Equipo que no cambia... se desgasta

A los "sijosesistas" les cayó muy bien el encuentro de autoridades de la provincia con De Vido: pocos gobernadores K pueden demostrar que su poder llega a todos los rincones de su distrito. Pero algunos murmuran que no será tan fácil lograr las mismas cifras que en otras elecciones Federico van Mameren | LA GACETA fmameren@lagaceta.com.ar

Federico Diego van Mameren
Por Federico Diego van Mameren 02 Diciembre 2012
Equipo que gana no se cambia. Esta remanida frase de la vida futbolera suele llevarse a la práctica en la política. Y muchas veces, no sólo comprende nombres, sino también acciones. La reunión de los tucumanos en Buenos Aires significa mucho más que un plan de obras para el alperovichismo.

La foto de ese encuentro en el Ministerio de Economía era la imagen soñada para José Alperovich, que se mostró exultante en aquel encuentro. Había logrado reunir a los 19 intendentes y a los 93 comisionados rurales de la provincia ante Julio de Vido y ante José López. Se llevó obras para todos, pero estaba contento por lo que dejó en Buenos Aires.

La Casa Rosada viene siendo un jeroglífico que le cuesta descifrar al gobernador. La palabra única y decisoria la tiene la Presidenta, pero nunca se la escucha: siempre llega por medio de interlocutores que, por lo general, no son los mismos. Debido a ello, los "sijosesistas" se preocuparon en marcar que Alperovich había hecho una importantísima demostración de poder al llevar a todos -incluso a intendentes radicales como Luis González (Simoca) o Jorge Yapura Astorga (Tafí del Valle)- a los pies de De Vido.

Esa demostración de fuerzas no la puede hacer casi ningún otro gobernador y, por lo tanto, recibe la bendición de Cristina; aunque cada vez sea más difícil identificar a los niños mimados. Pero en tiempos de elección -y 2013 ya ha comenzado-, los votos valen más que los afectos.

En un bar cercano a la Casa de Tucumán, Alperovich y su amigo Jorge Gassenbauer repetían ante Juan Manzur, ante Sisto Terán y ante otros legisladores y funcionarios que "habían dejado en claro que no hay rincón de la provincia que no sea controlado por el alperovichismo".

El anhelo
Minutos antes, De Vido anunció que en marzo el Gobierno nacional lanzará el plan quinquenal de obras 2013-2018. Los exultantes tucumanos tradujeron en el acto que eso significaba "queremos seguir". 

El plan A en la Nación es conseguir la reforma de la Constitución, para que Cristina Fernández de Kirchner siga siendo presidenta. El plan B es elegir un candidato; pero el kirchnerismo sólo tiene globos de ensayo. El sucesor es Daniel Scioli, pero esa idea le provoca urticaria a los K. El motonauta ha encendido los motores y la primera carrera a la vista es la elección de autoridades en el peronismo bonaerense, donde controla más del 40% de los congresales. La Presidenta no está dispuesta a perder espacios allí.

En Tucumán las cosas parecen más fáciles para el gobernador. El operativo "recontra re-re" no se va a desactivar hasta 2014. Es más, si en 2013 se supera el 50%, los tuits que escribió el burbujeante legislador en uso de licencia se va a hacer realidad. Roberto Palina no tiene dudas sobre la necesidad de que Alperovich siga siendo gobernador y está dispuesto a poner la cara para lograrlo. El viernes anunció que presentará un proyecto para reformar la reformada Carta Magna tucumana.

La convocatoria del jueves para repartir obras muestra una valoración no acostumbrada al distrito tucumano. Ocurre que para ganar elecciones presidenciales necesitan de los grandes aglomerados; y en esta Argentina unitaria, con Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba casi alcanza para elegir un presidente. Por el contrario, lo que se requiere en 2013 es poblar el Congreso; y los diputados perdidos en Córdoba o en Santa Fe pueden ser compensados con los de Tucumán. Aunque el distrito tucumano pone en juego pocos votos -no muchos más de un millón-, apuestan a las diferencias que ha venido cosechando el tucumano. De esa manera, sueñan con compensar la pérdida de bancas en otras provincias. Sin embargo, algunos "sijosesistas" repiten -por lo bajo, para que no los reten- que en 2013 no va a ser tan fácil sacar las ventajas de otros comicios. Sucede que por más que un equipo que gana debe mantenerse, nueve años en el poder desgastan.

