Reacción por un desalojo policial en Barcelona
Los agentes golpearon a manifestantes y sacaron sus carpas de la céntrica plaza de Cataluña, pero la protesta retornó con más fuerza. Hubo 121 heridos y dos detenidos. El "movimiento de los indignados" mostró en todo el país su respaldo a los agredidos. Consignas.
BASTONES Y BALAS DE GOMA. Los efectivos policiales actuaron con firmeza. Su intervención fue justificada por el consejero de Interior, Felip Puig. REUTERS
28 Mayo 2011 Seguir en 

MADRID/BARCELONA.- Al grito de "No está sola Barcelona", decenas de miles de personas se congregaron anoche en cientos de plazas de toda España para repudiar el desalojo compulsivo que realizaron, en la mañana de ayer, más de 350 efectivos de la Policía en la plaza de Cataluña ocupada por el "movimiento de los indignados". La actuación generó un efecto rebote y sólo sumó apoyos para los manifestantes, que multiplicaron su fuerza.
Fue la primera intervención policial desde que se montaron campamentos en todo el país, a partir del pasado 15. Con la excusa de que se debía hacer una limpieza del lugar, las fuerzas de seguridad catalanas cargaron contra los manifestantes. En la violenta refriega se vio a efectivos golpeando, arrastrando y jalando del pelo a los manifestantes. El resultado fue de 121 heridos (diez debieron ser hospitalizados por sus lesiones), entre manifestantes y policías, y dos "indignados" arrestados.
La excusa oficial era que se debía acondicionar el céntrico lugar barcelonés de cara a las celebraciones que podrían tener lugar hoy, si el Barcelona le gana la final de la Copa de Campeones en Londres, al Manchester United. Los acampantes rechazaron salir temporalmente de la plaza y numerosas personas llegaron para apoyarlos, bloqueando las salidas de los camiones con basura al grito de "no tenemos miedo". Para desalojarlos, la Policía usó bastones y balas de goma.
Luego del operativo de seis horas de los guardias municipales y tras retirar elementos contundentes y carpas, los policías se retiraron y un millar de "indignados" volvió a ocupar el sitio. "¡No pasarán!", "!El pueblo unido jamás será vencido!", "Violencia no", eran las consignas más coreadas en el regreso, mientras que levantaron nuevamente las tiendas con improvisadas estructuras a base de cajas de cartón, cuerdas y telas. Carteles con la frase "Resistencia pacífica" fueron los más vistos, junto con la copia del artículo 21 de la Constitución Española: "se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. Su ejercicio no necesita autorización previa". En Lleida también hubo incidentes al desalojar la plaza central y detener a otras dos personas. Incluso se sacaron a jóvenes que estaban en sus sacos de dormir.
Justificación política
El consejero de Interior catalán, Felip Puig, justificó la actuación policial, frente a numerosos planteos de la oposición de que renuncie. "Si ha habido algún error, lo asumo y lo explicaré en el Parlamento. Hemos actuado con cautela y, cuando ha sido necesario, con contundencia. (El campamento) tenía intención de perpetuarse en el tiempo", dijo.
El Defensor del Pueblo catalán, Rafael Ribó, abrió una investigación para saber si la actuación policial vulneró derechos y si los agentes actuaron en proporción a la situación existente en el lugar.
El Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero anunció que va a estudiar la posibilidad de desalojar también la Puerta del Sol en Madrid, epicentro y símbolo de las protestas por un cambio del modelo político, económico y social. Varios pedidos al respecto vienen siendo efectuados por el derechista Partido Popular (PP), vencedor de la elección de la semana pasada, que lidera Mariano Rajoy. "Están poniendo en grave riesgo la viabilidad de muchísimos pequeños negocios", señaló el consejero de Presidencia, Justicia e Interior de Madrid, Francisco Granados (PP).
"Parte de los problemas ciertos que planteaban (los indignados), se han resuelto ya, y quedan algunos por resolver", respondió el vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, propuesto en el PSOE por Rodríguez Zapatero para que lo suceda. (Especial-DPA)
Fue la primera intervención policial desde que se montaron campamentos en todo el país, a partir del pasado 15. Con la excusa de que se debía hacer una limpieza del lugar, las fuerzas de seguridad catalanas cargaron contra los manifestantes. En la violenta refriega se vio a efectivos golpeando, arrastrando y jalando del pelo a los manifestantes. El resultado fue de 121 heridos (diez debieron ser hospitalizados por sus lesiones), entre manifestantes y policías, y dos "indignados" arrestados.
La excusa oficial era que se debía acondicionar el céntrico lugar barcelonés de cara a las celebraciones que podrían tener lugar hoy, si el Barcelona le gana la final de la Copa de Campeones en Londres, al Manchester United. Los acampantes rechazaron salir temporalmente de la plaza y numerosas personas llegaron para apoyarlos, bloqueando las salidas de los camiones con basura al grito de "no tenemos miedo". Para desalojarlos, la Policía usó bastones y balas de goma.
Luego del operativo de seis horas de los guardias municipales y tras retirar elementos contundentes y carpas, los policías se retiraron y un millar de "indignados" volvió a ocupar el sitio. "¡No pasarán!", "!El pueblo unido jamás será vencido!", "Violencia no", eran las consignas más coreadas en el regreso, mientras que levantaron nuevamente las tiendas con improvisadas estructuras a base de cajas de cartón, cuerdas y telas. Carteles con la frase "Resistencia pacífica" fueron los más vistos, junto con la copia del artículo 21 de la Constitución Española: "se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. Su ejercicio no necesita autorización previa". En Lleida también hubo incidentes al desalojar la plaza central y detener a otras dos personas. Incluso se sacaron a jóvenes que estaban en sus sacos de dormir.
Justificación política
El consejero de Interior catalán, Felip Puig, justificó la actuación policial, frente a numerosos planteos de la oposición de que renuncie. "Si ha habido algún error, lo asumo y lo explicaré en el Parlamento. Hemos actuado con cautela y, cuando ha sido necesario, con contundencia. (El campamento) tenía intención de perpetuarse en el tiempo", dijo.
El Defensor del Pueblo catalán, Rafael Ribó, abrió una investigación para saber si la actuación policial vulneró derechos y si los agentes actuaron en proporción a la situación existente en el lugar.
El Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero anunció que va a estudiar la posibilidad de desalojar también la Puerta del Sol en Madrid, epicentro y símbolo de las protestas por un cambio del modelo político, económico y social. Varios pedidos al respecto vienen siendo efectuados por el derechista Partido Popular (PP), vencedor de la elección de la semana pasada, que lidera Mariano Rajoy. "Están poniendo en grave riesgo la viabilidad de muchísimos pequeños negocios", señaló el consejero de Presidencia, Justicia e Interior de Madrid, Francisco Granados (PP).
"Parte de los problemas ciertos que planteaban (los indignados), se han resuelto ya, y quedan algunos por resolver", respondió el vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, propuesto en el PSOE por Rodríguez Zapatero para que lo suceda. (Especial-DPA)







