21 Noviembre 2014 Seguir en 

La densidad de siembra en maíz, según Daniel Gamboa, tiene mucho que ver con el acompañamiento al cultivo: si se cuenta con alta tecnología, se fertiliza y hay lluvias, puede trabajarse con densidades más altas. La Eeaoc recomienda entre 50.000 y 55.000 plantas; entre 55.000 y un poco más, para los más pequeños y para templados; y para tropicales, entre 45.000 y 50.000 plantas. Más prudentes hay que ser en aquellas zonas con posibilidades de sequía o sin tecnología de punta. Si bien la densidad es importante, cuando “sospechamos años con mucha variabilidad hay que ser prudentes en la distribución de las plantas y la calidad de la siembra”, concepto que implica colocar las plantas equidistantes, evitar los dobles golpes y trabajar con semilla de calidad”.
Hay que controlar el maíz desde temprano y “si se lo observa parejo y bien distribuido, el rendimiento final mejora”; y “ocurre al revés si vemos que una planta no está bien espaciada de la otra, que hubo doble golpe o que la siembra se hizo de manera despareja”.
Sobre los productos curasemillas, opina que la gran mayoría funciona muy bien. “En el caso del maíz, la semilla, por lo general, viene curada, aunque no todas con insecticidas. Cuando la planta es muy pequeña hay que protegerla para evitar perderlas si bajamos la densidad, porque la plaga es despareja en el modo de atacar y puede generar espacios en el lote. Sobre todo, hay que usar insecticidas en lotes con antecedentes de problemas serios de plagas”.
Rotaciones
Con respeto a las rotaciones, hemos visto que los mejores resultados se dan cuando son del 50%; pero la cuestión está sujeta a la rentabilidad de los cultivos. Hay casos -como ocurre este año- en los que decididamente no puede llegarse a ese porcentaje”.
Los eventos biotecnológicos son necesarios, sobre todo “triple apilados”, “HX” y “Bt”.
Hay una oferta importante de ellos, porque tenemos una importante presión de plagas. Algunos de los nuevos, como el “triple apilado”, han demostrado proteger muy bien las espigas y mejorar, de esa manera, la calidad de los granos.
“La tecnología está y funciona, pero hay una relación directa entre los eventos nuevos y el precio de la bolsa”, elemento que habrá que evaluar para optar por lo más necesario y prioritario.
Hay que controlar el maíz desde temprano y “si se lo observa parejo y bien distribuido, el rendimiento final mejora”; y “ocurre al revés si vemos que una planta no está bien espaciada de la otra, que hubo doble golpe o que la siembra se hizo de manera despareja”.
Sobre los productos curasemillas, opina que la gran mayoría funciona muy bien. “En el caso del maíz, la semilla, por lo general, viene curada, aunque no todas con insecticidas. Cuando la planta es muy pequeña hay que protegerla para evitar perderlas si bajamos la densidad, porque la plaga es despareja en el modo de atacar y puede generar espacios en el lote. Sobre todo, hay que usar insecticidas en lotes con antecedentes de problemas serios de plagas”.
Rotaciones
Con respeto a las rotaciones, hemos visto que los mejores resultados se dan cuando son del 50%; pero la cuestión está sujeta a la rentabilidad de los cultivos. Hay casos -como ocurre este año- en los que decididamente no puede llegarse a ese porcentaje”.
Los eventos biotecnológicos son necesarios, sobre todo “triple apilados”, “HX” y “Bt”.
Hay una oferta importante de ellos, porque tenemos una importante presión de plagas. Algunos de los nuevos, como el “triple apilado”, han demostrado proteger muy bien las espigas y mejorar, de esa manera, la calidad de los granos.
“La tecnología está y funciona, pero hay una relación directa entre los eventos nuevos y el precio de la bolsa”, elemento que habrá que evaluar para optar por lo más necesario y prioritario.
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