Canción popular que pasa de generación en generación

Por Dina Rot, Interprete e investigadora musical.

12 Ene 2011
Siempre me sentí honrada por el reconocimiento que me hizo de la canciones sefaradíes que yo cantaba, por el respeto que sentía por esas canciones populares que se mantuvieron transmitiéndose por generaciones, de madres a hijas. Ella presentó mi primer disco sefardí alrededor del año 70 en la Galería Kraft, en la calle Florida (me acompañaba en la guitarra Jorge Marona, de Los Luthiers). Conocimos a María Elena con Abrasha (Rotenberg) en el 62, a través de María Herminia Avellaneda, en la época de las "Canciones para mirar" que hicieron con Leda, y también de las "Canciones de María Castaña" que yo también cantaba... Yo encontraba en esas melodías tan bellas e ingenuas una continuación, una correspondencia con el cancionero sefardí. En el 81 llegué desde Madrid, en forma clandestina, a través del Uruguay... Cerca de la época de Las Malvinas...María Elena había sido operada por el cáncer... Se sentía muy desconsolada, por todo... Nos abrazamos como sobrevivientes...

Siempre me pasó con las canciones de María Elena -la serenata para la tierra de uno ( los lugares que tuvimos que dejar), la Canción de la Cigarra (el que sobrevive debajo de la tierra y vuelve a resurgir...) la hermosísima canción que ella escribe en España "Endecha española"... ¡Nunca he sentido tanto poder expresar lo que yo sentía, de una manera visceral, como a través de las letras de esta amiga querida, irremplazable, única, que vivirá siempre en mí. Todos en nuestra familia, tres generaciones (mis hijos Cecilia y Ariel Rot) y mis nietos (Martín, Mateo y Valentina) hemos cantado juntos las canciones de María Elena. De repente, las seguimos cantando y un día se van a convertir en canciones populares anónimas.

En su último cumpleaños, en febrero, la agasajamos en su casa, sus amigas más cercanas y cantamos con ella Manuelita... También canciones de Eladia... Me dijo: "Venite una tarde a cantar conmigo".

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