En aquel tenso año 1840

Pedro de Garmendia, gobernador de Tucumán

10 Sep 2014
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PEDRO DE GARMENDIA. Elegido gobernador ante la renuncia de Bernabé Piedrabuena. la gaceta / archivo

Al empezar diciembre de 1840, estaba formada la Liga del Norte contra Rosas y gobernaba Tucumán don Bernabé Piedrabuena. El primer día de ese mes, la Sala de Representantes consideró una nota donde el gobernador pedía que ella se reuniera, porque quería exponerle, “de viva voz”, asuntos de “grande urgencia”.

La Sala se congregó y le informó que se lo esperaba. Vino Piedrabuena, lo recibió una comisión y lo acompañó hasta su asiento. Pidió que lo que iba a decir se tratara en sesión reservada, por lo cual el presidente dispuso el desalojo de la barra.

Sucedía que unos días antes, Piedrabuena había sido reelegido en el cargo. Manifestó, dice el acta, “que su reelección en el mando no correspondía a sus principios, ni a los de la misma Sala, ni a los fallos de la opinión pública; su continuación en él, no pesaba tanto como las anteriores”. En suma, le parecía que era preciso “consolidar la armonía entre los ciudadanos y la opinión pública, cuya divergencia se había notado en la Sala”.

A esos efectos, entendía que era necesario “se procediera a practicar nueva elección, en una persona que reuniera la conformidad de los señores Representantes y del público”. Por eso, “hacía libre, franca y espontánea renuncia del mando que por segunda vez se le confirió”. Luego, abandonó el recinto, para que la dimisión se tratara.

La Sala resolvió aceptarla y dar gracias a Piedrabuena “por su noble desprendimiento y servicios eminentes que ha prestado”. Luego, se votó para nombrar al sucesor. El cargo de “gobernador intendente y capitán general de la Provincia”, recayó en don Pedro de Garmendia.

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