Por el calor y los cortes de luz surge un planteo ¿ponemos un grupo electrógeno?

Consorcistas aseguran que instalar un equipo en edificios es difícil, por la falta de espacios adecuados y la morosidad en expensas.

21 Feb 2016
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CARNICERÍA DE BARRIO PORTEÑA. El de la venta de carne es uno de los rubros que más impacto sufre cuando se corta la energía. Dyn.

Calor y más calor. De repente se apagan el aire, la heladera y el ascensor. Hay que subir dos o 15 pisos por escalera; esa diferencia casi no existe cuando la sensación térmica supera los 40°. Como consecuencia de las altas temperaturas y del excesivo consumo de energía, EDET programó la semana pasada cortes en distintas zonas de la provincia. La medida, que no es la primera vez que se aplica, tiene como finalidad evitar que se produzca un colapso en la red de distribución, consignaron voceros de la empresa. Una respuesta a esas interrupciones fue un crecimiento en la venta de equipos electrógenos para hogares; y también se incrementaron las consultas para instalar esa tecnología en edificios. Pero lo que parece una solución para algunos, es el inicio de discusiones para otros: ¿vale o no la pena instalar esos dispositivos?¿Cuán complicada o cara es esa solución?


Germán Mansilla, técnico electricista y especialista en refrigeración, explicó que no es complicado instalar un grupo electrógeno en una casa: “hay que hacer una línea aparte de la casa y un selector en el tablero con lo que uno quiere abastecer. Se lo arranca y listo. Algunos son manuales y otros automáticos. Tienen un motor al que se le pone nafta, que dura el tiempo que se necesita. En cuanto a las potencias, hay distintos tipos y en base a eso es el costo de los equipos. Yo tengo uno en casa que me salva con los cortes de luz: el mío me sirve para la iluminación y la heladera”. El especialista comentó que los aptos para hogares arrancan en $ 3.000 o $ 4.000 (los más chicos), y los que tienen más potencia llegan hasta los $ 10.000 a $ 20.000.

Mansilla comentó que en Buenos Aires hace un tiempo que los propietarios de hogares están comprando estos aparatos para autoabastecerse de energía. Mientras que en nuestra provincia, resaltó que esto se dio mucho en los últimos meses debido a los cortes programados. La tendencia -aseguró- es muy marcada en los countries (“acabo de instalar uno de $ 20.000”), tanto como en las carnicerías, por ejemplo. Mansilla explicó que los generadores hogareños son motores como los de motocicletas, de 50, 70 o 110 cilindradas. Y de acuerdo a la potencia podrá abastecer un sector de la casa o la totalidad. “Hay equipos que hacen mucho ruido y otros no (estos son más caros). No tienen ningún punto en contra: es un beneficio más para la casa”.

En lo alto

“Este quizás sea un capítulo de nuestro próximo libro”, comentó Sergio Frojmowicz, abogado, administrador de consorcios y protagonista del libro de Mariel Kernes, “Anécdotas de un administrador de consorcios”, cuando se le consultó sobre la factibilidad de instalar un grupo electrógeno en edificios ya construidos. Entre las dificultades, menciona el costo (“para un edifico promedio los aparatos arrancan en $ 300.000”); que no todos los edificios tienen el espacio disponible para ubicar el equipo (“debe medir como mínimo unos tres metros por tres metros, ser ventilado debido a los gases que expulsa y tener en cuenta que es un equipo pesado”); y que los motores pueden ocasionar ruidos molestos.

“No es fácil encontrar un espacio en un edificio ya construido. Y a eso se le suman las aseguradoras: muchas no están dispuestas a asegurar el edificio si hay equipos electrógenos, porque los motores tienen material inflamable por excelencia. También hay cuestiones a resolver, como el mantenimiento del equipo, la capacitación del personal que se encargará de manipularlo, entre otras. No es una decisión fácil”, describió Frojmowicz. Sobre las funciones de los equipos electrógenos, explicó que no son lo suficientemente grandes como para abastecer lugares comunes y departamentos, sino -en general- sirven para que funcionen el ascensor y la bomba de agua durante los cortes de luz y unos minutos extra luego de que vuelve el suministro.

“En el futuro creo que será una necesidad primaria. Por ahora, en los edificios de más de 15 años es un tema a resolver, porque todavía en Buenos Aires no estamos preparados para estas estructuras, ya sea por su peso y por sus características”, finalizó Frojmowicz.

En Tucumán, administradores de consorcio aseguran que otro obstáculo para instalar esta tecnología es la morosidad. “Cada vez que se propuso la compra de un grupo electrógeno el consorcio lo rechazó, porque en Tucumán hay un alto nivel de morosidad. Hacer expensas extraordinarias para solventar esa compra es imposible. La morosidad se da por muchos factores: carencia real, picardía, entre otros. Mayormente es porque la gente se abusa y sabe que el cobro vía legal es difícil y largo”, dijo un administrador de consorcios tucumano, que pidió que no publiquen su nombre para evitar “disgustos” con los inquilinos y propietarios. Por otra parte, otro factor que no sirve de presión para la compra de un grupo electrógeno son los esporádicos y breves cortes de suministro eléctrico en el microcentro, donde se erige la mayor cantidad de edificios de la provincia: “si fueran más prolongados y constantes (los cortes) los mismos propietarios cambiarían de idea”.

Tecnología mixta

Las insuficiencias del sistema eléctrico y la contaminación de los motores obligaron a los constructores a buscar nuevas alternativas para enfrentar esta problemática. Desarrolladores inmobiliarios locales encontraron en los paneles solares una solución -a medias- para proveer de luz ciertos sectores de casas o edificios y reducir la contaminación. Máximo Coletti explicó que en varios de los edificios que él construyó utilizan paneles solares que proveen a diario de iluminación general al inmueble y a las bombas de agua, y que continúan haciéndolo normalmente cuando hay cortes: “por ahora no hay tecnología solar suficiente para que brinden suministro a los ascensores. Dadas las circunstancias, estamos planteando generadores para ascensores únicamente. El resto seguirá funcionando con energía solar”.

Qué hay que saber antes de comprar

El grupo electrógeno es una máquina que genera electricidad gracias a un motor de combustión interna, explica Daniel Zeitune, gerente de Mundo Ferretero, y agrega que en general esos equipos usan nafta. “Igual que ocurre con un auto, sólo se justifica comprar uno diesel si el consumo es alto, porque el equipo diesel es más caro”, aclaró. Para calcular qué generador necesitamos, Zeitune indica que hay que evaluar si en casa hay artefactos con motor, como heladeras, acondicionadores de aire, bombas de agua y hasta ascensores. “Es necesario saber que al momento del arranque del motor, el consumo nominal se multiplica por cuarto”, especifica. Así, por ejemplo, un split frío calor de 3.000 frigorías, que consume unos 1.200 vatios, al momento de arrancar necesitará 4.800. Un equipo de 13 kva de potencia, que permite refrigerar negocios grandes, o bares, por ejemplo, ronda los $ 140.000; se puede pagar con tarjeta, hasta en tres cuotas sin interés. “Con los cortes de las últimas semanas la gente pregunta mucho, pero la demanda concreta no aumentó gran cosa”, reconoció Zeitune.

Equipos hogareños

Según informó Adela Paz, de la ferretería Polos, un grupo electrógeno mediano, de 5.2 kva, permite hacer funcionar la heladera y dos acondicionadores de aire chicos (consumen unos 1.700 vatios c/u). Cuesta unos $ 25.000 de contado y tiene una autonomía de ocho horas con un tanque de nafta de 12 litros.

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