distrito será clave en esta parte del país para darle los votos que Unión por la Patria necesita para pelear la Presidencia de la Nación en el balotaje, si el ministro de Economía tiene el aire suficiente para llegar a la segunda vuelta. De la gira por el interior, la escala tucumana fue la más desafiante. Los organizadores del acto realizado ayer en el predio de Banda del Río Salí calcularon 50.000 asistentes, entre los que coparon la cancha y los que merodeaban la zona. La cifra fue tres veces superior a la convocatoria en el Superdomo de La Rioja y también en UPCN de San Juan. El precandidato presidencial no ocultó su satisfacción y su agradecimiento a la dupla local. Lo mismo hicieron el precandidato a vicepresidente y jefe de Gabinete, Agustín Rossi, y el titular de Interior y jefe de campaña de Unión por la Patria, Eduardo “Wado” de Pedro. El mitin oficialista salió como estaba previsto en los papeles.

En la VIP de la aeroestación provincial quedaron charlando las dos cabezas institucionales.

-Salió bien todo, dijo el gobernador Juan Manzur.

-Todo ha salido lindo, pero a mí me gusta jugar en serio, respondió el gobernador electo Osvaldo Jaldo.

Alrededor de ambos estuvieron el intendente bandeño, Darío Monteros, la candidata a diputada Gladys Medina. y el jefe Regional del Enohsa, Gerónimo Vargas Aignasse. Las interpretaciones a aquel diálogo varían de acuerdo con la vara con que se lo mira. Desde el manzurismo reconocen que hay diferencias de criterio, porque tienen modos de conducción diferente, pero que no hay distanciamiento. Desde el jaldismo, observan que su conductor siente cada día que pasa el peso de la gestión y, por lo tanto, de una transición larga. Pero Jaldo observa todos los detalles. Por ejemplo, al acto de ayer pegaron el “faltazo” varios intendentes y comisionados rurales. Algunos se justificaron señalando que no fueron convocados, como suele suceder con este tipo de encuentros con dos o tres días de anticipación. De hecho, en el entorno jaldista puntualizan que el grupo de WhatsApp que administra el ministro del Interior y vicegobernador electo, Miguel Acevedo, no estuvo del todo activo para enviar las invitaciones. Algunas se cursaron el viernes cerca de las 22, explicaron varios jefes municipales cuando el actual titular de la Legislatura les requirió una respuesta.

Más allá de todo esto, el acto fue multitudinario. Las ausencias se disimularon respecto de los nombres. Todos estuvieron juntos arriba del escenario. Abajo de la tarima, todo volvió a la normalidad: los manzuristas con los manzuristas; los jaldistas con los jaldistas. En las comparsas peronistas hay quienes eligen máscaras risueñas para ocultar su fastidio y hay ángeles que optan por las máscaras de diabladas cuando frente a ellos se paran rivales que hay que vencer, internos y externos, peronistas y de otros partidos o coaliciones. Pocos muestran su verdadero rostro. Es propio de la política.

Los pasacalles y los trapos también hablaron durante el acto bandeño. Curiosamente el apellido Manzur va desapareciendo de esas telas. Pudo observarse dos promovidos por Gerónimo Vargas Aignasse y otros dos por el intendente local, compartido con Jaldo conducción. Antes del 11 de junio eso no pasaba. La política también da vuelta de página. Para los actores de esa obra, la clave es trascender, sostenerse en la marquesina a través de la acción y no de forma pasiva, a la espera de que una movida magistral vuelva a colocarlos en el centro de la escena.

Menú incompleto

La cena en el Sheraton Tucumán estaba servida, pero no todos fueron invitados. Massa llegó el viernes a la provincia con dos certezas. La primera que la Corporación Andina de Fomento le garantizaba un crédito puente de U$S 1.000 millones para que la Argentina pudiera afrontar parte de los vencimientos de un compromiso con el Fondo Monetario Internacional. “Parece que Tucumán me trajo suerte”, indicó el ministro de Economía de la Nación, que espera también el desembolso de yuanes para completar la cuota que le abonará al prestamista de última instancia. Sucederá mañana. La segunda certeza del líder del Frente Renovador llegó desde La Matanza. El clima, no del ambiente, sino de la política no es el propicio para salir de gira por las calles matanceras. El NOA fue un bálsamo para el titular del Palacio de Hacienda en esta gira federal.

