Los pedófilos se amparan en el anonimato de cuentas gratuitas

Crean comunidades virtuales de fácil acceso para intercambiar fotos y videos prohibidos. Un experto de la Policía Federal en delitos tecnológicos explicó cómo utilizan la web para compartir el material.

17 Ene 2011
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INTERNET. Los usuarios de grupos virtuales intercambian contraseñas para acceder a contenidos pedófilos.

El anonimato es su mejor aliado. Utilizan identidades falsas para distribuir el material que van almacenando en sus computadoras. Incluso, esos alias les permiten conocer "nuevos amigos", con quienes intercambian archivos y conforman verdaderas comunidades de pedófilos.

Un especialista de la Policía Federal explicó a LA GACETA que las cuentas de correo electrónico remotas, gratuitas y anónimas son la herramienta central que utilizan los pedófilos para actuar.

"Crean una cuenta de correo con estas características y de esa manera obtienen impunidad", explicó el experto consultado. Los pedófilos utilizan estas cuentas y cargan en ellas archivos con contenidos pornográficos en los cuales se observan a menores de edad. Luego, difunden a los miembros de una red el nombre de usuario y contraseña.

De esa manera, tienen libre disponibilidad de los archivos cargados (fotos o videos). En algunos casos, para obtener la contraseña de acceso deben abonar un monto fijo, pero en la mayoría de las veces es gratuito.

Así, cualquiera que ha recibido esa información, puede "ingresar" a la cuenta como si fuera su titular, y disponer de la información que allí se ha colocado. Este tipo de cuentas son conocidas con el nombre de "listas".

Las comunidades

El crecimiento de las redes sociales en los últimos años ha sido aprovechado por estos delincuentes, quienes se las han ingeniado para utilizarlas como mecanismo de intercambio de fotos y videos.

Como su propio nombre lo indica, una "comunidad" es un grupo de personas que comparten algunas cosas en común. En Internet, y con la posibilidad de alojar información en un lugar que puedan acceder simultáneamente o no, todos aquellos que conocen de la existencia del mismo; los grupos de personas con intereses comunes han encontrado una forma económica, confiable y práctica de "reunirse" con el fin de desarrollar su actividad e intercambiar información.

La fuente consultada explicó que, obviamente, los pedófilos no son la excepción a esta posibilidad, con lo cual se les ha facilitado la comunicación entre ellos, logrando un espacio de exclusividad temática y acercándose unos a otros sin importar las distancias que los separan.

De acuerdo a un informe de una asociación civil italiana dedicada a combatir la pedofilia, en los últimos siete años se señalaron cerca de 55.000 sitios web que tenían contenidos pedófilos. A estos deben sumarse las comunidades o grupos de intercambio de archivos, al cual solo pueden acceder usuarios autorizados.

Y aunque se coloquen filtros en las máquinas, o las empresas que almacenan páginas web las den de baja cuando descubren que su contenido es ilegal, los pedófilos se las ingenian y, desde el anonimato, encuentran una nueva manera de compartir sus archivos.
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