El puntapié para cambiar vacíos urbanos

En 2014 intervinieron el baldío de Crisóstomo y Moreno. Continúa el proyecto de Arquitectura.

05 Mar 2017
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LAS ACCIONES. Pintaron paredes e instalaron mobiliario sustentable. fau.unt.edu.ar

Las personas pueden cambiar el paisaje urbano con su sola presencia. Y mucho más lo lograrán con una acción concreta. Eso pasó en 2014 cuando estudiantes y docentes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo llevaron a cabo el proyecto de extensión “Construir el Vacío”. ¿Qué hicieron? Realizaron una intervención temporal en un terreno baldío ubicado en Moreno y Crisóstomo Álvarez. Con ello demostraron el potencial que tienen los terrenos en desuso para convertirse en espacio público de uso temporal.

Hoy esa acción tiene continuidad. La fundación holandesa Bernard van Leer lanzó el año pasado el Urban95 Challenge. Y el único proyecto argentino presentado fue el de las arquitectas tucumanas Verónica Mansilla y María Lombana, las mismas impulsoras de “Construir el Vacío”. Quedaron como finalistas entre otros 144 trabajos presentados de todo el mundo.

La propuesta tiene como objetivo facilitar la crianza de niños y niñas más allá del ámbito doméstico y las redes personales. Y vincula el uso temporal de los terrenos baldíos y la movilidad peatonal con mobiliario urbano y actividades amigables con la primera infancia. “Ahora hemos introducido la perspectiva de género en el diseño y planificación de las ciudades, dando visibilidad a las tareas de cuidados que mayormente son realizadas por mujeres. Frente a una agenda urbana limitada por la falta de recursos económicos por parte de las instituciones públicas y el de los grandes proyectos de intervención en las ciudades, estamos ante las mejores condiciones para ver cómo se puede dar cabida a estrategias alternativas, como lo es un enfoque de uso temporal de los vacíos urbanos”, explica Mansilla a LA GACETA.

Por otra parte, la arquitecta remarcó que quieren promover un uso sustentable de la ciudad, a través de la reinserción de estos “vacíos urbanos” (baldíos) a la trama activa de la ciudad, entendiendo que la recuperación de espacios mejora la calidad ambiental, la percepción del entorno, la identidad y la adhesión social del barrio, evita problemas de salubridad, inseguridad y degradación ambiental. Pero para empezar a concretar esas ideas falta algo. “Se necesita que el propietario ceda ese terreno temporalmente. Y que entienda -agrega Mansilla- que los baldíos son un recurso territorial con potencial”.

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