"Ser sistemáticos y rigurosos requiere esfuerzo"

Melina Furman afirma que la enseñanza de la ciencia ayuda a los estudiantes a estar mejor parados ante las exigencias de la vida. La experta, doctorada en la Universidad de Columbia, explicó que la formación del pensamiento crítico en las escuelas es uno de los desafíos más grandes. Los ejemplos.

04 Ago 2010
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COMPROMISO. Melina Furman recorre el país con el objetivo de quitarle las telarañas a la enseñanza de la ciencia. LA GACETA / HECTOR PERALTA

La escena transcurre en un quinto grado de una escuela cualquiera. Los chicos están amontonados alrededor de un terrario, en el que centenares de lombrices reptan, indisciplinadas, de aquí para allá, de allá para acá. "Estas son largas y oscuras", exclama un alumno. "Y estas son claras y chiquitas", añade una compañera. "Mirá los huevitos, y mirá cuántos bebés", se les une una tercera. Para ellos, contarlas, clasificarlas, criarlas, seguirlas en su crecimiento, es un juego. Un juego en el que, afirma la doctora en Educación en Ciencias Melina Furman, los chicos aprenden no sólo a comprender los fenómenos científicos, sino también a transferir la manera de pensar que reclama la ciencia a otras situaciones de la vida, sea esta la posibilidad de "interpretar" el análisis clínico de la abuela como las noticias del diario de hoy.

La experiencia con las lombrices es un "clásico" que Furman y su colega María Eugenia de Podestá han incluido en "La aventura de enseñar Ciencias Naturales", el libro que este año se llevó el primer premio en el rubro Educación en la Feria del Libro. "Los chicos tenían que contarlas y debían ver qué pasó con esa población: adultas que habían muerto, otras que habían nacido... Fue hermoso ver a los alumnos no sólo entendiendo el ciclo de vida de la lombriz, sino también cómo, a partir de contar lombrices y clasificarlas, se puede empezar a imaginar qué fue lo que le pasó a esa población en el medio... Pero ese razonamiento sobre las lombrices ayuda a extender la comprensión a las características que les permiten vivir en ciertos hábitats a otros animales; a los seres vivos, en general", afirma Furman.

Licenciada en Ciencias Biológicas (UBA) y doctora en Educación en Ciencias (Universidad de Columbia), cofundadora de "Expedición ciencia" (ver www.expedicionciencia.org.ar), Furman es parte de esa tribu creciente de científicos argentinos que han llegado para quitarle las telarañas a la enseñanza de las ciencias.

-¿Qué es lo que mueve a una científica a dejar el laboratorio y a enfocarse en la enseñanza de las ciencias?

- Yo había trabajado en laboratorio en Neurociencias, estudiando aprendizaje y memoria a nivel básico, molecular. Mi gran intriga, cuando comencé la carrera, fue cómo aprendemos; y empecé a dar clases a chicos hacia el final de la carrera. Mi sensación empezó a ser cada vez más fuerte; esta cosa de enseñar al otro y que el otro aprenda, me hacía vibrar más que estar en un laboratorio. Y empecé a trabajar en distintos programas de ciencia para chicos. Lo que a mí me interesa no es tanto hacer ciencia profesionalmente sino descubrir qué le aporta el pensamiento científico a los que no son científicos. Entonces me fui a Columbia, a hacer un doctorado en Educación en Ciencias. En 2007 me volví.

-¿Qué es lo que más te marcó en ese doctorado?

- Muchas cosas, y una de ellas es la Enseñanza por indagación. Consiste en poner a los alumnos en el lugar de generadores de conocimiento, con mucha ayuda, a partir de una pregunta relacionada con el tema que yo quiero enseñar, ir guiándolos hasta encontrar una respuesta válida.

- En tu libro contás la experiencia de los bichos bolita.

- El caso de los bichos bolita es una experiencia clásica. Uno puede partir de la pregunta: ¿a los bichos bolita les gusta más la luz o la oscuridad? Pero la respuesta no es la clave; lo importante es enseñarles a los chicos cómo se llega a responder. Si les gustara más la oscuridad o la luz, qué tendría que ver... Se descubre que les gusta más la oscuridad; pero lo interesante es pensar cómo llego a esa respuesta.

-Vos diferencias entre producto y proceso...

- El producto de la ciencia serían las ideas; por ejemplo, que a los bichos bolita les gusta la oscuridad. Y el proceso es imaginarse una manera de responder a esa pregunta; de imaginarme que los pongo en el medio, que tengo que comparar cuántos tengo al principio y cuantos al final.

- En la Argentina estás trabajando con uno de esos programas, Sangari, que se aplica en escuelas tucumanas....

- Es un programa originario de Brasil, que está en las 535 escuelas de Brasilia y en las favelas de Río, y que trae el enfoque de la indagación a la escuela primaria. En Tucumán, donde Sangari está en 31 escuelas, estuve visitando algunas escuelas, como la Mate de Luna y la Jauretche, donde encontré directivos muy comprometidos. Lo que una ve es que el destino de lo que sucede en la escuela tiene 99% que ver con el compromiso de la conducción.

- ¿De qué le sirve a un chico saber ciencias?

- Es importante formar este tipo de pensamiento desde chico; yo creo que sirve para estar mejor parado ante la vida; para empezar a ver si la información que tenemos adelante o lo que nos dicen, tiene evidencia o no, qué información es más confiable y por qué. Este hábito de la mente que forma en la gente la perspectiva crítica es el pensamiento que sirve para cualquier campo de la vida. Ser sistemáticos y rigurosos requiere trabajo y esfuerzo. Para muchos problemas más complejos el pensamiento intuitivo no nos alcanza, hay que pensar de manera más metódica y sistemática, que requiere un trabajo de enseñanza.

- De ahí la apuesta de enseñar ciencia en el primario....

- Exactamente, las personas, si no, tendemos a buscar respuestas fáciles, patrones donde a veces no los hay. Hacer el esfuerzo de pensar las cosas con más detenimiento requiere trabajo; y la escuela está para eso.

-Todo pensamiento científico requiere un grado de abstracción. ¿Qué pasa cuando los chicos se enganchan con los experimentos, pero hay que saltar a la teoría?

- Creo que eso tiene mucho que ver con cómo se enseñan esos experimentos. Parece que lo que entusiasma mas rápido es eso de mezclar y hacerlas flotar cosas, y ver qué pasa. Pero si la pregunta está instalada y me empiezo a acostumbrar a que cada vez que hago un experimento hay una pregunta para responder, resulta más fácil y mas natural tratar de decir: de todo eso qué concluyo.... Vemos que las primeras veces la estrella es el experimento y la cosa manual. La segunda vez un poco menos, y se va instalando este ritual... de que el experimento me sirve -como a los científicos- para responder algo que no sabía.

- ¿Qué es una buena política de ciencias ?

- Tiene mucho que ver con las necesidades del país. Hay un libro muy lindo de un médico que vive exiliado en México, Marcelino Sereijido, que argumenta que en América latina tenemos investigación pero no tenemos ciencia, porque esta no forma parte de un flujo entre ciencia y desarrollo. Una política de ciencia es la que vincula la ciencia con la producción, que empieza a ayudar a resolver problemas reales del lugar.

- ¿Cómo ves a la escuela argentina?

- Como un espacio todavía fundamental para los que no tienen eso en su casa. Sobre todo, como nosotros trabajamos con escuelas públicas de poblaciones vulnerables, si los chicos no tuvieran esta experiencia en este momento, no la tendrían en ninguna parte.

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