Otra clara prueba de que la campaña electoral está en marcha es que el plan de obras Procrear que lanzó el Gobierno está destinado a la clase media; la misma que ha venido marcando su enojo y saliendo -o promoviendo salidas- a la calle.

El alperovichismo ha venido trabajando hasta ahora para crear el sucesor. Beatriz Rojkés de Alperovich viene entrenando y haciendo fintas para subirse al ring. Ella está en forma y es cuidada de cerca por el manager "Pirincho". Sin embargo, el plan A, al igual que en la Nación, sigue siendo una nueva reelección.

El tábano
Para el gobernador la reunión del jueves pasado en Buenos Aires fue más importante de lo que creía. Alperovich añora aquellos tiempos en los que jamás se cortaba la comunicación con Buenos Aires y en los que del otro lado de la línea atendía el mismísimo Néstor Kirchner. Pero desde el deceso de este, un tábano no lo deja en paz. Así siente la presencia de La Cámpora, que se mueve sola, por fuera de los circuitos lógicos y que recibe obras, mensajes, plata, proyectos, sin que muchas veces siquiera se entere el mandatario provincial. Esto ha despertado suspicacias y desconfianzas. En el Palacio de frente a la plaza Independencia tratan de mantener cercanías con los jóvenes de La Cámpora, porque no quieren enfrentamientos; pero la verdad es que a los camporistas no sólo les conviene, sino que también les divierten estas cuestiones que sacan de quicio al titular del PE. 

La fórmula
Obras, anuncios, plata, millones y cortoplacismo. Equipo que gana no se toca. La receta es la misma que sirvió de trampolín al "vamos por todo". Alcanza para que la sociedad acompañe y sienta placer. Curiosamente, ese pensar y actuar a corto plazo es el pasaporte para que los políticos vivan a largo plazo. Alimentan, sin embargo, la contradicción de que consiguen esa perpetuación a costa de forzar las instituciones. Como la sociedad con sus votos cada cuatro años avala ese sistema, las instituciones son masticadas como chicles, y se adecuan a las necesidades del poder, no del control obligado y necesario de la ciudadanía. A raíz de ello, imaginar una reforma desde el oficialismo no resulta descabellado ni un imposible, aunque la oxigenación democrática no lo recomiende. Los riesgos son las divisiones o los quiebres. La Iglesia Católica lanzó una advertencia, que la soberbia del poder no debería dejar de analizar. Y el Colegio de Abogados de Tucumán tampoco debería obviar que sus acciones deberán ser más cuidadas que nunca ya que en los últimos días se insistió con la idea de que se podría engendrar otra versión de ese instituto. 

La visión a corto plazo sólo ayuda a construir lo más rápido que se puede y con la mirada en las próximas elecciones. Dentro de poco más de tres años llegará 2016, el año en el que Tucumán será protagonista en toda América, debido al Bicentenario de la Independencia. No hay miradas especiales ni proyectos listos para desempolvar. La cuenta regresiva ya ha comenzado hace tiempo y los pocos políticos o funcionarios dispuestos a trabajar por esa oportunidad prefieren no hablar en voz alta, porque tanto el gobernador o el intendente de la capital, Domingo Amaya, consideran que no hacen falta obras importantes para esa fecha. Eso significaría salir del sistema actual que tanto poder ha delegado y que tantos años ha permitido perpetuarse.

El equipo que gana no se cambia, pero se desgasta. A los jugadores se les empiezan a conocer las mañas y los puntos débiles. La comodidad de estar siempre también va haciéndolos cada vez más previsibles y menos efectivos. Tal vez por eso han saltado a la palestra figuras que nunca lo hubieran hecho hace un lustro y que algunos signos de debilidad están olfateando. El próximo año no sólo traerá elecciones.

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