Con el calor y la humedad, moscas, mosquitos y hormigas aladas se adueñan de Tucumán

Un entomólogo experto en biocontrol de plagas explicó que los insectos encuentran condiciones ideales para desarrollarse en el verano tucumano.

26 Oct 2016
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MOSCAS EN EL AEROPUERTO. Hace pocos días, en el aeropuerto Benjamín Matienzo se produjo una invasión de moscas que cubrieron los autos que estaban en el estacionamiento. FOTO ENVIADA POR UN LECTOR

Sube un poco temperatura, empiezan las primeras lluvias y sobre Tucumán descienden las plagas de Egipto. Al menos, aquellas que incluían insectos en bandadas. Mosquitos y moscas, hormigas aladas y otros bichos voladores salieron del cascarón en los últimos días y tomaron las ciudades tucumanas por asalto.

El fenómeno, por molesto que sea, es completamente normal para la época y responde a los ciclos de la naturaleza, según el entomólogo Álvaro Foieri, becario doctoral del Conicet e integrante de la División “Control Biológico de Plagas” de PROIMI.

Tucumán tiene un clima subtropical, con una temporada invernal seca y temperaturas bajas, y un verano cálido y húmedo. Si bien cada población de insectos requiere condiciones especiales, las de nuestra provincia son ideales para la proliferación de moscas, mosquitos y hormigas, explica.

Las homigas aladas, que invadieron esta semana la plaza Urquiza y otras zonas de la capital tucumana, son reinas en busca de nuevos territorios para colonizar. Una vez que los encuentran, la población se regulariza, ya sea por la propia competencia entre individuos o por la acción de los depredadores, indicó el entomólogo.

Los mosquitos, en cambio, tienen un ciclo particular para el que necesitan agua, mientras que las moscas necesitan calor. Si llueve mucho y hace calor, es una situación óptima para el desarrollo de estos bichos. Hace una semana, el aeropuerto Benjamín Matienzo se vio invadido por moscas que empezaron a caer sobre los vehículos y causaron asco y asombro entre los que estaban presentes.

"Los insectos necesitan temperatura y humedad, sin eso no pueden subsistir. Por eso, desarrollan estrategias adaptativas (como huevos de resistencia) para pasar los meses de frío. Durante ese tiempo no los vemos, pero no quiere decir que no estén -indica Foieri-. Hay insectos, por ejemplo, que ponen sus huevos en abril. Los adultos se mueren cuando empieza el frío, pero los huevos quedan en estado de latencia y, cuando tienen concidiones óptimas, eclosionan todos juntos. Se produce entonces lo que se conoce como 'explosión demográfica'".

Uno de los problemas para enfrentar este tipo de invasión es que, muchos insectos se han vuelto resistentes a los insecticidas, que son cada vez más potentes y tóxicos para los humanos. Por eso es importante el manejo integral de plagas, que utiliza métodos que no perjudican al medio ambiente y que son efectivos para evitar que los insectos produzcan daños económicos en las cosechas, por ejemplo.

"Una de las estrategias es detectar los enemigos naturales de esa población específica de insectos y usarlos como biocontroladores. Pueden ser otros insectos, arañas, tijeretas o escarabajos", señala.

La explosión demográfica se regula pasado un tiempo, y la situación vuelve a su estado normal para abril, cuando baja la temperatura. En resumidas cuentas: hay que pasar el verano.

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