La cena ofrecida por el oficialismo tucumano a la delegación nacional fue concurrida; hubo medio centenar de invitados, pero tres dirigentes fueron sin ser llamados, según se comentó en el lujoso hotel instalado frente al Parque 9 de Julio. Uno de ellos era manzurista; el otro jaldista y el tercero está enrolado en el massismo. Un cruce de palabras alertó a los asistentes. Dos dirigentes de peso se acercaron hacia la puerta para zanjar la diferencia. “El peronismo es amplio y generoso; hay que acomodar tres sillas más y poner una mesita para que los compañeros se sumen a este momento de festejo”, dijo uno de los interlocutores que, de esa manera, osó por dejar de lado la lista confeccionada. Sin embargo, otro pequeño gran detalle no pasó desapercibido: la ausencia de Rossana Chahla en el encuentro de Unión por la Patria. La primera intendente mujer de San Miguel de Tucumán no había sido invitada. Cuentan que la actual diputada nacional trinaba por la omisión. Un gesto de “Wado” de Pedro en el acto de ayer trató de calmar las aguas. El ministro del Interior pidió un aplauso para la electa jefe municipal que desbancó a Juntos por el Cambio de uno de los principales bastiones opositores en la Argentina. Curiosa situación, porque Manzur montó su corta campaña federal en el triunfo obtenido en esa sección electoral, que fue un plus a la victoria en la provincia con los 612.000 votos obtenidos por la fórmula Jaldo-Acevedo. En esta cuestión también se escribió otra explicación. Cuenta la leyenda que la omisión fue un pase de factura a una dirigente a la que el peronismo consagró y que, por un amplio espacio de tiempo, decidió tomar licencia en el exterior y no estar a la par de aquellos que están trabajando en la campaña rumbo a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La productividad territorial muchas veces no se condice con la realidad electoral. Hay dirigentes que manejaron una estructura superlativa, pero no alcanzaron los objetivos propuestos a los conductores de la coalición.

Silencio, hospital

Muy cerca del predio elegido por el oficialismo para recibir a la fórmula presidencial de Unión por Todos se encuentra el Hospital Eva Perón, más conocido como el del Este. Allí, hace tiempo, se instaló un modular para atender casos de Covid y de dengue, como un complemento del establecimiento referente para esa región de la provincia. En los últimos días, los empleados de mantenimiento y de limpieza trabajaron a destajo para poner, de la mejor forma posible, a un hospital de referencia, uno de los más modernos de la provincia y que ha sido clave en tiempos de pandemia. Ayer, decenas de trabajadores esperaron en vano a la comitiva oficial que había anunciado su paso para inspeccionar las obras que se ejecutaron con fondos federales. “¿Qué pasó con la visita al hospital?”, comentó Massa cuando llegó al aeropuerto. Uno de los referentes locales le contestó que, por cuestión de tiempo, no pudo ser visitado. Los empleados estaban desde muy temprano aguardando el arribo de las autoridades. No sucedió. La placa fue descubierta sin una inauguración oficial. El ministro de Salud, Luis Medina Ruiz, y el secretario ejecutivo médico del Sistema Provincial de Salud (Siprosa), Miguel Ferre Contreras, se acercaron al edificio para agradecer la presencia de los trabajadores de la sanidad de esa institución y de aquellos que llegaron de otros hospitales para participar del reconocimiento al sistema. Otra demostración que la política no tiene tiempo para un área que ha sido vital en los últimos años.

La Nación vino este fin de semana a padir el voto a los tucumanos en medio de un agobiante clima económico con arreglos de última hora con el FMI, en un escenario de dólar recalentado con elevada inflación. Massa sabe que así será difícil hacer política, pero no le esquiva al problema. Afirma que el acuerdo con el Fondo le da al país oxígeno hasta el recambio institucional del 10 de diciembre. Hasta entonces habrá que aguantar y esperar que los indicadores tiendan a normalizarse. Los rostros de la política seguirán siendo adustos, aunque ese payaso que se instaló ayer frente al escenario donde estaban el cegetista Héctor Daer, el gobernador electo y también el mandatario actual; el precandidato a presidente y su compañero de fórmula y “Wado” de Pedro que, en ese momento, hablaba, como lo muestra la imagen que retrató la colega Inés Quinteros Orio. La foto puede encontrarlos unidos arriba de una tarima, pero cuando se bajan de ella, cada cual atiende su juego. Los discursos se repiten y, en gran medida, no se concretan en hechos. Son promesas de campaña. El carnaval de la política se desata cada dos años en la que los dirigentes exhiben caras y caretas. Y eso no es un patrimonio exclusivo del peronismo. En los últimos tiempos, la oposición ha dado claras muestras que ni siquiera pueden coordinar una coreografía para entretener al electorado. No hay coordinación. La diferencia entre el peronismo y el resto de las fuerzas políticas es que en el primero las fricciones son procesos naturales. Por eso conservan el poder.

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