PROTOCOLO. Cristina estuvo acompañada por la ministra Nilda Garré y por el brigadier Jorge Chevalier. REUTERS
21 Diciembre 2007 Seguir en 

BUENOS AIRES.- La presidenta Cristina Fernández de Kirchner convocó a los nuevos oficiales de las Fuerzas Armadas “a escribir una historia diferente que la del pasado”, al recordarles: “tenemos, todos, la inmensa responsabilidad de remontar la tragedia que hemos vivido, de hacerlo con memoria, con verdad y con justicia”.
Al tomar juramento y entregar el sable a los egresados del Colegio Militar de la Nación, en El Palomar, Cristina Fernández les dijo a los cadetes que ellos no son los responsables de la tragedia que vivió la Argentina durante la dictadura.
Al respecto, la Presidenta aclaró: “sería injusto no mencionar que durante la etapa de decadencia institucional, no fueron solamente las Fuerzas Armada, sino también quienes desde afuera y adentro apoyaron esas rupturas institucionales”.
El acto, llevado a cabo en el Patio de Honor del establecimiento castrense, contó también con la asistencia de la ministra de Defensa, Nilda Garré; con otros miembros del Gabinete nacional y con los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
De tailleur blanco, a tono con el uniforme de gala de los militares, la Presidenta utilizó un tono conciliador a lo largo de su mensaje, en uno de cuyos pasajes dijo: “tengo muchas esperanzas puestas en ustedes”, y agregó: “debemos, y nos debemos, todos los argentinos, escribir una historia diferente”.
La mandataria asignó a la ceremonia un altísimo valor republicano y constitucional, y destacó, en su primer acto como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, que fue electa por voluntad popular. “Concibo a las Fuerzas Armadas en dos etapas históricas, la primera, fundacional, la de la emancipación nacional, con hombres que no eran militares se hicieron militares, porque eran patriotas”, recordó.
Luego del primer centenario, dijo, viene lo que yo concibo como la decadencia institucional de nuestro rol como Fuerzas Armadas de la Nación en defensa del pueblo y de la Patria.
En medio de la ceremonia ocurrió un extraño episodio, para la mayoría imperceptible. Alguien mencionó con voz firme el nombre “Larrabure”, en referencia al mayor del Ejército, Argentino del Valle Larrabure, secuestrado y asesinado en 1974. La jefa de Estado no pasó por alto ese instante, miró a los presentes, y de inmediato se vio un movimiento entre la custodia presidencial, que rápidamente cesó.
Luego, Cristina Fernández -quien arribó en helicóptero y fue recibida con una salva de 21 cañonazos de artillería-, entregó los sables a los flamantes egresados. (DyN-NA)
Al tomar juramento y entregar el sable a los egresados del Colegio Militar de la Nación, en El Palomar, Cristina Fernández les dijo a los cadetes que ellos no son los responsables de la tragedia que vivió la Argentina durante la dictadura.
Al respecto, la Presidenta aclaró: “sería injusto no mencionar que durante la etapa de decadencia institucional, no fueron solamente las Fuerzas Armada, sino también quienes desde afuera y adentro apoyaron esas rupturas institucionales”.
El acto, llevado a cabo en el Patio de Honor del establecimiento castrense, contó también con la asistencia de la ministra de Defensa, Nilda Garré; con otros miembros del Gabinete nacional y con los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
De tailleur blanco, a tono con el uniforme de gala de los militares, la Presidenta utilizó un tono conciliador a lo largo de su mensaje, en uno de cuyos pasajes dijo: “tengo muchas esperanzas puestas en ustedes”, y agregó: “debemos, y nos debemos, todos los argentinos, escribir una historia diferente”.
La mandataria asignó a la ceremonia un altísimo valor republicano y constitucional, y destacó, en su primer acto como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, que fue electa por voluntad popular. “Concibo a las Fuerzas Armadas en dos etapas históricas, la primera, fundacional, la de la emancipación nacional, con hombres que no eran militares se hicieron militares, porque eran patriotas”, recordó.
Luego del primer centenario, dijo, viene lo que yo concibo como la decadencia institucional de nuestro rol como Fuerzas Armadas de la Nación en defensa del pueblo y de la Patria.
En medio de la ceremonia ocurrió un extraño episodio, para la mayoría imperceptible. Alguien mencionó con voz firme el nombre “Larrabure”, en referencia al mayor del Ejército, Argentino del Valle Larrabure, secuestrado y asesinado en 1974. La jefa de Estado no pasó por alto ese instante, miró a los presentes, y de inmediato se vio un movimiento entre la custodia presidencial, que rápidamente cesó.
Luego, Cristina Fernández -quien arribó en helicóptero y fue recibida con una salva de 21 cañonazos de artillería-, entregó los sables a los flamantes egresados. (DyN-NA)
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