El menor abatido por la Policía había recuperado la libertad el viernes

Estuvo en el Instituto Roca, acusado por un robo. El hecho ocurrió en la esquina de las calles Cangallo y Chacabuco, en Villa Angelina.

14 Nov 2017
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ESCENA E INVESTIGACIÓN. Se cerró la zona y los especialistas de la Policía Científica realizaron los trabajos periciales, junto con funcionarios judiciales.LA GACETA / HÉCTOR PERALTA

Los robos eran constantes en la esquina de las calles Cangallo y Chacabuco, en Villa Angelina, según describieron sus habitantes. “Atacan mucho en las paradas de los colectivos (transporte público), en las esquinas. Pero nunca ocurrió una cosa así”, aseguraron una vecina y su hija. Ellas miraban en ese momento desde la puerta de su casa, a unos 20 metros, cómo los especialistas de la Policía iniciaban los trabajos de pericia en el lugar donde se encontraba el cuerpo de un joven, que estaba tendido y tapado en la vereda.
J.A.G., menor de edad cuyo nombre se mantiene en reserva, cayó sin vida muy cerca de la esquina, luego de haber interceptado, junto con un compañero, a una mujer policía. Uno de estos habría intentado arrancarle la cartera a la mujer, pero la víctima sacó el arma reglamentaria y disparó, según fuentes oficiales.
De acuerdo a testigos del hecho, la mujer estaba cerca de la puerta de un centro de atención primera (CAPS), metros antes de donde cayó el cuerpo del fallecido. En ese edificio sanitario fue embestida por las dos personas que se movilizaban en motocicleta.
Vecinos dijeron que ella se identificó como policía y el joven abatido escapó, mientras su compañero habría gatillado -siempre según el relato de la uniformada- al menos tres veces, por lo que le quedó otra que responder el fuego. El joven recibió el disparo en la nuca y cayó sin vida al suelo. Su cómplice huyó y ahora es buscado por la Policía.
Los parientes y conocidos, según se identificaron, llegaron al lugar tiempo después del hecho. “No nos dijeron nada. No dejan que lo veamos. Somos del barrio El Salvador (también en la zona sur)”, comentó Micaela, quien se presentó como cuñada de J.A.G. La joven contó que había salido de su domicilio por la mañana y aseguró que “no era ladrón”.
“Quiero saber qué pasó. No es un perro (para terminar así), tenía 17 años. No creemos en la versión del robo”, añadió.
En plena intervención judicial, el fiscal Diego López Ávila ordenó el secuestro del arma de la policía y que se le realizara el dermotest, pero que no sea privada de la libertad. 
La prueba oficial se debe realizar sobre la mano que había efectuado el disparo.
Al parecer, el funcionario judicial reunió los testimonios suficientes para confirmar la versión de la uniformada. De todas maneras, en las próximas horas, la efectivo declarará en las próximas horas con los resultados de todas las pericias definidas.
El joven de 17 años tenía numerosos antecedentes por robo agravados. Según informaron fuentes policiales, el 30 de octubre fue detenido al estar acusado de haber asaltado a una víctima, a la que habría lesionado. El viernes, según informaron fuentes judiciales, el adolescente fue liberado por orden de la Justicia.
Con esta muerte, ya son 16 los presuntos asaltantes que perdieron la vida en manos de personas a las que quisieron robar. Esa cifra supera los 15 tucumanos que fueron víctimas de robo. De esa lista, ocho fallecieron en manos de “justicieros” e idéntica cantidad, en manos de un miembro de alguna fuerza de seguridad, ya que hubo casos protagonizados por gendarmes y por policías de la provincia y de la Policía Federal.

Los robos eran constantes en la esquina de las calles Cangallo y Chacabuco, en Villa Angelina, según describieron sus habitantes. “Atacan mucho en las paradas de los colectivos (transporte público), en las esquinas. Pero nunca ocurrió una cosa así”, aseguraron una vecina y su hija. Ellas miraban en ese momento desde la puerta de su casa, a unos 20 metros, cómo los especialistas de la Policía iniciaban los trabajos de pericia en el lugar donde se encontraba el cuerpo de un joven, que estaba tendido y tapado en la vereda.

J.A.G., menor de edad cuyo nombre se mantiene en reserva, cayó sin vida muy cerca de la esquina, luego de haber interceptado, junto con un compañero, a una mujer policía. Uno de estos habría intentado arrancarle la cartera a la mujer, pero la víctima sacó el arma reglamentaria y disparó, según fuentes oficiales.

De acuerdo a testigos del hecho, la mujer estaba cerca de la puerta de un centro de atención primera (CAPS), metros antes de donde cayó el cuerpo del fallecido. En ese edificio sanitario fue embestida por las dos personas que se movilizaban en motocicleta.

Vecinos dijeron que ella se identificó como policía y el joven abatido escapó, mientras su compañero habría gatillado -siempre según el relato de la uniformada- al menos tres veces, por lo que le quedó otra que responder el fuego. El joven recibió el disparo en la nuca y cayó sin vida al suelo. Su cómplice huyó y ahora es buscado por la Policía.

Los parientes y conocidos, según se identificaron, llegaron al lugar tiempo después del hecho. “No nos dijeron nada. No dejan que lo veamos. Somos del barrio El Salvador (también en la zona sur)”, comentó Micaela, quien se presentó como cuñada de J.A.G. La joven contó que había salido de su domicilio por la mañana y aseguró que “no era ladrón”.

“Quiero saber qué pasó. No es un perro (para terminar así), tenía 17 años. No creemos en la versión del robo”, añadió.

En plena intervención judicial, el fiscal Diego López Ávila ordenó el secuestro del arma de la policía y que se le realizara el dermotest, pero que no sea privada de la libertad.  La prueba oficial se debe realizar sobre la mano que había efectuado el disparo.

Al parecer, el funcionario judicial reunió los testimonios suficientes para confirmar la versión de la uniformada. De todas maneras, en las próximas horas, la efectivo declarará en las próximas horas con los resultados de todas las pericias definidas.

El joven de 17 años tenía numerosos antecedentes por robo agravados. Según informaron fuentes policiales, el 30 de octubre fue detenido al estar acusado de haber asaltado a una víctima, a la que habría lesionado. El viernes, según informaron fuentes judiciales, el adolescente fue liberado por orden de la Justicia.

Con esta muerte, ya son 16 los presuntos asaltantes que perdieron la vida en manos de personas a las que quisieron robar. Esa cifra supera los 15 tucumanos que fueron víctimas de robo. De esa lista, ocho fallecieron en manos de “justicieros” e idéntica cantidad, en manos de un miembro de alguna fuerza de seguridad, ya que hubo casos protagonizados por gendarmes y por policías de la provincia y de la Policía Federal.

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