Dilemas, deficiencias y contradicciones "K"

Transporte y energía son los problemas centrales del Gobierno. La misión a Angola que condujo Moreno dejó ver algunos inconvenientes. La jefa de Estado ordenó proteger a Boudou.

ATENTA. Cristina tiene claro que la corrupción altera a la sociedad. NA ATENTA. Cristina tiene claro que la corrupción altera a la sociedad. NA
12 Marzo 2012
BUENOS AIRES.- Medidas sobre el transporte, la energía y las reservas del Banco Central configuran un combo complejo para el Gobierno, que dejó ver contradicciones y profundizó pulseadas con tal de sostener la solvencia fiscal. Dentro de este cuadro de situación, la presidenta, Cristina Fernández, ordenó también una defensa del vicepresidente, Amado Boudou, en el caso Ciccone, consciente de que en tiempos de ajuste las denuncias de corrupción suelen ser más permeables en la sociedad que en momentos de grifos (fondos) abiertos. El caso por el que se atribuye al ex ministro haber intervenido para esa imprenta que conduce un presunto "testaferro", ganó espacio en la marquesina mediática y se transformó en otra de las pulseadas del mundo "K".

África mía
También tuvo repercusión una misión comercial a Angola encabezada por el supersecretario de Comercio, Guillermo Moreno, -opacando el protagonismo del canciller Héctor Timerman- con el objetivo de mantener el superávit comercial argentino. Más allá de las consecuencias favorables o no para la economía nacional de su acercamiento al segundo productor de petróleo de África, hay una historia política que contar. La situación de Angola coincide con la de Guinea Ecuatorial, a cuyo presidente, Teodoro Obiang, Cristina retó en público durante una visita de Estado en 2008 por las violaciones a los derechos humanos en su país. Tanto Obiang como el angoleño José Eduardo Dos Santos son los dos gobernantes más antiguos de África subsahariana y no piensan irse.

Realidad nacional
El desembarco en Angola puso en evidencia la disyuntiva entre pragmatismo y convicciones, que alcanza a todo gobernante, aunque para el kirchnerismo es más complejo por su prédica internacional sobre los derechos humanos. Pero contradicciones y dilemas también aparecen en el sistema de transporte. Dos semanas después del trágico accidente de Once, Juan Pablo Schiavi debió renunciar como secretario y fue sustituido por Alejandro Ramos.

La agenda de Ramos, entre muchas cuestiones, incluye la situación de la línea Sarmiento, que presentaría deficiencias en las formaciones. En fin, lo suficiente para remover la concesión en forma definitiva. El punto es que la familia Cirigliano, dueña de TBA, cultivó una buena relación con el ministro De Vido y el Gobierno concedió a ese grupo negocios en el área del transporte -trenes y colectivos- y en otros campos, como importar Gas Natural Licuado (GNL) desde Qatar.

Esa importación es una de las acciones orientadas a cubrir las necesidades energéticas del país, urgencias que mantienen bajo la lupa a Repsol-YPF, la empresa de matriz española a quien le anunciarían el miércoles -Chubut y Santa Cruz-, la quita de áreas petroleras.

En ese cuadro de urgencias entra la polémica por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que permitirá usar más reservas para financiar al tesoro. El Gobierno tiene en el Congreso amplio dominio para aprobarlo a su medida.

El punto es si se cumplirán las expectativas oficiales o los pronósticos agoreros sobre la apertura de un grifo inflacionario. Recostada en esa amplia mayoría parlamentaria, la Presidenta también envió al Congreso el trunco traspaso de los subtes a la Ciudad e incluyó 33 líneas de colectivos. (NA)

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