Lebbos: “¡hagan justicia, por Dios”!

El padre de Paulina llegó con carteles al acto de los magistrados en la Casa Histórica. El gobernador Manzur dijo que entendía a Lebbos y que iba a hacer lo posible para que se esclareciese el crimen impune de su hija.

02 Jul 2016
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INTERVENCIÓN INESPERADA. Lebbos exigió justicia ayer, en la Casa Histórica. LA GACETA / FOTO DE Analía Jaramillo

Alberto Lebbos tomó la palabra justo antes de que los magistrados se dispersaran. Había estado esperando su momento parado atrás de la última fila del auditorio montado en el patio de la Casa Histórica. Como siempre, portaba los carteles negros que sintetizan el crimen impune de su hija Paulina ocurrido hace diez años. “¡Señores jueces, hagan justicia, por Dios!”, bramó el líder de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad.

Los gritos tomaron por sorpresa a quienes se habían reunido para homenajear la Declaración de la Independencia de 1816. Se hizo el silencio. Fueron unos segundos incómodos para los organizadores del acto al que concurrieron numerosos asistentes foráneos, entre ellos, dos ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti (presidente) y Elena Highton, y camaristas federales y vocales de superiores tribunales de todo el país. En el momento en el que se hizo escuchar Lebbos, el gobernador, Juan Manzur, Lorenzetti, Highton, Rafael Gutiérrez (presidente de la Junta Federal de Cortes) y Javier Leal de Ibarra (presidente de la Junta de titulares de Cámaras Nacionales y Federales del país) se disponían a dejar el estrado para firmar el libro de visitantes ilustres.

“Estos delincuentes que se han disfrazado de políticos y han tomado por asalto el Gobierno, se llevan la vida y los bienes de nuestros hijos, como sucedió con Paulina”, exclamó Lebbos. Y añadió que el homicidio sigue impune por culpa del “clan Alperovich-Rojkés-Manzur”. En ese punto de su intervención, el locutor tomó el micrófono para anunciar que con la firma del libro de visitantes finalizaba el acto.

Pero Lebbos no se quedó callado. “¡Señores jueces, en ustedes está nuestra esperanza! ¡Señores jueces, sean corajudos y defiéndannos de los corruptos!”, continuó. En ese punto del salto de programa, personal de seguridad se acercó y le pidió que se retirara. Entonces Lebbos alzó la voz una vez más para denunciar que era expulsado por sus “palabras ofensivas” y enfiló hacia la puerta de la Casa Histórica.

“Hay libertad... Entiendo a Lebbos y haré lo posible para que se aclare el caso de su hija”, expresó Manzur después, mientras los asistentes degustaban empanadas y sándwiches. El gobernador asimismo se declaró dispuesto a reglamentar las leyes de Protección de Testigos, y de Asistencia a Adictos y a Víctimas de Delitos que Lebbos reclama desde 2006.

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