El resurgimiento del parque Percy Hill

13 Jul 2013
Hay joyas que son generadoras de vida. Oxigenan la atmósfera que respiramos. Son morada de pájaros e insectos. Cobijan al hombre y lo protegen de fenómenos ambientales. Las selvas, los bosques, los parques son todo eso y mucho más. Y pese a que sin ellos el planeta moriría, el ser humano sigue avanzando con su instinto depredador tal vez con la idea de que la naturaleza permanecerá indiferente. Por esa razón, siempre es bienvenida la recuperación de una reserva ecológica importante como el parque Percy Hill, ubicado en Yerba Buena.

Conviven en esa hectárea selvática del piedemonte 21 especies forestales, desde tarco, arrayán, tipa, cedro, laurel, cebil, naranjillo y helecho hasta sachapera, pacará, san antonio, horco molle, palo borracho, nogal y ombú. La Fundación Pro Yungas es la que se ocupa del cuidado y mantenimiento del parque, y cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Yerba Buena, el Rotary Club y el Ministerio de Desarrollo Productivo. Se ha reparado la caminería y se lo ha dotado con un sistema de iluminación. Entre otros proyectos, está la recuperación de un antiguo aljibe, así como la construcción de bancos y merenderos. El lugar puede visitarse de lunes a viernes, entre las 9 y las 13.

Percival Hill (1879-1960) fue un hombre de acción que, al frente de la Comisión de Higiene y Fomento de Yerba Buena, planificó el trazado urbanístico de Marcos Paz, las plazas, el cementerio, las calles y avenidas. Dispuso también el arbolado de la zona y a lo largo de la avenida Aconquija. En el campo del deporte fue uno de los fundadores de clubes Atlético Tucumán, Lawn Tennis y del Polo.

Desde su creación, el parque experimentó largos períodos de abandono. El 7 de octubre 1970 la Sociedad Hill Terán donó a la comuna rural de Yerba Buena 20.291 metros cuadrados. Se lo bautizó Parque Botánico "Percy Hill"; en ese entonces tenía unos 200 árboles característicos repartidos en 21 especies. Nueve años después de la cesión de las tierras, un estudio del Instituto Lillo alertaban sobre la tala de especies valiosas como el cedro. Pero con el paso de los años, la depredación y la tala indiscriminada de ejemplares dañaron este pulmón verde de la "Ciudad Jardín"; quedó convertido en un basural y en una zona de pastoreo, en la que reinaba la oscuridad y la inseguridad.

En 1995 se determinó que recuperar la reserva demandaría más de dos décadas, razón por la que se la cerró con portones. En diciembre de 1996, se inauguraron los trabajos encarados por el Rotary Club que consistían en una cerca metálica transparente y en pequeñas plazas periféricas en las veredas; se restauraron las caminerías originales y se remozó el interior de la reserva sin modificar el sotobosque. Se había reflotado el sistema de iluminación artificial y efectuado una clasificación de las especies vegetales. En agosto de 1999, nuestro diario informaba que el "Percy Hill" estaba nuevamente abandonado. En julio de 2008, la Municipalidad de Yerba Buena firmó un convenio con la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT para concretar la reapertura.

Bienvenido sea este resurgimiento del parque. Sería importante que hubiese una mayor amplitud de horarios de visita, que abarcara los fines de semana. Debería tener el apoyo económico suficiente para que no volviera a caer en el abandono, tal vez logrando que la misma comunidad lo adopte como una de las preciadas joyas de Yerba Buena y la cuide con esmero.

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