AGRADECIMIENTO.Clara Rojas le pide al presidente de Venezuela que continúe mediando para liberar a los rehenes secuestrados por las FARC. REUTERS
12 Enero 2008 Seguir en 

BOGOTA Y CARACAS.- Clara Rojas dio a luz en medio de la selva del sudeste de Colombia. Un guerrillero ofició de cirujano y le practicó una cesárea que la dejó postrada durante 40 días, durante los cuales fue asistida por una niña. Luego, volvieron las largas marchas por la selva, el terror a los bombardeos y el riesgo de ser asesinadas por sus captores. Otra cautiva, Ingrid Betancourt, fabricó con tela de sábanas las primeras ropas del bebé, al que Clara nombró Emmanuel. Los insurgentes se llevaron al niño cuando tenía ocho meses y lo dejaron con un campesino, que a su vez lo entregó a un orfanato.
En dos semanas, Clara podrá reencontrarse con Emmanuel, que tiene tres años, y que necesita un período de adaptación antes de volver con su madre.
Rojas, compañera de fórmula de Betancourt para las elecciones presidenciales, estuvo secuestrada cinco años y 10 meses en la selva colombiana, presa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue liberada con otra dirigente política, Consuelo González, luego de un accidentado proceso de negociación, en el que no faltaron peleas entre el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y el de Venezuela, Hugo Chávez (principal mediador). Ayer, Chávez pidió a los gobiernos europeos y americanos que saquen del listado de grupos terroristas a las FARC y al Ejército de Liberación Nacional, y que los consideren fuerzas beligerantes para facilitar el diálogo de paz.
Encadenados
Luego del reencuentro con sus familiares, del agradecimiento a Chávez y del pedido a la comunidad internacional para que presione por la liberación de los demás rehenes (quedan unos 750), contaron cómo vivieron sus casi 2.000 días de cautiverio.
Consuelo González relató que casi siempre los rehenes duermen en hamacas colgadas de los árboles o en plásticos sobre el piso. Se alimentan de arroz, lentejas, porotos, arvejas o pasta; y sólo comen carne cuando los guerrilleros cazan un animal salvaje.
González dijo que, aunque reciben elementos de aseo como jabón, cepillos y crema dental, los rehenes se bañan en ríos, en horarios impuestos; y, aunque sufren paludismo y otras enfermadades tropicales, reciben remedios pero no atención médica. “No hay nada más que hacer sino acatar y someterse”, afirmó.
Los que peor la pasan, dijo, son los militares y policías secuestrados. “Están encadenados todo el día, con unas cadenas al cuello que tenían que cargar para bañarse, lavar su ropa o comer”, relató. “Por la noche amarran la cadena a un palo al pie de la cama”, dijo. “¿Cómo pueden resistir personas que llevan 10 años secuestradas?”, reflexionó.
Para evadir los operativos militares, eran llevados de un sitio a otro, dijo. “Sentimos las bombas a pocos metros”, relató la ex congresista. Las probabilidades de éxito de un rescate son mínimas, aseguró.
En Argentina
Rojas y González emprenderán un viaje por países latinoamericanos para agradecer las gestiones humanitarias por su liberación. A la Argentina llegarían el 26 de enero, y se entrevistarán con la presidenta Cristina Fernández. (Reuter, Télam y AFP-NA)
En dos semanas, Clara podrá reencontrarse con Emmanuel, que tiene tres años, y que necesita un período de adaptación antes de volver con su madre.
Rojas, compañera de fórmula de Betancourt para las elecciones presidenciales, estuvo secuestrada cinco años y 10 meses en la selva colombiana, presa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue liberada con otra dirigente política, Consuelo González, luego de un accidentado proceso de negociación, en el que no faltaron peleas entre el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y el de Venezuela, Hugo Chávez (principal mediador). Ayer, Chávez pidió a los gobiernos europeos y americanos que saquen del listado de grupos terroristas a las FARC y al Ejército de Liberación Nacional, y que los consideren fuerzas beligerantes para facilitar el diálogo de paz.
Encadenados
Luego del reencuentro con sus familiares, del agradecimiento a Chávez y del pedido a la comunidad internacional para que presione por la liberación de los demás rehenes (quedan unos 750), contaron cómo vivieron sus casi 2.000 días de cautiverio.
Consuelo González relató que casi siempre los rehenes duermen en hamacas colgadas de los árboles o en plásticos sobre el piso. Se alimentan de arroz, lentejas, porotos, arvejas o pasta; y sólo comen carne cuando los guerrilleros cazan un animal salvaje.
González dijo que, aunque reciben elementos de aseo como jabón, cepillos y crema dental, los rehenes se bañan en ríos, en horarios impuestos; y, aunque sufren paludismo y otras enfermadades tropicales, reciben remedios pero no atención médica. “No hay nada más que hacer sino acatar y someterse”, afirmó.
Los que peor la pasan, dijo, son los militares y policías secuestrados. “Están encadenados todo el día, con unas cadenas al cuello que tenían que cargar para bañarse, lavar su ropa o comer”, relató. “Por la noche amarran la cadena a un palo al pie de la cama”, dijo. “¿Cómo pueden resistir personas que llevan 10 años secuestradas?”, reflexionó.
Para evadir los operativos militares, eran llevados de un sitio a otro, dijo. “Sentimos las bombas a pocos metros”, relató la ex congresista. Las probabilidades de éxito de un rescate son mínimas, aseguró.
En Argentina
Rojas y González emprenderán un viaje por países latinoamericanos para agradecer las gestiones humanitarias por su liberación. A la Argentina llegarían el 26 de enero, y se entrevistarán con la presidenta Cristina Fernández. (Reuter, Télam y AFP-NA)
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