Dudan de los políticos, de sus promesas y de que su voto sirva para cambiar la realidad

Se cumplen cinco años de la ley que habilitó el sufragio optativo de los adolescentes.

13 Ago 2017

Los jóvenes quieren ser escuchados, aunque los políticos no les presten demasiada atención. Lo dijeron Milagros Navarro y Daiana Cisneros, tras unos segundos pensativos. Ellas comentaban los casos de mujeres desaparecidas o asesinadas por violencia de género, sentadas sobre el macetón de cemento que encierra al gomero en la plaza Urquiza, cuando LA GACETA les consultó si estaban ansiosas por votar por primera vez. “Hubiera sido lindo que se organice un debate con los candidatos y que nos escuchen. Queremos que nos escuchen, y que cumplan lo que dicen”, afirmó Navarro. Cisneros no estaba segura si votaría o no en las PASO.

Este diario consultó -en la semana- entre varios grupos de estudiantes de escuelas públicas qué expectativas tenían ante la posibilidad de votar por primera vez. El compromiso era doble, porque además de responder debían comprometerse a enviar una selfie después de votar, como prueba de la labor cumplida. Entre los consultados, la mayoría no daba por asegurado que acudiría a las urnas hoy. Todo dependía de los ánimos a la mañana. Votar es optativo para los más de un millón de adolescentes de 16 y 17 que figuran en los padrones nacionales. Otro grupo importante de jóvenes anticipó que no votaría porque no se habían informado correctamente y no querían ser irresponsables.

DEPENDE. Adrián no votará, Iván dudaba y Juan Pablo dijo que sí votará. LA GACETA/Franco Vera.

“Sentimos que los políticos mienten mucho. Ya les veo en la cara que son falsos”, comentó decepcionada Navarro. Las adolescentes del Colegio Nacional, las dos con sus camperas de último año del secundario, coincidieron en los problemas en los que la dirigencia debe centrarse: pobreza, desocupación, inflación y violencia contra las mujeres. “Algo que deberían hacer los políticos son centros deportivos. Mi prima hace atletismo y junta los chicos de un barrio, todos humildes y no tienen qué hacer. Van a un descampado y hacen ejercicios, se divierten. Aprenden que hay algo más para hacer que estar en la calle dando vueltas. Eso debería haber más. También serviría para sacar a los chicos que están con el tema de adicciones, a las drogas y al alcohol”, pidió Navarro. Cisneros reclamó más políticas para frenar la inseguridad. Ella está a favor de bajar la edad de imputabilidad. “Siento que quienes roban entran y salen de las comisarías”, explicó.

Convencidos e indecisos

Juan Pablo Juárez, Iván Maza y Adrián Medina charlaban en el otro extremo de la plaza. Los tres tienen 17 y van a la Comercio 1. Juárez daba casi por sentado que votaría hoy. Maza dudaba. Medina estaba casi seguro de que no iría a votar. “Está bien que es la primera vez que voy a votar, pero lo veo como algo normal. La verdad es que espero que la cosa mejore, que haya trabajo y que bajen las cosas porque está todo caro”, consideró Juárez. Se quejó de que muchos menosprecian la capacidad para votar de los jóvenes, pero poco se habla de las capacidades de los adultos.

“Si van mis viejos a votar vamos. En mi casa somos seis. La verdad es que no sé si saldré a la mañana a la escuela. En mi casa se charla de política, pero no muchísimo. A veces los grandes votan por votar sin pensar”, explicó Maza. “No estoy de acuerdo con ningún partido. No les creo. Dicen que van a hacer obras pero a mi barrio no llegan nunca las mejoras. Sólo vienen a prometer cosas en campaña”, dijo Medina.

Los tres coincidieron en una cosa: les hubiera gustado que se organizara un debate con todos los candidatos en su escuela. Contaron que, en clase, la profesora de Ética les explicó qué se votaba, pero que no les quiso hablar de precandidatos, para que nadie piense que influenciaba en la decisión en el cuarto oscuro.

No todos los que tienen 17 votarán por primera vez. Enzo Sivina votó en las nacionales de 2015 (tenía 15 en las PASO pero cumplía 16 antes de octubre). A pesar de que votará por cuarta vez antes de los 18 (PASO, presidenciales y balotaje hace dos años), no le atrae la política, aseguró. “No me quiero meter en política. Te prometen algo y no te cumplen. ¿Por qué ilusionan a las familias pobres?”, renegó el muchacho, que vive en el barrio Juan XXIII y forma parte de la murga Tocafondo.

EXPERIMENTADO. Enzo votará por cuarta vez, a pesar de no tener 18. LA GACETA/ Franco Vera.

Cinco años del voto joven

La ley que habilitó el sufragio optativo de los adolescentes se sancionó en 2012.

El voto joven entró en vigencia en las elecciones nacionales de 2013. Por medio de la Ley 26.774 (se había sancionado en 2012), los adolescentes de entre 16 y 18 años estuvieron habilitados para votar de forma voluntaria por primera vez. Según las estadísticas de la Cámara Nacional Electoral, apenas participó la mitad del padrón en la primera ocasión. Para las PASO nacionales de 2013 los menores habilitados fueron 627.364 y participaron un total de 333.824, lo que significa un 53,21% del padrón de jóvenes. En Tucumán habían votado 11.898 adolescentes de 18.608 menores incluidos en el padrón.

El caso tucumano

Los jóvenes de 16 y 17 años no pudieron votar gobernador ni legisladores en 2015.

El voto joven iba a aplicarse por primera vez en elecciones provinciales en 2015. La posibilidad de que los adolescentes de 16 y 17 pudieran votar -si lo deseaban- al gobernador fue judicializada. El PRO tucumano había realizado una presentación en Tribunales porque consideraba que la norma provincial (8.532) contradecía a la Constitución provincial. La sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo había declarado la inconstitucionalidad de la norma. La Corte determinó luego que la ley provincial sí es constitucional. Sin embargo, por las cercanía del dictamen con el comienzo de los comicios, no pudieron sufragar.

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