Cómo evitar el síndrome urémico hemolítico

La enfermedad afecta los riñones, el sistema nervioso central, el corazón y el páncreas.

28 Oct 2009
El síndrome urémico hemolítico (SUH) puede deberse a diversos motivos, pero en la gran mayoría de los casos lo causa una bacteria -ciertos tipos de Echerichia coli-que deposita toxinas que ella misma genera en el intestino de la persona afectada. Esas toxinas son las responsables de los daños.
Argentina es el país de más incidencia en el mundo, y por lejos. A modo de ejemplo, en Canadá o Japón se enferman por año entre uno y tres niños cada 100.000 (menores de cinco años); en Chile y Uruguay, entre cuatro y cinco; aquí, unos 12 menores de cinco años cada 100.000 resultan infectados.
La palabra hemolítico se relaciona con el daño que causa la enfermedad en los glóbulos rojos y el término urémico con el deterioro que puede generar en los riñones. También pueden resultar comprometidos el sistema nervioso central, el corazón y el páncreas. Los síntomas son variados, como palidez, vómitos, cambio de carácter, disminución de la eliminación de orina.
Los especialistas calculan que el 60% de los menores de cinco años que contrae la enfermedad se cura por completo después de un par de semanas en las que, en general, se requiere internación. Pero un 30% resulta con secuelas permanentes como insuficiencia renal crónica, hipertensión arterial y alteraciones neurológicas
 Aproximadamente el 5% necesita trasplante de riñones o hemodiálisis permanente y entre el 3% y el 5% restante no logra superar la enfermedad y muere.
Cristina Ibarra, catedrática de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora del Conicet, destaca que con con las medidas de prevención, que son muy sencillas, no sólo se puede evitar el contagio del SUH, sino de más de 200 enfermedades transmitidas por alimentos.
Por otro lado, si bien las campañas de prevención del SUH hacen hincapié en cuidar a los menores de cinco años, la enfermedad puede aparecer en personas mayores. Ibarra explica que "no hay estudios epidemiológicos de la incidencia en adultos, pero existen estudios que muestran que chicos mayores de cinco años y adultos de la tercera edad pueden padecer SUH. Se vio que la toxina afecta más al cerebro que al riñón en chicos mayores de cinco años y en esos casos es más grave, aunque aún faltan estudios epidemiológicos que lo corroboren".

La prevención es muy sencilla
Asegurar la correcta cocción de la carne. Usar un cuchillo para cortar la carne cruda y otro para trozarla cuando está cocida.
Evitar el contacto de la carne cruda con otros alimentos. Controlar que la leche y los lácteos estén pasteurizados.
Lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar la comida y después de manipular carne cruda.