Los commodities podrían enfrentar un difícil panorama en 2012

Por Leonardo Bazzi y Gaston Sempere

LA SOJA. En el mediano plazo, las perspectivas se deterioraron por una menor demanda. En el largo plazo, los precios se mantendrían por las compras chinas. REUTERS LA SOJA. En el mediano plazo, las perspectivas se deterioraron por una menor demanda. En el largo plazo, los precios se mantendrían por las compras chinas. REUTERS
08 Enero 2012
BUENOS AIRES.- En el mercado de commodities predomina la volatilidad financiera por sobre los factores fundamentales, y por ende podrían registrarse nuevas bajas en el corto plazo. No obstante, se espera que para mediados de año, los commodities sean beneficiados por medidas de estímulo económico, tanto en los países emergentes como en los desarrollados.

Aunque recientemente empeoraron las condiciones climáticas en la Argentina, Brasil y Paraguay, provocando un repunte en el precio de los commodities agrícolas (soja, maíz, trigo), las perspectivas en el mediano plazo se han deteriorado. Esto se debe a: 1) menores estimaciones de demanda por un menor crecimiento durante 2012; y 2) el aumento de producción en varias partes del mundo (soja en Brasil, maíz en Argentina y Ucrania, y trigo en Rusia y resto de Europa) lo cual incrementa la competencia con las exportaciones de Estados Unidos y tiende a deprimir los precios. En el largo plazo, los precios de la soja y del maíz se sostendrían, gracias a una firme demanda de soja por parte de China y a la demanda de maíz como alimento para los porcinos. Si China decidiera expandir su oferta de cerdos un 10%, se requerirían aproximadamente 360 millones de toneladas extra de maíz para alimentar a dichos animales. Debe destacarse que si bien es cierto que ha comenzado cierta sustitución del maíz por el trigo como alimento animal, esta tendencia aún no se ha materializado.

El panorama para el petróleo ha mejorado (a pesar de las peores perspectivas económicas en Europa), gracias a una mayor demanda de países emergentes y debido a riesgos geopolíticos en Irán (segundo productor mundial de petróleo y poseedor del canal de Hormuz, por donde transita un tercio de los buques petroleros de Medio Oriente). Considerando que Irán vende la mayor parte de su petróleo a China, en caso de interrupciones de suministro los demandantes de este país comprarían petróleo en otros mercados, presionando los precios al alza. De todas maneras, si bien en el pasado los mayores repuntes del petróleo (entre ellos el shock de 1973, la Revolución iraní de 1979 y la Guerra del Golfo de 1990) provocaron subas del precio del petróleo del 70% en promedio, en la actualidad el impacto podría ser menor y de carácter transitorio, debido a la menor influencia de este commoditie en el PBI global.

El oro dejó de comportarse como activo de refugio, dado que ante las reiteradas caídas en las acciones globales junto a problemas de liquidez en Europa, los inversores se vieron obligados a vender sus posiciones en este activo para cubrir posiciones en acciones que registraban pérdidas. No obstante, ante las recientes medidas que comenzaron a tomar los bancos centrales para solucionar este problema (en particular el Banco Central Europeo), los precios podrían repuntar, favorecidos también por el contexto de bajas tasas de interés. Además de las tasas de interés de la Reserva Federal de EEUU y el Banco de Japón en niveles mínimos históricos, el Banco Central Europeo ya redujo su tasa de interés en -50 puntos básicos hasta 1% anual, y los bancos centrales de los países emergentes comienzan a sesgarse, liderados por Brasil, hacia la aplicación de nuevos estímulos monetarios.

Los metales básicos sufrieron significativas bajas durante los últimos meses afectados por: 1) la desaceleración en la producción industrial de China; 2) un aumento de las probabilidades de recesión en Europa durante el primer semestre de 2012, y 3) los problemas de liquidez en Europa. En este contexto, la tendencia en los precios de varios metales se ha tornado negativa.

No obstante, los inventarios de cobre, aluminio y níquel disminuyeron, lo cual ayudaría a mantener los precios en el largo plazo. En el caso del cobre, los precios fueron más resistentes a la baja respecto de otros metales, gracias a factores de oferta y demanda. Con respecto a la demanda global de cobre, permanecería estable ya que en caso de producirse una recesión en Europa durante el primer semestre de 2012, la industria y la construcción en EEUU contrarrestarían la menor demanda europea. (DyN)

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