"Tilcara irradia magia y energía increíbles"

La ciudad enclavada en la Quebrada de Humahuaca es el destino obligado de los turistas que quieren conocer las raíces indígenas. "Los tilcareños aman las cosas simples de la vida". Sus costumbres ancestrales y la quietud del lugar atraen a los extranjeros .

12 Ene 2010
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FERIA DE ARTESANOS. Manufacturas regionales hechas en distintos materiales y sobre todo tejidos de lana de llama son la demanda favorita del viajero.

En el centro de la Quebrada de Humahuaca, cuando el sol alumbra las montañas de Tilcara, el turista evoca aquel recuerdo que aparentemente había desaparecido en su memoria: en el norte argentino -precisamente en Jujuy- sobrevive un auténtico paraíso.
La ciudad de Tilcara es y será por siempre el destino inevitable del viajero en busca de armonía espiritual. Claudia Coronel es tucumana, tiene 22 años y veranea en la villa turística desde que nació. Advierte muchos cambios en la ciudad a lo largo de los últimos años e insiste en que uno se puede enamorar de sus calles, costumbres y habitantes.
"Este lugar irradia magia y energía increíbles. Te olvidás de todos los problemas y experimentás una sensación pura. Quienes nacieron y viven en Tilcara son gente muy sencilla y feliz. Tienen un profundo respeto por la Pachamama, la Madre Tierra. A ellos les agrada las cosas simples de la vida", cuenta la joven a la LA GACETA. "Llegué el 2 de enero. Aquí tengo otra vida, y venir es un ritual casi sagrado para mí. Percibo mucha energía en los lugareños y en los turistas, nadie te niega un saludo. Sos bienvenido en todos lados. Las personas vienen con buena onda y con ganas de conocer gente nueva. Es un pueblo chico en el cual todos nos unimos", agrega sonriente.


Nostalgias del pasado
Tilcara registrará hoy una temperatura máxima de 33° grados y también pronosticaron una fuerte tormenta. Sin embargo, la posibilidad de vacacionar bajo chaparrones y truenos no le preocupa a la joven tucumana. "Me atrapa la historia de este pueblo. Yo viví todo el cambio. Mi papá es jujeño y tenía la costumbre de venir siempre. Me provoca nostalgia verlo reír aquí. Su rostro cambia cuando pisa el suelo tilcareño. Uno se enamora. Conozco chicos que se vinieron a vivir luego de visitar el lugar", explica Coronel, que estudia Biotecnología en la UNT. "Tilcara creció muchísimo. Ahora hay pubs, más hacinamiento y a veces no se puede dormir en ningún lado. Se da prioridad al turista", agregó y aseguró que cada año hay más control policial. Vacacionar en Tilcara es barato. Se puede comer por $10. Además los pasajes de colectivo para visitar los pueblos aledaños no son caros. Lo único que subió de precio es el alojamiento. ¡En los campings cobran $14 la noche!", exclama.


Corazón grande
El pueblo jujeño suele ser visitado por las personas que buscan distenderse al amparo de la naturaleza y lejos del bullicio de las ciudades. "En un día típico tomamos mate en la plaza. La gente va con sus guitarras. Hay comparsas y malabaristas. Le ponen mucha onda a la tarde con sus trompetas y tambores. Antes de ir a las peñas se bebe alcohol en la plaza y por eso al otro día está lleno de envases vacíos. Vienen muchos tucumanos, cordobeses, porteños y extranjeros, especialmente alemanes y franceses", relata.
Después de todo, el territorio aún conserva profundas raíces indígenas. "Los lugareños son tímidos pero cuando entrás en confianza con ellos pueden decirte cosas muy lindas como las que me contó un albañil una vez. Todavía no me olvido de sus palabras. Le dije que las personas del norte tenían más sangre en el cuerpo para resistir la altura de las montañas y la falta de oxígeno. El me respondió que me equivocaba y dijo: ’es porque tenemos el corazón más grande’", concluye.

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