En Honduras ganó la oposición, pero no cuenta con el apoyo de los gobiernos sudamericanos

El Conservador Partido Nacional obtuvo más del 50% de los votos. Zelaya consideró ilegítimas las elecciones. La jornada electoral fue convocada por el Gobierno de facto instalado luego del golpe del 28 de junio.

29 Nov 2009
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TENSION. Patrullas del Ejército recorren las calles de Tegucigalpa para evitar incidentes. REUTERS

TEGUCIGALPA.- El opositor Porfirio Lobo, del conservador Partido Nacional, habría ganado las elecciones presidenciales de Honduras, según sondeos a boca de urna de medios locales. De acuerdo con la radio HRN, Lobo habría obtenido un 55,46 por ciento de los votos.

Según el Canal 5 de televisión, Lobo habría logrado un 51 por ciento de los sufragios. Y proyecciones del Canal 11 lo ubicaron llevándose la victoria con 53,43 por ciento de los votos.

Los comicios, que no son reconocidos por una mayoría de gobiernos latinoamericanos pero sí por Estados Unidos, se realizaron con el derrocado presidente Manuel Zelaya encerrado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa y cuando se cumplieron cinco meses del golpe de Estado en su contra.


Sin apoyo
Los presidentes de Uruguay y Venezuela, Tabaré Vázquez y Hugo Chávez, así como los cancilleres de la Argentina y Brasil, Jorge Taiana y Celso Amorim, ratificaron las posiciones críticas de sus gobiernos sobre las elecciones generales realizadas en Honduras bajo el régimen de facto surgido del golpe de estado del 28 de junio.

Vázquez marcó diferencias al comparar el proceso electoral de Honduras con el balotaje para elegir a su sucesor, que también se realizó hoy, según informó la agencia noticiosa italiana ANSA.

Dijo que el comicio en Uruguay "tiene importancia, sobre todo cuando hay actos eleccionarios en países de la región como Honduras, donde hay un acto eleccionario que el gobierno no legal impuso" y subrayó que "aunque parezcan similares, los dos actos están en los polos opuestos".

El gobierno uruguayo ya anticipó que no reconocerá a las autoridades surgidas de las elecciones realizadas bajo el régimen de facto hondureño.

Por su lado, Chávez llamó a "denunciar la farsa que están montando hoy en Honduras" y criticó el "triste espectáculo de los militares de Honduras, arrodillados ante la burguesía y el imperio".

"Nosotros no reconoceremos ningún resultado de estas elecciones porque para nosotros el presidente sigue siendo Manuel Zelaya", remarcó Chávez en su programa dominical de televisión "Aló Presidente", según consignó la agencia noticiosa alemana DPA.

En tanto, Taiana subrayó en un comunicado difundido en Buenos Aires por la cancillería argentina "la necesidad de dar un mensaje muy claro" en el sentido de que las elecciones realizadas hoy en Honduras "no pueden tener ninguna validez y nada que salga" de ellas "puede aspirar a un reconocimiento internacional".

Por otra parte, Amorim ratificó que su gobierno no reconocerá el resultado de las elecciones porque "la gran preocupación es la legitimación de un golpe de estado, algo que Brasil no puede aceptar".

"Estas elecciones para nosotros no son válidas, no vamos a reconocer al vencedor, sea quien sea, sería una incoherencia; queremos un futuro de paz para Honduras y de ahora en adelante tendremos una situación muy compleja en América latina", dijo en declaraciones publicadas hoy por el diario O Estado de Sao Paulo.

También Amorim expresó que "por razones que no me cabe juzgar, los estadounidenses no tuvieron condiciones para hacer aquello que sería coherente con la propia actitud de condenar el golpe", subrayó.

Mientras tanto, el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, dijo al diario hondureño La Tribuna que el ganador de las elecciones de hoy debe demostrar que antes de asumir, en enero próximo, "va a convocar a un gobierno de unidad".

Zelaya no aceptará ser restituido
El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que no aceptará ser restituido después de las elecciones del domingo, a las que considera ilegítimas porque fueron organizadas por el Gobierno de facto que tomó el poder tras el golpe de Estado en junio.

Zelaya afirmó que un acuerdo firmado con el Gobierno de facto a finales de octubre, auspiciado por Estados Unidos, establecía que el Congreso decidiría sobre su posible restitución antes de los comicios, pero el cuerpo legislativo postergó la votación para el 2 de diciembre.

"No la acepto, porque sería legitimar el golpe de Estado", dijo Zelaya ante la pregunta de si cedería a que el Congreso lo restituya la semana próxima. "Habíamos hecho un acuerdo nacional para que se desarrollara una votación antes de las elecciones", agregó.

Zelaya dijo que tiene información de que las elecciones registraron un abstencionismo del 65 por ciento, frente al 45 por ciento de las elecciones del 2005, cuando el mandatario derrotó al ahora favorito a ganar los comicios Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional.

Una mayoría de países latinoamericanos ha dicho que no reconocerá al ganador de los comicios mientras que Estados Unidos señaló que las aceptará si cumplen con estándares internacionales.


Tensa jornada electoral
Los hondureños votaron en medio de una profunda crisis política que causó el golpe de Estado de junio, contra el presidente constitucional Manuel Zelaya. Este hecho provocó, además, la división entre América Latina y Estados Unidos. El Tribunal Supremo Electoral habilitó más de 5.300 centros para recibir a los 4,6 millones de habilitados para sufragar.

En las primeras horas del acto electoral se produjeron algunos incidentes, aunque no se registraron víctimas, según las autoridades. Un artefacto explosivo fue detonado en una zona comercial de la ciudad de San Pedro Sula, y otra explosión que causó daños en una escuela de la provincia de Lempira. Además, se reportó el lanzamiento de una granada contra las instalaciones de Radio América, en Tegucigalpa.

Diferencias
Los comicios se iniciaron en un panorama incierto para Zelaya, quien se mantiene refugiado en la embajada de Brasil desde el 21 de setiembre. Desde allí, instó a  los hondureños no participar en los comicios, al asegurar que son ilegales, mientras que el Gobierno de facto de Roberto Micheletti, que asumió el poder tras el derrocamiento, llamó a los votantes a acudir a las urnas.

"Yo le pido al pueblo que no avale un proceso electoral que va a ser una tragedia", afirmó el mandatario depuesto a la prensa local, y acusó al al presidente estadounidense, Barack Obama, de haberlo abandonado en sus intentos por recuperar el poder.

A propósito, Estados Unidos había condenado el golpe pero, en los últimos días, suavizó su posición al avalar las elecciones, donde los principales candidatos Porfirio Lobo, del Partido Nacional, y Elvin Santos, del Partido Liberal que encabeza Zelaya, señalaron que la restitución es un asunto que debe resolver el Congreso.

La crisis de Honduras parece haber puesto fin a la luna de miel entre Obama y Latinoamérica, donde gobiernos de Brasil, Venezuela, Argentina, El Salvador y Nicaragua remarcaron que no reconocerán al jefe de Estado que surja de los comicios de hoy. (Télam / Reuters / AFP-NA)

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