No vieron caer las Torres, ni el ascenso de Chávez al poder

12 Enero 2008
Consuelo González y Clara Rojas se encontraron con un mundo distinto del que dejaron, seis años atrás, cuando fueron secuestradas por las FARC. Encerradas en la selva, no vieron caer las Torres Gemelas, la guerra global y total contra el terrorismo ni la impresionante difusión de internet. Se “perdieron” la asunción de Michelle Bachelet a la presidencia de Chile: por primera vez una mujer accedía a la primera magistratura en un país latinoamericano,
Parte de esa transformación, según consignó el diario argentino La Nación, comenzó un día después de que Consuelo fuera secuestrada. El 11 de Septiembre, Al-Qaeda atacó Nueva York y Washington. Estados Unidos respondió con la lucha global contra el terrorismo, con la guerra en Afganistán, con aeropuertos blindados y con expresiones de nacionalismo cada vez mayores.
Los talibanes ya habían caído, pero los combates continuaban en Afganistán, en febrero de 2002, cuando Clara fue secuestrada. Las tropas norteamericanas creían que su enemigo número uno, Osama Bin Laden, también estaba a punto de caer.
Pero Bin Laden escapó; Al-Qaeda dejó de ser una red para convertirse en una ideología con seguidores en todos los continentes, que hicieron estremecer a Occidente. Primero fue Madrid, en marzo de 2004. Luego fue Londres, en julio de 2005. En 2003, Estados Unidos y Gran Bretaña invadieron Irak, aduciendo que Saddam Hussein fabricaba armas de destrucción masiva y que colaboraba con Al-Qaeda. Hoy, en parte por la inestabilidad en el país árabe, el crudo alcanza un precio récord: U$S 100 por barril; en 2002 costaba 25.
La guerra en Irak dejó un país en ruinas, una Bagdad asediada por la resistencia y una política exterior norteamericana más cuestionada que nunca. Es en América del Sur donde esa política tiene uno de sus rivales más caracterizados: Hugo Chávez, justamente el artífice de la liberación de Clara y Consuelo. (Especial)

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