Los imputados de matar a un cacique podrían ser juzgados

Acusan a dos ex policías y a un empresario.

07 Jun 2010
Los investigadores que trabajan en la causa sobre el crimen del cacique Javier Cristóbal Chocobar, quien fue asesinado en Chuscha hace siete meses, acabaron con la pesquisa y llegaron a una conclusión contundente: los tres imputados deben ser juzgados por los delitos de homicidio agravado y tentativa de homicidio agravado. Así, de prosperar la requisitoria de elevación a juicio, Darío Luis Amín, Luis Humberto Gómez y Eduardo José Valdivieso pueden llegar a recibir la pena de prisión perpetua si son condenados por un tribunal. Según fuentes judiciales, los defensores de los tres sospechosos se opondrían a la solicitud del fiscal de Instrucción, Arnoldo Suasnábar.

Chocobar fue asesinado el 12 de octubre, cerca de las 18.30, en la localidad de El Chorro, Trancas, al norte de la provincia. El fiscal sostiene que el crimen fue perpetrado cuando "la comunidad indígena Chuschagasta se encontraba cuidando (...) de forma pacífica tierras que refieren les pertenecen a sus ancestros". Entre ellos estaban Chocobar y otras 12 personas.

El investigador afirma que en esos momentos llegaron el empleado legislativo y productor minero Amín -quien estaba en litigio judicial con la comunidad-, y los ex policías Gómez (socio del primero) y Valdivieso. Según Suasnábar, todos portaban armas de fuego sin autorización y se movilizaban en una Land Rover. "De manera intimidante y aduciendo ser los dueños de dichas tierras, y arrogándose el carácter de ?policías?, se dirigieron a la zona de canteras de lajas sacando fotografías con una cámara digital. Al impedírseles el paso por parte de miembros de la comunidad indígena, de manera temeraria y con total desprecio por la vida ajena, Gómez extrajo un arma de su cintura y comenzó a hacer disparos (...), uno de los cuales habría impactado en la humanidad de Chocobar, quien recibió un impacto mortal (...). Amín y Valdivieso -quien se había quedado cerca del vehículo-, fuertemente armados, comenzaron a descerrajar disparos hacia los demás integrantes de la comunidad, todo ello en claro propósito homicida, sin considerar siquiera la presencia de niños y mujeres, hiriendo así a Andrés Joaquín Mamaní y Emilio Mamaní", indica la requisitoria de elevación a juicio.

Suasnábar no tiene dudas de que se trató de una acción planificada. "Su único propósito era acabar con la vida de los indígenas que se interpusieran en el dominio de dichas tierras", reza.

Las pruebas ofrecidas por el fiscal incluyen pericias realizadas por la Policía; una filmación de gran parte del hecho; el secuestro de tres armas de fuego y de prendas; y el relato de miembros de la comunidad indígena que declararon como testigos.

El descargo

Tanto Amín como los ex policías aceptaron ser indagados por Suasnábar.

Gómez aseveró que él y Amín iban con frecuencia a esos campos para realizar distintas tareas, y que la comunidad de Chuschagasta no tiene potestades sobre las tierras en cuestión. Según su versión, antes del hecho habían sido amenazados por los integrantes de la comunidad. "Estos sujetos me atacan obligándome a extraer mi pistola, que portaba en la cintura, con la única intención de hacer cesar la injusta agresión", relató. Además, agregó que hizo un tiro al suelo y luego acabó siendo patoteado. "Niego que (los disparos) hayan sido realizados por mí en algún momento que pudiere estar consciente de mis actos o bajo el dominio total del arma", dijo, asesorado por Enrique Andrada Barone y Darío Casiva.

Amín dio detalles sobre la pugna legal con la comunidad Chuschagasta por las tierras. Según él, las casi 11.000 hectáreas fueron compradas por su abuelo. Además, dio su versión de los hechos y dijo que fueron los indígenas quienes comenzaron a agredirlos. "Aquí la única víctima fui yo; sólo intentaba trabajar para buscar sustento para mis hijos y mire cómo me dejaron. No sé cómo estoy imputado", declaró, acompañado por su defensor, Juan Robles.

Valdivieso brindó un relato similar. El ex policía asegura que, en cierto momento, perdió de vista a Amín y a Gómez, pero luego sintió detonaciones y fue a ver qué sucedía. "Cuando llego al lugar sólo escuchaba un griterío y los veo a Amín que lo estaban apaleando; estaba ensangrentado entero", remarcó, asesorado por los defensores Bernardo Sassi y Aníbal Atria. Luego, dijo que hizo un tiro al aire para descomprimir la situación, pero rápidamente fue golpeado en la cabeza. "No tengo nada que ver con esta gente ni mucho menos con este problema. Yo ese día estaba invitado, como tantas otras veces, a ir al campo", dijo.

El fiscal no creyó las versiones de los sospechosos y le solicitó al jueza de Instrucción, Emma Lidia de Nucci, la elevación a juicio de la causa. Si la requisitoria de Suasnábar prospera, Amín, Gómez y Valdivieso podrían ser juzgados el año que viene por una cámara penal.

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