"La mala clase gobernante refleja la sociedad"

Sebrelli vaticina que perderá el kirchnerismo; anticipa que ganarán Cobos o Alfonsín, pero que caerán; y pide destruir el populismo. "El problema no son las crisis, porque de ellas se sale siempre, sino la decadencia, de la que no se salió nunca", advirtió.

10 Dic 2010
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HOMBRE DE DEFINICIONES. "La UCR es populismo de centro", advirtió Sebrelli, durante su visita a LA GACETA. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO

"Creo que en 2011, el panradicalismo le ganará al kirchnerismo. La UCR es un populismo de centro, porque la gente quiere algo moderado pero parecido a lo actual. El candidato será Julio Cobos o Ricardo Alfonsín, que muestra otra vez la frivolidad y superficialidad del electorado: ninguno era conocido y uno se convierte en ícono porque dice 'no' en el Senado; y el otro, porque muere el padre. Así como suben, caerán", aseveró ayer Juan José Sebreli.
El escritor fue el orador central del cierre del ciclo de conferencias en homenaje a Juan Bautista Alberdi por el bicentenario de su nacimiento, coorganizadas en Tucumán por la Fundación para la Libertad Friedrich Naumann; el Foro Republicano y el Centro de Estudios Alberdi.
"Hay que espigar muy bien a Alberdi, porque de su plan económico nace la Argentina moderna; pero en el aspecto político, su teoría de la República posible y de la República verdadera, que en su momento era lúcida, es hoy muy peligrosa porque da pie a los regímenes autoritarios", advirtió en una entrevista realizada durante su visita a LA GACETA, que se desarrolló como sigue.

- ¿En qué tipo de régimen estamos insertos?
- El populismo domina la historia argentina desde mediados del siglo XX, con el control del peronismo desde entonces y hasta ahora. Los partidos opositores, los políticos y los pensadores que no se consideran peronistas, también son populistas pero no osan usar su nombre, y es lo peor. Este modelo lleva a la inflación y al aislamiento del mundo, y hay que destruirlo.

- ¿Cuál es su visión del momento actual del país?
- Soy bastante escéptico. Alberdi también lo era, con visiones amargas de la sociedad. El populismo sigue siendo hegemónico, no sólo en el Gobierno kirchnerista actual, que es un episodio que va a terminar seguramente.

- ¿Pierde el kirchnerismo en los próximos comicios?
- Es posible, creo que sí. Hasta hace unos meses era seguro, ahora no tanto. Pero no habrá un cambio profundo con ninguno de los candidatos. El programa del radicalismo, para no hablar de Fernando "Pino" Solanas y otros, pretende implantar un kirchnerismo sin autoritarismo y sin corrupción. No está mal, es necesario pero no es suficiente. Y Eduardo Duhalde es el creador de la criatura, y no sólo por Néstor Kirchner sino por el plan económico. Con Duhalde, por primera vez en mi vida, vi la miseria en Buenos Aires.

- ¿Qué significó Kirchner?
- La continuación de un régimen semi populista, porque la oposición sigue actuando. Todavía veremos qué significó su muerte: al parecer hay un corrimiento al centro de Cristina Fernández. Juan Domingo Perón fue el más populista de todos, autoritario, con persecuciones y cárcel a opositores y clausuras de diarios.

- ¿Cuánto le preocupa la crisis?
- El problema no son las crisis, porque de ellas se sale siempre, sino la decadencia, de la cual no se salió nunca. Desde 1950, el país va decayendo cada día más: salimos de una crisis y viene un momento de alza, pero siempre está por debajo del instante de apogeo anterior. No vamos a salir de ese circuito si no se hace un cambio radical en el modelo político y económico.

- ¿Cuáles son las características de ese cambio que pide?
- No lo puedo decir, porque no soy político. No veo nadie que realmente me tienda una línea que pueda adoptar. A la larga, vamos a tener que apoyar, como siempre, el mal menor, no el bien.

- Esa decadencia que describe, ¿es también social?
- Claro. Tenemos una mala clase gobernante que es el fiel reflejo de la sociedad civil, no sólo por el hecho de votar por los partidos sino hasta en el apoyo a las dictaduras militares que tuvieron el componente civil, incluso mayoritario como en el 30. Se puede esperar poco de una sociedad que apoyó a una aventura loca como la guerra de Malvinas.
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